El Día Internacional del Orgullo LGTBI lleva ya décadas celebrando la diversidad de las personas y promoviendo el respeto más allá de su orientación sexual o el tipo de género con el que se identifican.

¿Pero qué tan visible es la diversidad existente dentro de la misma comunidad LGTBI? ¿Toda persona que se considera no heterosexual debe estar obligada a ser identificada con alguna de las siglas que conforman su denominación?

Gracias al activismo y el esfuerzo de colectivos promotores de la visibilización, hoy muchos buscan que se respete un derecho fundamental: el de poder definirse e identificarse con aquello que encuentran tras su propio proceso de descubrimiento y experimentación.

En este Día del Orgullo, desde LaMula.pe quisimos reivindicar precisamente ese derecho, el ser diverso incluso dentro de la diversidad y por ello reunimos a once jóvenes con voces poderosas que no tienen miedo de ir más allá de lo estipulado socialmente hasta para la misma comunidad LGTBI. ¿Cómo se identifican y cómo creen que es necesario abordar dicha reivindicación? Abre la mente y el corazón para recibir lo que tienen por decir.

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Tyra Guicchetti (Comunicadora, educadora comunitaria y bailarina)

foto: benjamín sueno

Me identifico como trans femenina o mas claro aún: ¡soy una mujer transgénero! Me he arrancado la piel para ser yo y para que me respeten. Tengo que cuadrarme frente la sociedad, la Iglesia, mi familia. Para mí es, sin duda, algo para estar orgullosa.

Ahora, es cierto que no existe una visibilidad total y para que esto ocurra hay que perder el miedo a las estructuras mas grandes que el 'yo', la familia, el trabajo, el Estado y sus normas. Mandar todo a la m... y dejar de temer a mostrarte como eres, con resperto a los que son diversos o diferentes pero siendo tú mismo. Reivindicar es sentirme orgullosa de mis diferencias, de cómo me ha costado vencer mis miedos, mis propios fantasmas, crecer en un entorno racista, clasista, transfóbico, con la incertidumbre de saber qué me pasará hoy. Pero reivindicar es también saber que cada dia es uno de luchas y de batallas ganadas, con dolores con risas, con lágrimas. A veces para celebrar y otras para llorar a solas. Es haber encontrado el valor para moverme, para gritar, para desafiar hasta encontrar la igualdad.

No quiero nada mas que verme, que me vean y que me traten como a cualquier otro ser humano. Primero en mi país y luego en cualquier lugar del mundo.


Marco Huk (Artista plástico y estudiante de psicología social)  

Me defino como hombre transgénero. ¿Cómo creo que debe reivindicarse el orgullo LGTBI? Debe ser una reivindicación humanizadora y sensible, que desestigmatice nuestra identidad y nuestros afectos. A través del acercamiento sincero, de humano a humano con otres personas. Debe ser un orgullo que invite, y que no excluya. Que acerque nuestras demandas y nuestra lucha a través de campañas empáticas, con el objetivo de lograr una mayor identificación con nuestros propósitos. Las demandas por las que marchamos, por las que gritamos y exigimos, son por las que cualquier ser humano también lucharía, porque es una causa humana ante todo.

¿Es realmente visible la diversidad que existe dentro de la comunidad? Las atribuciones que se hacen a la comunidad tienden a darse en términos que pasan por un filtro heteronormado y binario lo que invisibiliza a tode un gremio de identidades no binarias y altamente diversas. Nuestros esquemas recién se están empezando a ampliar. Hay que abrazar la diversidad, dejar de naturalizar roles estereotipados, dejar de asumir que una identidad concatena una serie de características y normas fundamentales que no se pueden transgredir. Y sobre todo ser críticos respecto a los estereotipos y a toda la violencia que generan sobre nosotres.

Matías León (Activista trans) 

Cuando empecé mi transición tuve estos relámpagos de información externa de cómo construir mi masculinidad basándome en lo que veía a diario de "cómo ser hombre" y de inmediato supe que no quería eso para mí. Me considero una persona trans masculina y feminista, y lo haré hasta que la palabra hombre se reivindique y deje de tener ese lado tan marcado de machismo, violencia y opresión.

