A Susana Cebrián y Hernando ‘Nando’ Suárez les tomó un rato hallar ‘los personajes’ a interpretar y las breves líneas a decir en el pequeño spot que acompaña esta nota. Ellos forman el núcleo de Gomas, una banda de pop, propuesta bastante particular si se compara con los sonidos que salen del circuito de músicos locales en el que crecieron (Nando ha sido guitarrista de Adictos al Bidet y bajista de Luis Guzmán, Susana ha cantado en Las Doñas). 

“Creo que si fuésemos una banda de punk, por ejemplo, habría una actitud establecida en la que apoyarnos. Hubiera sido más fácil”, reflexiona Susana tras terminar con las tomas. La banda está conformada, además, por Mariel Cebrián, Teté Leguía, Giacomo Roncagliolo y Ernesto Velarde (en reciente reemplazo de Muriel Holguín).

Se les podrá clasificar como pop, pero eso no significa que su sonido sea concesivo y predecible. “Cada uno aporta su propia personalidad. No tenemos un manager que moldee nuestra identidad para volverla un producto”, añade Nando.

Este mes Gomas ha publicado ‘Amuleto’ (A Tutiplen, 2016), su álbum debut. Lamula.pe conversó con Nando y Susana sobre la grabación de esta placa, el proceso de experimentar y hallar su original propuesta, y lo que les ha enseñado el pop (tanto sobre la música como sobre ellos mismos) en estos años tocando juntos.

¿Tenían alguna idea fija de qué querían hacer o cómo querían sonar al empezar este proyecto? 

Susana: Yo quería lograr que la gente de Lima baile en los conciertos. Porque, o ‘pogueaban’ cuando tocaba una banda fuerte, o se quedaban parados si era una propuesta distinta o más melódica.

Nando: Nos juntamos a tocar en parte, también, porque comencé a escuchar cosas de ‘La Movida Madrileña’ y Susana era la única persona que yo conocía a la que le gustaban esas bandas. Esa fue la chispa que nos dio una pequeña visión inicial.

S: Queríamos que sea algo ‘electro’, también, más ‘tonero’. A mí me encantaba Pestaña, pero veía que todos los odiaban. Pero esta idea con la que empezamos ha ido cambiando.

Igual, la influencia de La Movida Madrileña se nota bastante en sus arreglos.

N: Sí, yo no había escuchado más que algunas canciones de Mecano, Alaska, o de Golpes Bajos. Pero le dije a Susana, "quiero hacer ese tipo de música", porque en parte estaba cansado de no haber tenido nunca una banda desvergonzadamente melódica. Y cuando comencé a empaparme lentamente de estos grupos me di cuenta que son prácticamente punk disfrazado de pop. El pop español fue la forma más fácil de acercarme a este género sin prejuicios. Susana simplemente ya estaba ahí.

¿Esos primeros estímulos los llevaron hacia su propia fórmula?

N: Nos costó bastante. Empezamos a componer y probar a fines del 2010. Susana o yo a la guitarra, cualquiera en el teclado, con caja de ritmos, etc. Lo que pasaba era que cada vez que tocaba guitarra, Susana me decía que sonaba a mis otras bandas. Hasta que en un momento cogí el bajo, y la propuesta empezó a sonar ya casi redonda porque yo, muy 'guitarrescamente', trataba de llenarlo todo, mientras ella hacía lo opuesto, agregándole la parte melódica en teclados y guitarra. Cuando pusimos el bajo en el centro fue cuando dijimos "lo tenemos, es algo por acá".

¿Qué sienten que esa inversión de los roles clásicos de los instrumentos le da a las canciones?

N: Durante mucho tiempo nos han dicho que "el bajo no debería ser tan alaracoso", pero la idea era que estábamos probando un sonido nuevo. Estoy seguro que en un montón de bandas no me habrían dejado hacer eso. Pero a Susana, al contrario, le parecía de puta madre esta propuesta tan exagerada y acaparadora. Este comienzo nos ayudó a ser flexibles para experimentar con lo demás. Como, por ejemplo, con la incursión de Mariel y los efectos de percusión en la banda.

