Tal como se especulaba, el presidente Pedro Pablo Kuczynski, en el mensaje a la Nación del martes por la noche, descartó plantear una cuestión de confianza para evitar la inminente censura, a manos del fujimorismo, del ministro de Educación, Jaime Saavedra, y llamó a un diálogo a  todas las fuerzas políticas por el bien del país. 

PPK optó por el camino que tenía mayor consenso en el Ejecutivo, es decir, dejar que Saavedra afronte la censura y que sea Fuerza Popular y su lideresa, Keiko Fujimori, quienes asuman el costo político de su arbitrariedad, porque a estas alturas es evidente que detrás de la censura no hay argumentos válidos, sino solo una pataleta, un capricho acicateado por la sangre en ojo e intereses subalternos.

De hecho, el presidente en su mensaje no solo volvió a respaldar a Saavedra, sino que reiteró que la salida del gabinete de su ministro con mayor aprobación y uno de los artífices de la reforma educativa, la única emprendida en los últimos años que está dando resultados palpables, no se justifica y que responde en realidad a una exhibición arbitraria de poder por parte de la aplastante mayoría naranja en el Congreso.

EL lunes por la noche, miles marcharon para defender la educación y contra el fujimorismo.  (Guillermo gutiérrez)

Hay quienes ven en esta decisión presidencial debilidad y falta de liderazgo para encarar al fujimorismo, más aún cuando esta fuerza política ya ha dado muestras de sobra de que sigue siendo la misma de los 90 y que no le interesa el país ni la gobernabilidad y menos la educación; otros consideran PPK dio un mensaje de madurez política y evitó responder a una insensatez con otra. 

El mensaje de la calle fue contundente. (Guillermo Gutiérrez. 

Sea como fuere, el impacto de la decisión de PPK aún está por verse, aunque ya el legislador fujimorista Héctor Becerril anunció que no tienen nada que "reflexionar", que la censura va porque va. Este jueves, el Pleno del Congreso votará la moción respectiva. 

Mientras tanto, recogemos acá algunos extractos de columnas y opiniones al respecto, a favor y en contra, para tener una panorama más amplio de lo que podría venir en adelante.

Nelson Manrique

Para este sociólogo y analista político, PPK comete un error al no plantear la cuestión de confianza, que es un mecanismo que la Constitución le brinda para defender la democracia ante la "barbarie fujimorista y restablecer el equilibrio de poderes":

"Pedro Pablo Kuczynski va a entregarle a Keiko, a cambio de nada, su ministro con más respaldo popular. Salvo, claro está, que crea verdaderamente que el Mototaxi tiene alguna intención de dialogar y detener la ofensiva que viene desplegando para apropiarse de todo el poder. Subrayo que PPK está renunciando a usar los mecanismos legales y legítimos que tiene a su disposición. Nunca más volverá a tener un momento tan favorable y la falta de liderazgo que va exhibiendo va a pasarle, más temprano que tarde, la factura".
"La movilización popular para defender la imprescindible reforma universitaria no va a modificar el rumbo de las cosas si el gobierno no está decidido a dar la pelea. Reafirmará simplemente la creciente convicción de que PPK es incapaz de ejercer el liderazgo que el país le ha encomendado para poner un alto a la pandilla mafiosa que amenaza con copar todas las instancias de poder. La ilusión tecnocrática de que atrayendo mayores inversiones mejorará la situación económica y así logrará el respaldo que necesita para gobernar está viciada desde su base, porque la inestabilidad política que el fujimorismo envalentonado va a provocar se encargará de ahuyentar los capitales que PPK quiere atraer. El capital no va adonde es necesario reforzar la democracia sino adonde puede hacer utilidades".

Augusto Álvarez Rodrich

El periodista y columnista de La República es de lo que propugnaban que la cuestión de confianza era el camino para enfrentar al fujimorismo. Que la marcha del lunes, multitudinaria, era también un mensaje para el presidente, porque la calle le exigía firmeza y liderazgo en estos momentos complicados.

"PPK va a estar en breve en problemas complicados, y muy aislado, si no se da cuenta de que esa nutrida marcha de apoyo al ministro Jaime Saavedra frente al embate matón del Congreso no era, en el fondo, contra el fujimorismo, sino, en realidad, contra un presidente que está proyectando la sensación lamentable de estar cediendo, en asuntos cruciales, sin siquiera dar batalla, frente a una oposición fujimorista a la que él derrotó por la confluencia de votos de muy distinto origen (...) Kuczynski llegó a la presidencia gracias a votos del centro, derecha e izquierda, aglutinados por el común denominador de la preocupación por lo que podía significar el regreso al poder de un fujimorismo que, en los noventa, fue una fuerza autoritaria, corrupta y destructora de la institucionalidad".
"(...)La marcha del lunes fue, primero, por la ilusión de que el Perú aspire a tener una educación de calidad, lo cual constituye el mérito principal del en breve ex ministro Saavedra. Era, también, contra ese fujimorismo matón que se ha manifestado en el ataque a Saavedra: corrupto –porque es un escándalo ver a congresistas protegiendo sus intereses con un escaño– y mediocre, algo que no necesita mucha demostración por lo visto en la sesión de interpelación. Pero la nutrida marcha del lunes fue, principalmente, contra el riesgo creciente de un presidente claudicante que se rinde, sin pelear, contra ese fujimorismo matón, que fue contra quienes votaron los que, hace unos pocos meses, pusieron, raspando, a PPK en Palacio".