La reinvidicación del orgullo LGTBI se tiene que basar enteramente en un tema de respeto de individuos, la aceptación de diferencias con un camino parecido, es un ideal al que quisiera que se llegue. En estos momentos la diversidad dentro de la comunidad se está empezando a mostrar y es un buen momento para asumir esa responsabilidad y educar sobre este tema, tanto dentro de la comunidad como fuera, para no estar sólo enlazados a estereotipos y etiquetas que muchas veces no nos representan.

Max Lira (Escritor)

foto: ibrain Plácido

Me incomoda la idea de verme reducido a una identidad. Esto es algo que me pasa con frecuencia porque casi siempre estoy hablando de género y de feminismo, incluso cuando no tengo ganas de hacerlo. Hago responsable al patriarcado de que alguien como yo se vea obligada a enfocar sus esfuerzos intelectuales y emocionales en erradicar la misoginia y la transfobia cotidianas. También hago responsable al patriarcado de obligarme a "salir del clóset" constantemente, ese ejercicio de revelar ante la sociedad lo que eres "en realidad". El que la gente se identifique como heterosexual o como alguna de las identidades contenidas en lo LGBTIQ no señala tanto la existencia de personas realmente heterosexuales u homosexuales como sí la ansiedad que tienen las sociedades capitalistas por determinar el deseo y la sexualidad de lxs individuxs. No nos basta con apreciar la belleza o la inteligencia en las personas, tenemos que ponerle límites a su vida y a sus posibilidades de devenir en otrxs. Lo ambiguo, lo que se resiste a ser definido con las palabras existentes, desquicia al pensamiento tradicional y al Estado. Por eso existe el bullying, totalmente validado por el sistema escolar, y las maricas, lesbianas y trans terminamos suicidándonos.

Últimamente ya no me dan ganas de marchar por el orgullo LGBTIQ. Lo hago porque considero que la heterosexualidad y el género binario son altamente nocivos para nuestras comunidades y esta marcha es, en este momento de la historia y en un país como el nuestro, uno de los pocos espacios desde el cual se puede formular una agenda contraheterosexual que al mismo tiempo sea inteligible y considerada políticamente relevante. Sin embargo, la comunidad LGBTIQ no está exenta de otras violencias que terminan por revictimizar a los marginales al interior de este nuevo centro. Es altamente frustrante ver cómo otros gays y lesbianas replican la heterosexualidad y el género binario de maneras autoritarias y soberbias. El que la iniciativa de lucha LGBTIQ más mediática sea la del matrimonio igualitario o la unión civil es solo un síntoma de esta situación: tienes que construirte una vida que al mismo tiempo sea una prueba de que eres una persona feliz y exitosa; y eres feliz y exitosa porque cumpliste con los requerimientos de la vida adulta moderna: ir a la universidad, trabajar eficientemente en alguna gran corporación, comprar una casa bonita y tener una familia. No pasar por estos rituales de la realización te vuelve blanco de una infinidad de agresiones y vulneraciones que no solo provienen de la gente que forma parte de tu vida, sino también del Estado. Creo que una de las luchas que debiera asumir el movimiento LGBTIQ es la lucha frontal contra el Estado-nación. Esto que llamamos Perú es una ficción con un poder sumamente real. Diseñar al Perú pasa por diseñar la heterosexualidad obligatoria de sus integrantes, así como por diseñar su progresivo blanqueamiento y modernización en aras del "desarrollo", eufemismo para la muerte de los indígenas y para el saqueo de los recursos naturales.

Malú Machuca Rose (Sociólogx trans-feminista, Coordinadorx General del Colectivo #NoTengoMiedo)

Me defino como una persona trans, de género no binario, pansexy y poliamorosa. Creo que eso resume un poco mi construcción de mi cuerpa, mi género y mi sexualidad. Mi expresión de género es andrógina y también me gusta jugar mucho con lo femenino y algunas cosas de la masculinidad, pero sobre todo con los géneros que me voy inventando.

