quieren blindar a corruptos

#YoTengoDerechos: La alegría supera al prejuicio

La fotógrafa estadounidense Danielle Villasana expone, del 4 al 9 de diciembre, retratos de hombres y mujeres transexuales limeñas que han luchado toda su vida para regocijarse de su identidad.

Publicado: 2015-12-04

“Yo tengo derechos”. Tres palabras que parecen redundantes, tautológicas, implícitas en boca de cualquiera. Cuando no lo son, es responsabilidad del Estado convertirlas en tales. Por eso, cuando éramos niños, nos enseñaban nuestros derechos (‘y deberes’) en el colegio. Por eso existe un ministerio dedicado a los derechos de las mujeres y otro dedicado a la inclusión social: el Estado reconoce su deber de reconocer los derechos de todos sus ciudadanos -si lo cumple o no es otro tema de discusión-. Y sin embargo, hay personas a las que es negada la propiedad de esas tres palabras. Personas que se las tienen que repetir a sí mismas para creer que son verdad porque sus familias, sus comunidades e incluso su Estado se lo ha negado desde la infancia. 

©DANIELLE VILLASANA (1) --> testimonio al final de la nota

Los derechos de la población transexual -de personas que se identifican con un género distinto al que les fue asignado al nacer- son prácticamente inexistentes en el Perú, y en la mayor parte de América Latina. En Perú, no existe ninguna ley que proteja los derechos de las personas que tienen una identidad de género distinta a la que la sociedad les asignó automáticamente, y quienes osan demostrar que su cuerpo no se corresponde con su identidad son relegadas a un estatus similar al que se da a un delincuente perverso. Las y los transexuales se ven obligadas a abandonar el colegio, la familia y todo lo que conocen para vivir en comunidades cerradas donde la pobreza y la discriminación convierten el trabajo sexual en una de las únicas opciones para la supervivencia. Además, según un reporte del proyecto europeo de Monitoreo de Asesinatos Trans, entre 2008 y 2014 se registraron 1356 homicidios de personas trans y de género diverso en América del Centro y del Sur, dando cuenta del 78% de los asesinatos de este tipo registrados a nivel mundial.

Para romper el círculo vicioso generado por una sociedad en la que la norma es la discriminación de la población trans, llevando a esa misma población a cumplir los estereotipos negativos que la sociedad tiene de ella -la prostitución, la adicción a las drogas, la delincuencia-, una de las pocas herramientas de las que dispone la sociedad civil es la concientización. Esto lo tiene clarísimo Danielle Villasana, una fotógrafa estadounidense que ha pasado los últimos tres años trabajando con un grupo de mujeres transexuales en el centro de Lima.

©DANIELLE VILLASANA (2)

“La mayor parte de la sociedad peruana no entiende qué es una persona trans y cómo es diferente de una persona gay o lesbiana o bisexual”, afirma Villasana en entrevista con LaMula.pe. “La transfobia es muy alta y se cree que las personas trans se dedican a las drogas, que roban, que solamente son capaces de trabajar en la calle como prostitutas... Ni siquiera saben que existen hombres trans, siempre me encuentro en discusiones explicando la diferencia.”

Para ayudar a remediar este vacío de conocimiento respecto a lo que realmente significa ser transexual -y lo que no-, Villasana presenta del 4 al 9 de diciembre una exposición al aire libre de veinte retratos de hombres y mujeres transexuales. La instalación, en pleno parque de Barranco, “tiene una energía muy positiva. Están sonriendo, pero son personas trans que han luchado, han sacrificado un montón para llegar adonde están. No ha sido fácil para ninguna”. Las fotos van acompañadas de breves testimonios en las que trasluce parte de esas dificultades, pero en general no es la intención de esta exposición organizada por Onusida dar cuenta de las caras más duras de la vida trans, sino de que una identidad sexual distinta no significa que estas veinte personas y miles de otras como ellas no busquen la felicidad.