Eso último es interesante. Gomas empezó como un juego de contrastes entre 'amateur' y 'profesional'. Tú con los malabares en el bajo y al mismo tiempo estos sonidos de animalitos en los efectos. Sin decir que eso haya desaparecido en el disco, ¿en qué momento deciden cambiar la propuesta trayendo a gente como Teté, Giacomo, y ahora Ernesto, que tienen experiencia de años tocando en bandas?

S: No es que hayamos decidido cambiar la propuesta. Más allá de que sí, queríamos mejorar porque no nos gustaba sonar descuadrados, a Nando y a mí nos dio tendinitis al mismo tiempo y no podíamos tocar. Recuerdo que cuando pasó eso me preguntaba quién iba a querer tocar en esta banda si aún no habíamos resuelto nada. Recién estábamos empezando a sonar de una forma. Pero felizmente aparecieron Giacomo y Teté, que eran amigos y fans.

N: Ellos como oyentes ya tenían confianza en la banda. Invitarlos a tocar se sintió como lo correcto. Entonces, este 'cambio a lo profesional', o este dejar la onda 'naif' ha sido totalmente natural, simplemente hemos seguido avanzando.

Gomas. Foto: Alejandro Olazo Millán

Dicen que no creían que iban a lograr encontrar gente que le gustara el proyecto como para invitarlos a unirse y seguir con él. ¿Cómo se sintieron cuando se dieron cuenta de que no era así? 

S: Yo, al menos, no me imaginaba que podría haber gente que querría tocar con nosotros. Veía al público bailando en los conciertos, pero no al punto de que se identifiquen al nivel de decir "voy a ser parte de esa banda".

N: Pasó también que en mi casa se generó mucha interacción entre bandas porque ahí hemos ensayado Luis Guzmán, Adictos al Bidet, etc. Se volvió un espacio de compartir. Susana me pasaba un disco de Javiera Mena, y tal vez ella no se lo pasaba a Giacomo directamente, pero yo sí le decía "Oe escucha esto, escucha a Cristina Rosenvinge, etc". Así todos fuimos abriendo las orejas.

Susana, Nando ha contado un poco lo que él estaba buscando al armar esta banda y lo que sentía que le podía dar el pop para explorar. ¿Qué sentías que te podía dar a tí en cuanto a las canciones que ya venías escribiendo?

S: Para empezar, yo no soy música. Siempre he escrito canciones porque me gusta y es lo que me sale, pero no sentía que pudiese armar un proyecto yo sola. Además pensaba "tengo que hacerlo con mujeres, porque los hombres tocan otro tipo de música". Me dolía eso, sentía un poco de machismo en el circuito porque el rollo era que "si no eres rudo y no tocas punk, no eres chévere". O si no eras punk tenías que ser un supermúsico, y eso ya es otro estilo. Pero justo Nando me dijo para ser mi bajista.

Hernando Suárez y Susana Cebrián. foto: Christopher Curay

Y se juntaron un poco estos dos mundos, en este espacio común que decía Nando

N: Justo por esa época, yo estaba afanado con The Slits y vi una entrevista que me voló la cabeza. En ella dicen: "somos una banda solo de mujeres porque las mujeres tenemos un ritmo distinto, una forma de lírica distinta, y a eso es a lo que queremos sonar". A mí nunca se me hubiera ocurrido eso, pero obviamente tenía que hacer una banda con mujeres.

¿Y cómo ha sido su proceso al componer estas canciones? ¿Las labores están bien separadas?

N: A veces, no siempre, soy yo el que pone los acordes y la idea musical. Y Susana siempre está componiendo algo, así que trata de introducir lo suyo dentro de mi idea.

S: Por eso en nuestras canciones no es que la melodía de la música siga, o imite, a las de la voz.

N: El bajo es hiperactivo, totalmente rítmico. En cambio las melodías vocales son de notas largas. Un poco que ‘viajan’ encima del bajo.

S: Y eso no es a propósito, yo quería cantar, porque de por sí no grito tan fuerte. Además, me gusta cuando las voces suenan así.

N: Entonces normalmente yo le muestro las 2 o 3 partes que tengo, ella mete lo suyo, y luego tratamos de cerrar el tema juntos. Por ahí hay un par de casos distintos. 'El Verano Murió', por ejemplo, nació de una improvisación a la que Susana luego le puso letras.

