Muchos mitos y estigmas giran alrededor de los trastornos mentales. ¿Solo los llamados 'locos' van al psiquiatra?, ¿cuál es rol de los psicólogos?, ¿las pastillas son para los casos más graves? Estas son algunas de las preguntas más frecuentes sobre este problema de salud.

Lamentablemente, las creencias influyen de manera negativa en las personas y su entorno. Y no hablamos de los casos considerados "más graves", sino que los trastornos son más comunes de lo que muchos creen: según el último informe del Instituto Nacional de Salud Mental, más de 5 millones de peruanos sufren algún tipo de trastorno. La depresión y ansiedad son las enfermedades más frecuentes. Lo más grave es que el 80% de estas personas no acude a recibir atención profesional. ¿Por qué no van a atenderse?

Para resolver estas cuestiones, hablamos con Julián Valderrama Escalante, médico psiquiatra y psicoterapeuta. El especialista considera que los estigmas son los principales obstáculos de acceso a los servicios de salud mental.

"La persona es detenida por familiares, por vecinos, por gente del trabajo o por sí mismo. Dicen que no van a ir al psiquiatra porque creen que solo van los locos y minimizan sus problemas para dormir o el estrés. Pero lo que más vemos en psiquiatría son esos casos", dice a LaMula.pe.

¿En qué casos se recomienda ir a un consultorio? Si bien cada trastorno es distinto, los síntomas comunes son falta de control de emociones, cuando estas duran demasiado tiempo o son muy intensas, explica el psiquiatra. Otros indicadores son el sueño y el apetito: cuando ambas se van a extremos.

Otra creencia sobre la salud mental es que el primer paso es ir a un psicólogo y el segundo ir a un psiquiatra. Pero eso no es preciso: el trabajo de ambos profesionales se complementa. El psiquiatra es un médico especializado que diagnostica, trata y puede recetar fármacos. Y el psicólogo, por su parte, tiene competencias para la "promoción, prevención, diagnóstico, tratamiento y recuperación de la salud mental" de las personas, según la Ley del Trabajo del Psicólogo (Ley N° 28369).

"Si se ve un trastorno, lo más occidental de hacer es ir primero al médico general, si este recomienda psicoterapia, se busca un psicoterapeuta, que en su mayoría son psicólogos. Pero el psicólogo hace muchas otras cosas. Por ejemplo, en el desarrollo de un niño pequeño, uno no lleva a su hijo al psiquiatra porque algo pasa en su desarrollo. Esas primeras detecciones sí irían primero a psicología".
"Yo diría que es un trabajo en conjunto. Lo preferible es que siempre haya un médico de por medio, porque el que se enferma es el cuerpo humano, el cerebro", afirma Valderrama.

En este sentido, cabe resaltar que muchas personas no le dan la misma importancia a los problemas mentales: toman sin ningún problema fármacos para problemas del estómago o resfriados, pero dudan mucho cuando su médico o psiquiatra le dice que debe tomar un ansiolítico, por ejemplo.

"La gente piensa que como es del cerebro y las personas lloran no es nada grave, que no es como estar mal del hígado", cuenta el doctor.
"Pero de las diez enfermedades que quitan más tiempo de vida a un humano, seis son de psiquiatría. La primera y segunda son ansiedad y depresión, seguidas de alcoholismo y otro tipo de adicciones. Todos los cuadros son graves porque implican al cerebro y un humano es su cerebro, el resto del cuerpo es una carcasa que ayuda al cerebro a actuar con la realidad", explica.

Como ejemplo, el médico explica que pasaría con una menor de quince años que sufre de llantos y crisis ansiosas, pero que sus padres deciden no llevarla a ningún consultorio porque creen que se le va a pasar con la "madurez". "Lo que podría pasar en ese caso es que esa persona sufrirá el resto de su vida con un cuadro ansioso y depresivo porque dejaron que se vuelva crónico", advierte.

¿Y qué hay de los efectos secundarios de los fármacos

"Los fármacos psiquiátricos, como cualquier otro fármaco, tienen efectos, algunos de esos se pueden considerar inapropiados o no deseados. Sin embargo, si se dan, porque no pasa en todos los pacientes, se tiene que considerar que es lo más práctico: retirar el fármaco por sus efectos secundarios o sostenerlo. Nosotros debemos pedirle paciencia a la persona, hasta que los efectos bajen en intensidad, que puede tardar entre 7 o 14 días. En todo caso, si continúan los efectos adversos, más allá de las dos semanas, ya se podría retirar el fármaco", explica Valderrama.

Pero de ninguna forma debe pensarse que las pastillas solucionan los problemas. Todo tratamiento debe ser integral: a la farmacoterapia se le debe agregar la psicoterapia, además de llevar una alimentación más saludable, practicar deportes, así como incluir a los familiares y amigos en la terapia.


[Foto de portada: publimetro.pe]


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