orgullosa por siempre

"La chicha es resultado de nuestro mestizaje cultural"

Cuando José Watanabe habló sobre música, amor y su futuro.

Publicado: 2014-04-25
En setiembre del 2004, el periodista cultural Pedro Escribano, de La República, conversó con el poeta José Watanabe acerca de sus gustos musicales. Hoy, que se cumplen siete años de su partida, comparto esta entrevista que permite conocer más del vate.

¿Qué cosas raras has hecho últimamente?
Qué rarezas he hecho. Ah, estoy escribiendo letras de rock. Un día discutiendo con Rafo Ráez sobre las bondades y limitaciones del rock peruano, me desafió a que escriba letras para rock. En eso estamos, supongo que vamos a grabar un CD.
¿Y bailas rock?
No, yo siempre he estado muy distante de lo que es una fiesta. Pero me gustaba escuchar rock.
¿Te interesa la chicha o la tecnocumbia?
Yo no rechazo nada. La chicha o tecnocumbia son resultados de nuestro mestizaje cultural.
¿Y bailas tecnocumbia?
No, es que yo no sé bailar. Sé un poquito nomás. Pero hay gente muy exquisita que dice: "La chicha y la tecnocumbia son cosas bastardas". Yo no pienso así, son expresiones de un proceso social.
¿Cómo Dina Páucar?
Sí, Dina Páucar no solo es más que una mujer que canta. Tiene polleras falsas, artificiosas, pero, fíjate, la gente las acepta como un emblema. Dina Páucar es lo mismo que Gamarra. Se parece al empuje de un pueblo joven. Hombre, es una manera de ser optimista a pesar de Toledo y sus hermanitos.
¿Tienes algún vicio?
No tengo. Soy un poeta bien raro. Mira, no fumo, no bebo. Los niséi hemos nacido con una carencia de enzimas que no nos permite procesar bien el alcohol. ¿Mujeres? Tampoco. Soy discreto a nivel de mujeres.
No digas. ¿Eres un ángel?
No, debo tener por allí algunos pecados, pero son tan inconfesables que no puedo decirlos (risas). Mi vida es normalaza.
¿A qué tienes más miedo?
Al futuro. Alguien por allí escribió que soy un poeta muy afortunado. Pero no es cierto, no tengo fortuna, no tengo un trabajo seguro, no soy asegurado y ya se acerca la edad, la vejez. La segunda madurez, para ser más suave (risas). Y no tengo nada, como muchos poetas o cualquier peruano.
¿En qué tentación no caíste?
En hacer carrera administrativa dentro del ministerio de Educación. Era jefe de unidad. Pero renuncié. No quise ser un burócrata, uno de los personajes de Ribeyro
¿Y renunciaste alguna vez al amor?
No, al amor nunca. Nunca voy a renunciar tampoco. Es extraño en mí. Cada vez que avanzo en edad, siento que retrocedo en la parte afectiva, me siento más joven.
¿Te enamoras más?
Sí, de verdad, y no estoy bromeando, no es juego de palabras. Cada vez que me pongo más viejo, parece que regresiono en afectividad amorosa de 20, 18 años.
Pero el cuerpo ya no es el mismo.

No creas, todavía. Como Cienciano, sí se puede (risas).

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Escrito por

ALBERTO ÑIQUEN G.

Editor en La Mula. Antropólogo, periodista, melómano, viajero, culturoso, lector, curioso ... @tinkueditores


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Redacción mulera

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