Creo que es fundamental visibilizar las historias de las personas más intersectadas y marginalizadas de la comunidad, saber que no todas somos aquellas a las que los bancos les venden sus paquetes de crédito, sino sobre todo las locas, plumíferas y escandalosas, complicadas, infectas y complicadas que luchamos día a día por acceder a nuestros derechos. Creo que hablar de orgullo debería ser completamente opuesto a la búsqueda por normalizar y para mí es más liberador pensar en sentir orgullo por ser disidente, monstruosa, extrañx… que por encajar en una sigla, que por higienizarse, termina ocultando a muchas.

Ibrain Placido San Martin (Artista plástica y chamana)  

foto: instagram  @ibraincerebros

Siempre tuve, y sigo teniendo, un problema muy fuerte con identificarme como una cosa en puntual. Siento que al llamarme de una forma determinada, la vida se separa en bloques que lejos de entrecruzarse uno con otro, se alejan y no permiten que me entienda, ni entienda a los demás. Me gusta pensarme como una gran posibilidad, como decía la Giuseppe Campuzano: "Travesti por excelencia. Pero no el paso de macho a hembra sino el de realidad a mito". Mis gustos siempre están cambiando, supongo me enamoro muy rápidamente, y como dice mi mamá, "el amor para mí no es una persona en puntual, sino una situación o un momento en mi vida". Tal vez en un momento sea una maricona escandalosa, una machona amorosísima, una bebita furiosa, un ser completamente asexual; y al siguiente momento no sea nada, o lo sea todo.

Creo, y me duele mucho, que dentro del orgullo LGTBI muchas veces se toque el tema de la normalidad como un deseo de reconocimiento de igualdad. ¿Igual a quién? ¿Acaso a las personas que ponen las reglas de lo que se considera normal? ¿Quiénes son y cuáles son sus deseos? Cada persona se mueve por deseos que se han venido construyendo a lo largo de su historia personal. Yo no busco que se me entienda como una persona normal ni igual a nadie. Deseo tener la posibilidad y la responsabilidad de tomar decisiones frente a mi vida. Estoy muy orgullosa de todos mis amiguos por la manera en la que hemos venido construyendo las formas en que nos damos cariño/amor. Siento que el orgullo LGTBIQ parte por reconocer el amor que tenemos por nosotras mismas y por las personas que nos rodean; por encontrar formas mas sanas de relacionarnos; por siempre estar dispuestos a ser otros; por dejarnos cautivar por los demás y por nosotras mismas; y sobre todo, por no dejar de luchar por nuestros deseos.

Valentina Pérez-Llosa (Filósofa y periodista)

Yo no soy heterosexual. Quizá esta sea la mejor manera de definir mi propia sexualidad, porque tampoco soy homosexual, y el término 'bisexual' parece, por un lado, demasiado binario y, por otro, demasiado equitativo: soy una mujer cisgénero y la mayor parte de mis relaciones han sido con hombres cisgénero. ¿Qué me hace, entonces, diferente de lo 'normal'? Ante todo, he tenido parejas románticas significativas que eran mujeres. Sin embargo, no se trata simplemente de una cuestión fáctica ('he estado con una mujer', ergo debo no ser heterosexual), sino de una que se podría llamar de principio: la única razón que se me ocurre por la que yo debería limitarme a estar con hombres es que así me lo han indicado una y otra vez el colegio, la televisión y la costumbre. Si nada más me ata a esta o alguna otra de las casillas de la sexualidad, ¿por qué tendría que atarme yo misma?

El llamado orgullo LGBTI es un elemento esencial de la lucha por los derechos humanos, pero uno cuya existencia, como la de tantas otras luchas, debe apuntar a desaparecer: la verdadera aspiración que convierte en revolucionaria la afirmación 'no soy heterosexual, no soy cisgénero, y me siento orgullosa de ello' es que, en un futuro que anhelamos cercano, la parte acerca del orgullo sea innecesaria o redundante. Si hoy el orgullo es esencial es porque aún hay quienes creen que deberíamos avergonzarnos o escondernos. Cuando esas personas que jalan la historia hacia el pasado terminen de desaparecer, cuando sean ellos quienes se avergüenzan y se esconden, estará implícito que mi identidad sexual o de género es parte de mí, como lo son mis manos y mis piernas, sobre las que no tengo que reclamar ningún orgullo, porque nadie lo ha puesto nunca en cuestión.