“Las fotos de mi trabajo con las chicas del centro son muy chocantes, no por mí sino por la realidad que viven. Yo solamente estaba ahí para documentarlo. Lo que pasa es muy chocante, muy conmovedor. Pero a la vez cuando estábamos pensando con Onusida hacer una exposición fotográfica en esta sociedad, una sociedad que va a llegar con sus estereotipos, con sus prejuicios, con todo lo que va detrás, no queríamos mantener eso, era muy importante mostrar otra cosa.”

©DANIELLE VILLASANA (3)

Por eso, Villasana ha decidido no exponer la serie de fotos que ha trabajado durante los últimos años, pero que se puede ver en su página web: en ellas, documenta no solo la vida cotidiana y las amistades que se generan en la comunidad trans, sino también su trabajo en la calle, su uso de drogas y la violencia e inestabilidad que viven con sus parejas. La idea no es ocultar ese lado de la vida de las mujeres trans en Lima, sino poner en evidencia que hay un aspecto que la sociedad ha decidido no ver, e incluso tratar de impedir, y por el que las y los transexuales tienen que luchar todos los días: sea cual sea su identidad sexual y de género, ellas también tienen derechos.

“Quiero mostrar que las personas trans son como cualquier otra persona. Lo que me fascina es cuando alguien pregunta quién es la persona trans en una foto. Ese es mi punto: ni siquiera puedes decir cuál es la persona trans”, dice Villasana, gesticulando. “Esa persona tiene familia, pareja, trabajo, arte, pasión y sueños como tú. No es que con mi arte estoy cambiando a alguien para que parezca una persona normal. Es una persona normal, pero por prejuicios y discriminación alguien llega a una persona trans como con un filtro. Si tú tienes un filtro de prejuicio y discriminación y marginación, eso va a cambiar cómo ves a la persona.”


Por eso mismo no debe haber sido fácil ganarte la confianza de las chicas a las que fotografías. ¿Cómo te acercaste a ellas?

©DANIELLE VILLASANA (4)

Me tomó mucha paciencia, pero yo quería trabajar así. Fue muy importante tomarme el tiempo: conocer el barrio, conocerlas a ellas. Por tres o cuatro meses las vi muchas veces, fui a hablar con ellas, pero no tomaba fotos. Siempre era honesta con ellas sobre quién soy, cuáles son mis intenciones y qué quiero ver, lograr. Llegó el momento en que yo tenía confianza en ellas y ellas en mí; habíamos tenido muchas experiencias, yendo a sus casas, charlando como si fueran mis amigas, y ahora sí son mis amigas: estamos conectadas por Whatsapp, por Facebook, yo conozco a su familia y sus parejas. No las veo solamente como algo que puedo fotografiar.

Ellas no tienen mucha confianza en los demás porque la sociedad desde chiquitas las trata mal en el colegio, la familia, el trabajo, la calle, en todas partes. Yo viví en su barrio por seis meses. Eso fue muy importante: yo era parte de ese ambiente y también me han llevado un par de veces a la comisaría, me han robado como les roban a ellas. Es bonito porque tienen sus amistades, amor, pareja, familia, pero la sociedad las trata de una manera horrible y no es justo.

¿Cómo decidiste hacer la exposición en Barranco? ¿Onusida te contactó?
Yo los contacté por mucho tiempo. En el mundo fotoperiodístico es fácil sacar muy buen trabajo, es fácil dedicarte muchos años, trabajar duro y sacar un trabajo muy fuerte de fotos, pero ¿qué pasa después? Tus fotos ganan premios o becas y se quedan ahí, en el mundo fotoperiodístico. Para hacer más cambios reales tienes que hacer vínculos y relaciones con ONGs, con activistas, personas que están trabajando en el mismo tema pero de otras maneras. Yo tengo una herramienta que puedo ofrecer, que es la fotografía, pero hay mucho que falta. Es muy importante juntarse con otras personas que trabajan en el mismo tema para hacer cambios reales.
En Lima el activismo trans aun no es muy visible. ¿Algunas de las chicas con las que has trabajado son activistas?

