¿Sabía usted que detrás de ese pote de miel de abeja existe todo un sistema natural de producción y un enorme valor económico? Las abejas no son solo productoras de uno de los alimentos más valiosos y saludables para el ser humano. Son también las grandes protagonistas del equilibrio ecológico y la permanencia de la especie humana.  

La polinización en la Tierra realizada por las abejas tiene un importe económico de más de 10 mil millones de dólares anuales y ésta puede verse afectada en un futuro no muy lejano. Según un estudio realizado por la organización Bee Informed y financiado por el Departamento de Agricultura norteamericana, entre 2014 y 2016 se han perdido al menos el 40% de las colmenas en el mundo.

Bee Informed realiza éstas investigaciones cada año con el fin de revelar el comportamiento y condición de las abejas que son vitales para la humanidad. Los científicos han advertido que la extinción de ellas es un peligro latente y podría estar relacionada con varios factores: la pérdida de hábitats, las prácticas de la agricultura industrializada, como los monocultivos (menor disponibilidad y diversidad de alimento para estos insectos), el uso de plaguicidas y, como no, los impactos del cambio climático.

Según el informe “UNEP Emerging Issues” publicado en el 2010 por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO por sus siglas en inglés), el declive de las abejas está ocurriendo en todo el mundo y el resto de polinizadores están en la misma situación. El efecto de esto sobre la humanidad se sentiría en el desabastecimiento de alimentos en el mundo, según destaca el otra investigación científica elaborada por la ONU en el 2016.

Una labor vital

Las abejas juegan un papel clave en los cultivos y la germinación de las frutas, verduras, café y cacao para la sociedad. “Estamos en un período de declive, y las consecuencias no harán sino empeorar”, alertó en el director del Centro de Investigación Agroambiental de la Universidad de Reading (Reino Unido), Simon Potts.

Y si hablamos del proceso de producción del llamado néctar de los dioses, el aporte de la naturaleza a la sociedad es igual de importante y merecedor que el cuidado. El mercado mundial de miel de abeja acoge cerca de un millón 200 mil toneladas y mueve alrededor de 3,500 millones de dólares a nivel global.

El valor de las abejas es mucho más que económico y asombra por la minuciosa perfección de un proceso que se inicia cuando las hembras obreras, que no están desarrolladas sexualmente, se encargan de construir el reino. Éstas buscan su alimento como el polen y néctar de las flores y así edifican la colmena, la protegen y la mantienen limpia. Batiendo sus alas ayudan a que el aire mantenga fresco el palacio de la abeja reina.

El trabajo de la abeja reina es más simple, su función es poner los huevos que constituirán a la nueva generación de abejas. Es común que no haya más que una abeja reina en cada colmena. Si muere, las obreras generan una nueva abeja reina alimentando a una de las obreras con una dieta especial: la jalea real. Ese elixir convierte a la abeja obrera en una reina fértil. Y la gran máquina de producción se refuerza.


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