Mientras tanto, sin embargo, no podemos esperar de brazos cruzados. Sentirme orgullosa de mí misma, de mis amigos, de su familia y de la mía, de la gente a la que no conozco pero a la que veo luchar todos los días en la calle, en Internet, en televisión; sentirme orgullosa y decírselo a quien quiera escucharlo y a quien quiera callarlo es la manera más inmediata de mostrarles a quienes están en el pasado que, a decir verdad, no nos importa que nos juzguen, porque cada día somos más quienes vivimos en el presente.

Sebastián Marallano (Activista y estudiante de periodismo) 


Inicialmente yo estaba dentro de lo no binario por lo violento que me parece el género a veces, pero por comodidad social me defino como trans masculino. No soy un hombre trans, tengo problemas con la definición de "hombre" por la carga opresora que tiene en la sociedad. Antes de encontrarme como persona trans, me encontré en el feminismo primero y considero que esto me ha permitido abrazar mi femineidad como parte de mi propio sentido de ser, de no estar en una constante necesidad de validación de mi virilidad y evitar en lo posible tener actitudes patriarcales y de no cuidado, a diferencia de otros chicos trans. Obviamente no soy perfecto, siempre es un tratar con todo, intentar hacer lo mejor posible. Además de mi identidad de género, soy pansexual. Actualmente estoy en una relación con un chico trans, Rodrigo. Maricón es una palabra que me hace sentir muy cómodo respecto a mi orientación.

Creo que la mejor manera de reivindicar el orgullo LGTBI es abrazarlo desde el feminismo, cuidándonos, no tratando de manera indiferente o haciéndole desplantes a nuestrxs compañerxs no normados, como he podido notar en algunos lados. Muchos creen que la indiferencia no es violencia cuando esto no es así, es doloroso ser ignorado. Hay mucha norma acerca de cómo debemos ser, si eres chico trans debes hiper masculinizarte o debes ser heterosexual o activo, si eres lesbiana debes escoger entre pasiva o activa igual entre los gays y su búsqueda de no "locas". El feminismo justamente nos enseña a que podemos ser como queramos realmente. La diversidad es visible sí, pero muy criticada, muy cuestionada.

Otra manera de reinvindicar la diversidad es protegiéndonos. Como mencioné alguna vez en una reunión, de nada me sirve un anillo en el dedo si saliendo de mi casa me pegan, me matan. Levantar las demandas que nos mantengan vivos debe ser prioridad, al menos de manera interna, si quieren por estrategia, pero siempre con esa premisa en mente; mantenernos vivxs, porque al final la violencia ataca con más fuerza a quienes muestran más su pluma.

Merian (Cantante)  

foto: annalisa caballero

Me identifico como una persona de género no-binario, queer y pansexual. Tanto mi identidad de género como mi orientación sexual se han ido transformando mucho en los últimos años y son una conversación constante conmigo mismx. Creo que nuestra belleza radica en nuestra diversidad y que esa diversidad es compleja e infinita en cada ser humano. El binario de género, los roles estrictos establecidos de cómo ser hombre o mujer, limitan nuestra libertad y nuestra esencia. La encasillan. Yo he elegido explorar con libertad cómo ser yo, sin restringir esa exploración por las normas de género que establece la sociedad y desde entonces soy más feliz. Antes me identificaba como lesbiana, ahora me atrae la belleza humana.

