Latam, la aerolínea producto de la fusión entre la chilena LAN y la brasileña TAM, la más grande de Latinoamérica, anunció ayer la suspensión temporal e indefinida de sus vuelos a Venezuela. 

Se trata del primer transportista aéreo de importancia en la región que anuncia una decisión de esta magnitud. Es así que en el país aún continúan funcionando la panameña Copa y la Colombiana Avianca, pero con frecuencias y equipos reducidos, mientras que intentan tramitar la deuda millonaria que el gobierno de Maduro mantiene con estas y otras empresas. 

A pesar de ello, Latam no mencionó la deuda como motivo de la suspensión de sus servicios, sino más bien 'el complejo escenario macroeconómico' que atraviesa la región. Asimismo, mediante un comunicado manifestó que 'Venezuela es un mercado relevante' por lo que propone seguir trabajando 'para retomar las operaciones a la brevedad y en cuanto las condiciones globales así lo permitan'. 

Cabe indicar que el anuncio de la suspensión tiene efecto inmediato para la ruta entre Sao Paulo y Caracas, mientras otros destinos como Lima y Santiago de Chile, se interrumpirán a finales de julio. 

Este retiro del mercado se hizo después de una notificación similar realizada el viernes por parte de la aerolínea Lufthansa. Y es que frente a la aguda crisis política y socioeconómica, Venezuela ve como semana a semana sus habitantes se van aislando por vía aérea. 

Además de Lufthansa, otras empresas como Air Canada, Alitalia y Tiara Air han cancelado sus operaciones en Venezuela por la deuda que el gobierno chavista mantiene con todas las líneas de bandera extranjera, a las que impide repatriar sus ganancias. 

Dado el estricto esquema de control de cambios establecido en el 2013 por Hugo Chávez, los ingresos en moneda local venezolana de las aerolíneas, así como de otro tipo de empresas internacionales, solo puede ser repatriados una vez obtenida la licencia de un ente oficial, encargado de liquidar las divisas correspondientes. Este proceso, que siempre estuvo marcado por la lentitud burocrática, empezó a empeorar en el 2012, una fecha en la que también comenzaron las dificultades de caja de la revolución bolivariana. 

Desde ese momento, el gobierno liquidó parcialmente las divisas, primero, y luego optó por incurrir en un default selectivo con el sector aeronáutico. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) calculó en algo más de 3.700 millones de dólares la deuda que mantiene Caracas con las líneas aéreas internacionales. Y aunque han tenido lugar diversas rondas de negociaciones entre las autoridades venezolanas y los representantes de las compañías, aún no se ha conseguido llegar a ningún acuerdo de pago. 

Asimismo, IATA informó el febrero pasado que la venta de sus tickets aéreos internacionales en la ruta desde o hacia Venezuela se redujo 35% entre el 2014 y el 2015. El mismo informe vaticinaba una contracción adicional de 50% en el 2016. Las causas de esta tendencia van desde una oferta cada vez menor de asientos hasta la grave crisis económica que impide viajar a los venezolanos. 

Hay que tener en cuenta que Venezuela no tiene una línea aérea bandera, un lugar al que aspiraba la estatal Conviasa, fundada en el 2004 y con una insuficiente flota de una sola aeronave de cuerpo ancho y una veintena de aparatos de corto alcance. Además, su servicio siempre ha sido opacado por una gestión deficiente. 

(Con información de elpais.com)

(Foto de cabecera: huffingtonpost.es)

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