Nómades, Casa Collab y Hösėg son empresas que forman parte del Directorio de Moda Sostenible y LaMula.pe conversó con los gerentes de éstas sobre la nueva mecánica de trabajo a favor del consumo necesario de prendas de vestir para la protección del medio ambiente, el cual viene siendo afectado por el cambio climático.
La diseñadora industrial Alejandra Cuervas (35) y la administradora de empresas Ximena González (26) fundaron la compañía Nómades en el 2016 luego de identificar que los accesorios para vestir que realizan los artesanos ayacuchanos, que viven en el distrito de Lurín, no recibían un pago justo por su arte y trabajo elaborado a mano.

foto: nómades
“Nos dimos cuenta que la cadena no favorece al artesano y hay muchos intermediarios. Ellos encuentran muchas barreras de entrada al mercado por falta de conocimiento, gestión y administración”, dice Ximena.
Nómades no solo produce con el apoyo de los artesanos sino que también los capacita para que ellos puedan trabajar de manera independiente.

foto: nómades
“Lo que brindamos son espacios de intercambio de conocimientos donde, de forma horizontal, compartimos conceptos de cultura e investigación. Lo que hemos ido trabajando con ellos es comenzar con la cultura de identidad y sobre cómo se verían en el futuro. Hemos incorporado la metodología del diseño para mejorar su técnica artesanal”, resalta González.
Ximena jugaba de niña con su caja registradora y pensaba en tener algún negocio cuando fuera grande y siempre estuvo conectada con la diversidad de nuestro país, es por ello que se vio en la necesidad de hacer algo más que una empresa junto a los artesanos.

foto: equipo de nómades
“Ellos están acostumbrados a los pedidos, esperan al cliente y ahora están produciendo para vender. Están posicionados en nuestra tierra virtual como Nómades en Perú. Además trabajamos con materiales que no dañan el medio ambiente como los tintes naturales”, cuenta Ximena.
Entre los artículos sostenibles que hacen están las carteras, los morrales, mochilas, entre otros accesorios que por su calidad, tendrán una larga vida.
“La durabilidad que puede tener un objeto que uno cuide es porque se hizo con buenos materiales y se ha hecho un trabajo de conservación. Uno de los ideales de la sostenibilidad es que sea durable, con una confección de alta calidad”, explica Ximena González.
Nómades no solo vende estos artículos en Lima. Ellas hacen envíos a través de su página en Facebook a las regiones del Perú y sueñan con llevar su marca hacia Europa y América del Norte.

“Siempre me interesó el emprendimiento sostenible, un impacto que vaya más allá de las utilidades de una empresa. Para nosotras haber emprendido es una muestra directa de hacer un trabajo con la sociedad. La sostenibilidad es el futuro y el presente”, comenta la empresaria.
Hösėg es otro proyecto de moda sostenible que fue ideado por los hermanos Ian y Patrick Sznak luego de visitar la comunidad Pumahuanca, ubicada en el Valle Sagrado del Urubamba (Cusco) en el 2013.

“Vivimos de primera mano las necesidades de muchos en los Andes. Ahí logramos definir el propósito: ayudar a mejorar la calidad de vida de niños altoandinos. Y en el 2014 se nos ocurrió aplicar el modelo de negocio de Buy One, Give One, lanzar una marca de ropa colaborativa y que por cada casaca que vendamos, entregaremos otra gratis a un niño en los andes. Era una manera de empezar”, comenta Juanca Sznak
Hösėg significa “calor” en húngaro y le colocaron ese nombre porque su apellido es de Hungría. En julio del 2016 lanzaron su primera colección.

“Estamos convencidos que hoy en día las marcas tienen que tener por encima de todo un propósito”, explica el empresario sobre la sostenibilidad y resalta que “hoy no existe otra manera de hacer empresa”.
“Este año hemos decidido sumar a nuestro impacto social un proyecto ambiental: Buy One, Plant One, por cada polo o camisa que vendemos estaremos sembrando un Queñual, árbol endémico de los Andes”, refiere.
Hasta hoy ya son 3780 niños de 54 comunidades alto andinas, en Cusco, Puno, Huancayo y Huaraz los que han sido beneficiados con su mecánica de trabajo.

foto: Hösėg
Y se han planteado una meta muy ambiciosa para el 2020, llegar a abrigar a un millón de niños. Para que esto se haga realidad existen personas detrás elaborando estrategias de marketing hacia una nueva forma de consumo necesario.
“Nuestra misión principal es mejorar la calidad de vida de los niños. Y para ello nos inspiramos en un documental The True Cost en el que se habla de la industria de la moda y el "fast fashion" y su efecto negativo en la sociedad y el medio ambiente, nos dimos cuenta que teníamos que pensar mucho en nuestra empresa”, explica Juanca, quien es padre de dos hijos y resalta que su máxima inspiración para esto es su esposa.
Casa Collab es una joyería sostenible creada en mayo del año pasado por la arequipeña e ingeniera empresarial Andrea José Castro Tejada (26). ¿Cómo una empresa de este rubro podría contribuir con la protección del planeta? Pues con el sello de “Minería Justa Fairmined”. Esto acredita que los minerales como el oro, plato o cobre que usan para sus diseños, no provienen de minas donde hay explotación infantil o contaminación del medio ambiente.

foto: casa collab
Pero esto no comenzó en el 2016. Andrea elaboraba accesorios para utilizar desde que era pequeña. “Me gustaba vender collares con conchitas”, recuerda. Hace 16 años llegó a Lima y desde que pisó la capital empezó a desear tener algún día una empresa así, que ayude a la sociedad, pues siempre le atrajo la filantropía y la labor social.

“En realidad siempre estuvo la idea de que casa Collab fuera una joyería que genere un impacto positivo a nivel ambiental. El desarrollo de la compañía es fomentar el sistema descentralizado en el Perú”, revela quien trabaja de la mano con artesanos de Arequipa, Cajamarca, Puno y Lurín.
Casa Collab viene de la palabra “collaboration” en inglés y es la primera joyería en Latinoamérica en convertirse en una Empresa B INDEPENDIENTE, es decir, cuenta con el más alto nivel de las compañías socialmente responsables.
“Elegir en colaborativo es elegir un diseño que genera impacto, porque es apoyar más el trabajo de los artesanos, así ellos desarrollan mejores capacidades”, dice la socia mayoritaria de la empresa, pues la otra, es su madre, Carolina Tejada (50).

foto: casa collab
“Hay que tomar conciencia porque la corriente de consumo masivo o fast fashion ha generado que la industria de la moda canibalice y deteriore, a nivel mundial, el medio ambiente. Por ejemplo, las joyas que ya no usas las podemos rediseñar y seguir usándolas”, puntualiza.
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