El Comercio (editorial)

El decano de la prensa nacional considera que la decisión de PPK ha sido la mejor, porque no entró en el juego del fujimorismo, que solo busca sangre para saciar su sed de venganza. Evitó además una colisión de proporciones entre los dos poderes con capacidad de crear normas que iba a tener consecuencias imprevisibles y que truncaría todas "las reformas que está trabajando el Gobierno y que tan vitalmente necesita el país, particularmente en todo lo que toca a la seguridad y la economía, se verían severamente complicadas o postergadas, si es que no simplemente anuladas por el Congreso".

"La moción planteada contra Jaime Saavedra por un tema que ni tenía que ver con la educación ni era razonablemente causa de censura, podía muy bien haber tenido como respuesta del Ejecutivo una cuestión de confianza sobre el Consejo de Ministros. Como se sabe, si esta cuestión de confianza era denegada, se caía el Gabinete, pero quedaba también jaqueado el Congreso ante la opción (constitucional) de su disolución si este volvía a recurrir a otra censura o denegatoria de confianza. Es decir, estallaba una guerra de alta intensidad entre ambos poderes, con consecuencias difíciles de predecir".
"Si esto era una “impresión” –aunque fuerte– hasta el viernes pasado, luego de la publicación del ya célebre chat de la bancada fujimorista con su lideresa durante el debate de la interpelación a Saavedra, se volvió una certeza. Ahí quedaba demostrado por escrito cómo el espíritu detrás de la interpelación era el de un despliegue de bravura adolescente. “Leo que está temblando” escribía uno de los voceros sobre el ministro. “Ya saben con quién se meten”, decía la congresista Chacón. “Estoy orgullosa de la fuerza de nuestro partido”, remataba Keiko Fujimori".

En medio de este juego y demostración de poder, El Comercio también se pregunta hasta qué punto el fujimorismo puede seguir mostrando los dientes y esa actitud destructiva que ha tenido hasta ahora, sin pagar las consecuencias políticas de su insensatez ante la ciudadanía.

"¿Cuántas veces puede actuarse públicamente una arbitrariedad como esta sin pagar un precio en el apoyo que se tiene? ¿Realmente puede alguien que en la práctica es el jefe del Congreso jugar al desaparecido y negarse a llegar a acuerdos de gobierno con el Ejecutivo simulando que le tocó un rol secundario? ¿Cuántos de sus seguidores están dispuestos a continuar siéndolo si se sigue viendo que con sus actos –y no solo con sus palabras– la lideresa del fujimorismo aspira solo a poder congratularse del tamaño de su fuerza y no de haberla usado en beneficio del país? Y, en fin, ¿cuánto tiempo puede la cabeza de FP actuar exclusivamente como quien fiscaliza el poder desde afuera, cuando en realidad, por la forma en que este quedó distribuido en las pasadas elecciones, es corresponsable junto con el Ejecutivo de lo que pase con el país en estos cinco años? Naturalmente, gran parte de la respuesta dependerá de cómo vaya reaccionando nuestra opinión pública".

Juan de la Puente

El analista político hizo algunos apuntes y reflexiones interesantes en su cuenta de Facebook respecto al mensaje presidencial, en el que descartó plantear la cuestión de confianza por Saavedra.

"PPK intenta salir de la guerra política, recuperando el papel arbitral de su presidencia, colocando al mismo tiempo los efectos de la censura en la cancha del fujimorismo. De hecho, PPK marca la agenda del pleno del jueves que votará la censura a Saavedra desoyendo el pedido Presidente de no hacerlo. Eso se sentirá como un portazo al Presidente y creo que Fuerza Popular está preparada para hacerlo, pero no para administrar el efecto, que será duro. Para quienes creen que la política es de machos les digo que no veo a PPK corriéndose sino achicando la cancha".
PPK ha abierto la etapa post Saavedra, defendiendo el sentido estratégico de la reforma y haciendo un guiño a la calle. Desde ahora, la reforma ya no será de Humala o Saavedra sino de PPK. Finalmente, lo mejor, PPK intenta a avanzar en un diálogo que le permita nuevas alianzas. Es una iniciativa tardía -debió hacerlo el 28 de julio- pero es válida, sobre todo si se hace más hacia abajo que hacia arriba.

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