Los empresarios pidieron reducir la calidad del empleo, la estabilidad y los beneficios laborales y el representante del Ejecutivo respondió con un guiño en el ojo afirmando que en Perú habían muchos días de vacaciones y que había que mejorar la competitividad. El entonces ministro de Trabajo, Christian Sánchez, que se oponía a esos cambios, terminó renunciando. En su lugar está la exjefa de la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (Sunafil), Sylvia Cáceres.

En este escenario, nos preguntamos ¿son justificados esos cambios que pide la clase empresarial? ¿Se trata de mejorar la competitividad o de aumentar las ganancias de la manera más fácil con mano de obra más barata? Para responder esta y otras preguntas relacionadas, LaMula.pe invitó a dos especialistas en el tema: el economista Farid Matuk y el abogado Javier Neves. Ambos fueron entrevistados en vivo por el periodista Pedro Salinas.

Para el profesor Neves, lo que en realidad se pretende con esta llamada "reforma laboral" es flexibilizar la entrada y la salida de la relación laboral (contratación y despido) y disminuir los llamados "sobrecostos".

Un argumento de los empresarios es que el régimen laboral peruano es muy rígido, que es poco flexible, pero el abogado aclara:

"En la entrada, tenemos un régimen bastante flexible, hay once tipos de contratos temporales que están previstos en la ley, y hay una clausula abierta que incluye cualquier otro que tenga una naturaleza temporal. ¿Qué más se podría flexibilizar en la entrada?"

Neves señaló que hay una propuesta que dice que por un año los contratos a plazo fijo no requieran una causa objetiva, que dependa solo de la voluntad de las partes. Actualmente, solo se puede celebrar un contrato de duración determinada cuando la naturaleza de la labor es temporal. Sin embargo, resaltó el laboralista, esta regla está "ampliamente desbordada por la realidad".

"La ley perfila mal algunos tipos de contratos temporales de modo que favorece su utilización fraudulenta y la inspección de trabajo no se da a basto para verificar si efectivamente los contratos temporales recaen sobre labores temporales. Entonces, proponer que durante un año los contratos se puedan celebrar sin causa objetiva es generalizar por completo la contratación temporal".

Por su parte, Matuk afirmó que la idea de reforma laboral "es un fraude", ya que cuando se realizó la presentación en la CADE se citó un índice de competitividad mundial en el que el aspecto laboral estaba en el séptimo lugar, por lo que resulta insólito que si uno quiere aumentar la competitividad no se resuelvan los seis problemas antes que el laboral y se ponga como prioridad la flexibilización.

¿Por qué entonces impulsan una reforma que no resuelve el problema señalado? El economista afirmó:

"Hay un interés absolutamente crudo para aumentar las ganancias reduciendo los costos de la mano de obra".

Por otro lado, los empresarios dicen que los costos laborales en Perú son muy altos comparados con otros países y, por eso, deben ser reducidos. Ante ello, Neves responde con datos:

"¿Cuál es el costo salarial global por país? Las cifras dicen que Perú no llega a 7 mil dólares por año por trabajador y el promedio latinoamericano es 9 mil 800 dólares. Las remuneraciones peruanas están muy por debajo del promedio latinoamericano, incluyendo gratificaciones y compensación por tiempo de servicio. Y si consideramos remuneración mínima y canasta básica, tenemos una de los sueldos más bajos de y una de las canastas más altas".

Neves tomó en cuenta el concepto de "trabajo decente" propuesto por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y señaló que en América Latina, hay países que tienen un bienestar laboral superior al peruano, como el caso de Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Colombia o en México. Sin embargo, señaló excepciones como en el caso de la violencia anti-sindical, que en Colombia es terrible y es mucho peor que la peruana.

Con toda esta información e indicadores, para el abogado Neves la situación está clara: no hay argumentos para flexibilizar la legislación laboral.

"Esta es una respuesta a quienes dicen que en Perú tenemos costos laborales altos, esa afirmación es manifiestamente falsa".

Tomando en cuenta que renunció el ministro que se oponía a esta "reforma laboral", ¿con la nueva ministra hay más posibilidades? Neves consideró que Sylvia Cáceres tiene una disposición al diálogo, que es más moderada. Dijo no esperar que ella asuma una oposición a la reforma, pero sí que trate el tema con cautela para que las propuestas se mediten y se conversen antes de que se implementen. Lo que sí tiene claro el laboralista, es que si se llega a aplicar, tal cual pide la clase empresarial, esto generará conflictos sociales.

"Una implementación llevaría a un conflicto social y político intenso, en eso los empresarios están siendo sumamente irresponsables, están empujando a Vizcarra a que tome decisiones impopulares que le van a hacer caer en su aprobación y luego cuando esté en el suelo, van a dejar que lo vaquen, a ellos no les importará y en el 2021 votarán por el fujimorismo, como lo han hecho siempre. El Presidente debe tener cuidado con quiénes lo impulsan y a qué".

Matuk, por el contrario, ve poco probable que el Gobierno se atreva a aplicar estos cambios en la legislación laboral.

"Tengo la impresión de que el Gobierno no se va a comprar mucho el pleito de la reforma laboral. Hay un gran nivel de abuso con la cuarta categoría, hay una adulteración, pagan como de cuarta pero en realidad son de quinta. Si una persona trabaja 8 de 12 meses en una empresa, automáticamente pasa a quinta, pero hacen una farsa, los contratan todos los meses como cuarta".

Además, consideró que en caso el gobierno decida ser pro empresarial, "tendría que ser honesto y empezar con este índice [de competitividad] y con los primeros indicadores y no en el corto plazo en el bolsillo, de cómo hacer más plata".

Otro factor que puede influir en esta decisión es, para Matuk, que Martín Vizcarra está en proceso de construir un proyecto político propio provinciano y "no se va a inmolar por las élites limeñas, para nada".


[Foto de portada: Andina]


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