¿Y tú también has aportado con letras?

N: En ‘Siempre Ríes’, un poco. Gomas ha sido para mí el proceso de abrir esa puerta. Pasé de ser un músico que no se metía en esa parte de la composición, que ni siquiera cantaba, a sentirme lo suficientemente libre de hacer una letra.

Como 'La Pista', que es una canción compuesta sólo por tí.

N: Claro, Gomas ha terminado siendo una suerte de terapia en la que dije: "ok, lo voy a hacer. Esta es mi letra. No se rían" (risas). Creo que dentro de todos los procesos de esta banda, ese ha sido el más enriquecedor para mi vida. Ha significado abrirme en todo sentido, en cuanto a los prejuicios de género, en lo que podía usar para la instrumentación de una banda, y en los prejuicios contra mí mismo y la composición. Ha sido algo muy grande, más allá del resultado final.

S: Esa es mi canción favorita del disco. Para mí Gomas ha significado un proceso parecido. Yo siempre he querido cantar, pero no es que me nazca tanto escribir. No es que me encante cómo lo hago, pero con los años me he ido soltando y mejorando.

¿Y qué sientes que las canciones que forman este disco tienen en común entre ellas?

S: Como la banda es pop, trato de escribir letras más románticas (que es algo que no solía hacer) sin caer en lo que hablan todas las canciones de amor. Siento que mucha gente toma las letras muy literalmente, y yo no escribo así. Pero me gusta que eso pase. Que yo sienta las letras para mí y que otros las puedan entender como quieran, y las sientan para ellos también. Normalmente no escribo sobre algo que tenga claro. Si lo tuviera, no tendría la necesidad de botarlo en forma de canción. Son varios sentimientos distintos que trato de poner en algo.

¿Y cómo fue el proceso de grabación? Considerando, además, que ustedes tienen un sonido que, como cuentan, encontraron luego de tiempo ¿Hubo algún tira y afloja para no tratar de perderlo al grabar el disco?

N: Para empezar, cuando entramos al estudio éramos una banda distinta a la de los demos, que tenían un sonido ‘naif’ y ‘lo-fi’ que no representaban lo que nosotros queríamos. Antes eramos cuatro miembros, y todos cumplíamos roles medio fijos. Pero nos volvimos seis, y terminamos turnándonos mucho las responsabilidades (en teclados, guitarras y bajos) dependiendo de cada canción. Como no habíamos ensayado tanto en este nuevo formato, el proceso de grabación fue una cuestión más de repensar todas las canciones. Y en torno a eso, organizar quién iba a aportar qué en cuál canción, y ver que no falte ni sobre nada en los arreglos.

S: La mezcla, además, le dio otro tipo de estética. Rafo (de la Lama, productor del disco) nos ayudó un montón.

N: La experiencia fue de puta madre. Fue chévere escuchar la voz de Susana con un sonidazo (ríe). Todos esos momentos -ese habernos conocido como banda dentro de una grabación, para luego estar todos satisfechos con el producto- fueron una especie de aventura. Y gracias a ella las cosas van a ser distintas ahora, que queremos hacer nuevas canciones. La idea es que todos aporten en la composición.

Han sacado este álbum hace poco pero ya están pensando en el próximo.

S: Es que varias de las canciones de este disco las tenemos desde hace tiempo. Tenemos un montón de ideas nuevas listas y eso es lo que nos emociona más ahorita.

N: Lo que este disco nos da es la sensación de que hemos hecho justicia a este grupo de canciones. Que ahora sí están como queremos que suenen, y además tienen algo de rejuvenecidas por el proceso de repensarlas que te hemos contado. Pero eso no quita que nos estemos derritiendo por tener canciones nuevas. Gomas tiene más para dar.

Puedes encontrar el disco en estas tiendas: El Anexxxo: Música y desorden, Lazyitis Discos, El Grito, Puna Tienda, Ciudad Disco, Enigma Discos y pronto en Phantom

Próximos Conciertos: 11 de enero en Nébula (Ca. Gonzalez Prada 194, Miraflores), 11 de febrero en Chaclacayo (local por anunciar), 7 y 23 del mismo mes en La Noche de Barranco (Psje. Sanchez Carrion 199).

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