©danielle villasana (5)

La mayoría de personas que salen en la exposición son activistas o están empezando en el activismo, porque para salir así en una exposición como persona trans, en esta sociedad tan discriminadora, es necesario tener mucho coraje. Los cubos de la exposición son de 2x2 metros, y yo fui bien clara con todas: no va a ser algo chiquito, va a llamar mucho la atención. Salir en algo tan público requiere una persona que ya tiene experiencia enfrentándose de esa manera a la sociedad.

¿Has visto un cambio en ese ámbito en los tres años que has trabajado con ellas?

No mucho. Conozco a dos chicas que están estudiando para hacer enfermería, pero estamos hablando de dos entre unas cincuenta que conozco. Es muy difícil llegar a la comunidad de mujeres que trabajan en la calle, porque es otro mundo. Hay activistas que están trabajando y luchando por una ley de identidad. Están trabajando muy bien y sacrificando mucho, pero el mundo del activismo es muy distinto del mundo de las mujeres que siguen trabajando en la calle. Son dos mundos muy aparte, pero el mundo del activismo está trabajando por el otro mundo, para que ese mundo desaparezca, o por lo menos que tenga derechos y pueda elegir, que la prostitución no sea la única opción.


La muestra #YoTengoDerechos se exhibe en el Parque Municipal de Barranco, del 4 al 9 de diciembre en el horario de 8 am a 7 pm.

[Foto de portada: Danielle Villasana. (6)]


(1) Thais y Raúl: Decididos a compartir su vida juntos. 

“La boda simbólica es para que se den cuenta que no cometemos ningún error ni hacemos daño a alguien. También somos hijos de Dios. Para nosotros es muy importante nuestro compromiso formal” (Thais). “Yo me siento seguro de ella, de mi esposa. Los dos nos apoyamos, eso es más importante” (Raúl).

(3) Luciano: A su familia le importa que él sea feliz.

“Me siento feliz de ser un chico trans, aunque en el Perú aún no hay ninguna ley que nos defienda. Hablando de derechos, siento que esa palabra no nos considera como personas. No podemos tener una libre relación sin ser señalados en las calles o en lugares públicos, simplemente es algo complicado”.

(3) Gabriela: Siente que su vida es como la de una mariposa.

“Pensaba que bebiendo olvidaría esos dolores internos. Me hablaron de charlas de autoestima. Descubrí una fuerza interior, como una mariposa. Estás en tu capullo encerrada en tus miedos y quieres salir. ¡Cuando sales vuelas! Pero falta ser libre ante esta sociedad. Por eso me involucré más en la lucha”.

(4) Marina: Primera mujer trans en participar en un concurso musical.

“El arte te ayuda muchísimo a sobrellevar los problemas. ¿Por qué no atrevernos, por qué no decidirnos a seguir nuestros sueños, por qué limitarnos? ¿Entonces por qué no ser una de las primeras transexuales en ir a un programa concurso tan famoso internacionalmente?”. 

(5) José: Ahora somos una familia.

“Tener esta familia nos costó bastante. Años de juicios con el padre biológico del niño. Lo considero mi hijo y él a mí su padre. Las leyes nunca permitirán que lo adopte por llevar la etiqueta de trans. Él quisiera decirles a los niños que tienen padres así, que no se avergüencen, no son malas personas”.

(6) Santiago: Como activista sigue apoyando a los demás.

“La relación con mi hermana es bien paja. Nunca me ha cuestionado nada. Mi mensaje es que puedes ser feliz siendo así. Me he empoderado mucho de la identidad que tengo porque he sabido defenderla. La discriminación es fuerte pero creo que son esas cosas que también te hacen fuerte a ti”.


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Escrito por

Valentina Pérez Llosa

(Ex)estudiante de filosofía. Amante del cine, la fotografía fuera del estudio, el café y la comida. facebook.com/vperezll @vperezllosa


Publicado en

Redacción mulera

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