Las políticas de drogas vienen cambiando en el mundo, especialmente las relacionadas a plantas ancestrales y/o medicinales. Sin embargo la realidad peruana parece desconectada de lo que ocurre a nivel global. Mientras en Estados Unidos (EEUU), la Administración de Control de Drogas (DEA) ha aceptado reclasificar a la cannabis para quitarla de la lista de sustancias peligrosas; en Perú, a pesar de tener dos leyes que la reconocen como planta medicinal, la Policía sigue dedicada a detener a usuarios y transportadores, compara Ricardo Soberón, exjefe de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida).

En diálogo con LaMula.pe, Soberón sostiene que el problema es que "en Perú, la política de drogas está secuestrada por la Embajada Norteamericana en Lima, que mantiene una relación compleja con diplomáticos, policías y militares impidiendo que la clase política defina políticamente nuestros intereses en esta materia". En ese sentido, recuerda sus dos experiencias como jefe de Devida, durante los gobiernos de Ollanta Humala y Pedro Castillo.

"Tengo la experiencia directa de dos gobiernos supuestamente de "izquierda" que fueron inmediatamente cooptados, presionados e influenciados por los poderes fácticos y la Embajada Norteamericana. Sin embargo, ocurren casos interesantes como los de Uruguay y Colombia respecto al cannabis o respecto a las drogas en general. En conclusión, no se puede continuar con una guerra que no se puede ganar: donde hay demanda de cocaína, habrá siempre una oferta, más aún en una economía campesina empobrecida como la peruana", comenta el exjefe de Devida, quien viene impulsando un pronunciamiento a favor de la hoja de coca.

Así como ocurre con la cannabis, una planta ancestral y medicinal, la hoja de coca también se encuentra clasificada por la Convención Única de Estupefacientes de 1961, que mantiene listas desactualizadas respecto a la evidencia científica reciente. El problema con la hoja de coca, advierte el pronunciamiento ciudadano, es que la clasificación del arbusto se basa en un estudio superficial y sesgado realizado por una comisión internacional en la década de 1950. Esto llevó a la inclusión de la hoja de coca en la Lista 1 de sustancias prohibidas de la Convención, lo que ha resultado en políticas de erradicación forzosa y criminalización de los productores de coca en los Andes.

La petición ciudadana solicita al Gobierno peruano respaldar la solicitud presentada por el Estado Plurinacional de Bolivia ante el Comité de Farmacodependencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para revisar la condena internacional contra la hoja de coca, que data de 1952.

"Esta busca la extinción de la planta y el abandono definitivo de la práctica cultural del coqueo en los Andes. Esta Convención junto a las de 1971 y 1988, son la base de la actual “Guerra contra las Drogas” que se ejecuta en el mundo. Poner a una planta ancestral en el centro de esta cruzada, constituye un lamentable error científico, político y jurídico que ha perdurado por 72 años. Es la base de infructuosas acciones de erradicación forzosa, la criminalización penal de los productores como narcotraficantes, reduce la práctica ancestral a un fracasado monopolio estatal (ENACO), estableciendo múltiples restricciones contra los usos tradicionales y modernos de la coca", se lee en el pronunciamiento.

Soberón explica que el apoyo del Gobierno peruano a la solicitud de Bolivia sería un acto de justicia hacia los pueblos originarios y una oportunidad para redefinir la política de drogas en América Latina. Destaca la necesidad de abandonar una guerra contra las drogas que no se puede ganar y promover un enfoque más racional y humano en esta materia.

Se espera que este pronunciamiento impulse el reconocimiento a la hoja de coca y motive acciones concretas por parte del Gobierno peruano en favor de su reconocimiento como parte del patrimonio cultural e histórico de la región andina.

* Las personas que deseen suscribir el pronunciamiento, pueden enviar un mensaje a Ricardo Soberón al correo rasg642000@yahoo.com, para poder luego presentarlas en conjunto a la presidencia, a la PCM y a la Cancillería peruana.

Lee el pronunciamiento completo aquí:


[Foto de portada: Andina]


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