Creo que el mayor reto del orgullo LGBTIQ es empezar a sentirlo por toda nuestra población. Se habla de la comunidad LGBTIQ, pero no conseguimos ser comunidad, construir comunidad. Es necesario dejar de reproducir los mecanismos de discriminación al interior de la misma. Hay que ser críticos con nuestra propia homofobia, nuestro propio machismo, nuestro propio racismo, nuestra bifobia y mucho más críticos con nuestra transfobia como "comunidad". Mientras no hagamos ese trabajo individual, mientras pensemos que por ser LGBTIQ estamos inmunes a haber aprendido y absorbido estos juicios, va a ser imposible luchar juntxs. Tenemos que dejar de luchar sólo por los derechos de nuestra población más privilegiada y empezar a luchar por nuestras vidas, por todas nuestras vidas. Tenemos que educarnos para protegernos, para celebrarnos, para entendernos, para cuidarnos. La igualdad y la justicia que exigimos debe empezar por nosotrxs, mejor dicho, entre nosotrxs. Necesitamos ser más coherentes con nuestra lucha. Dejar de invisibilizarnos entre nosotrxs y empezar a celebrar la infinita diversidad al interior de nuestra población.

Orlando Soza Lozada (Economista. Activista en Ashanti-Perú: Red Peruana de Jóvenes Afrodescendientes)  

foto: benjamín sueno

Me defino como marica, porque me gusta reivindicar este término que por mucho tiempo me generó dolor y sufrimiento, pero que decido apropiarme con el afán de reivindicarlo y visibilizar el aporte de las maricas en este mundo  

Gracias a las maricas y trans que pusieron el cuerpo y la vida en esta lucha, es que actualmente tenemos un mundo menos hostil hacia lo LGBTI, esas maricas y trans, valientes y escandalosas, que tuvieron como principal herramienta su visibilidad, han construido tanto colectivamente que inspiran mi activismo y convierten en un compromiso el continuar en esta lucha desde dicha enunciación política.

Existen múltiples formas de reivindicar el orgullo LGBTI. Para cada persona según sus experiencias de vida, contextos e identidades, tiene determinado significado. Lo realmente importante es visibilizar, reconocer y reivindicar estos sentires diversos. Creo que hay mucho trabajo por hacer para visibilizar la diversidad en la Comunidad LGBTI, partiendo de romper con el esencialismo LGBTI que impide ver la multiplicidad de identidades que recaen sobre nuestros cuerpos y generan experiencias diferenciadas tanto de opresión como de privilegio, incluso de forma simultánea. La construcción de los referentes de éxito LGBTI siguen siendo blancos, heteronormados e higienizados, y a partir de las imágenes que se configuran para perpetuar este sistema desde los imaginarios y proyectos de vidas ideales, es que terminan operando de forma muy violenta contra toda vida y cuerpo que salga de ese margen hegemónico, reflejándose en los patrones aspiracionales que son machistas, racistas, capitalistas, misóginos y heteronormativos.  

Se debe de empezar por reconocer y cuestionar, tanto al nivel individual como colectivo, las prácticas discriminadoras y violentas con otras identidades desde el propio movimiento LGBTI, generando mecanismos de reparación que se reflejen en la visibilidad de vivencias y liderazgos diversos dentro del mismo, así como establecer puentes de diálogo con otros movimientos sociales para formular estrategias transversales en contra de todo tipo de discriminación.

Gimena Santos (Estudiante de Ciencias Políticas) 

foto: geraldine zuasnabar

Me defino como una persona de género no binario, no poseo un sexo tampoco. Creo que estos puntos son asignados y no me siento identificadx con ninguno de ellos. Mi orientación sexual es bastante fluida y si tengo nombrarla de alguna forma sería pansexual.

Crear una memoria colectiva debe ser primordial para entender de qué estamos orgullosxs. Entender cuáles fueron los hechos y lxs actorxs que han marcado la historia de la comunidad y que lo siguen haciendo, para saber quiénes somos. Yo creo que el orgullo debe ser reivindicado como una fiesta pero también como una lucha. Somos un colectivo que es marginado, excluido e invisibilizado; sin embargo, nos hemos empoderado y también nos hemos cansado, cansado de ocultarnos, callarnos y ahora nos mostramos.

Sin embargo, la diversidad dentro de la comunidad se ha restringido a una cuestión puramente estética y la marcha del orgullo refuerza esto. Si te defines de tal manera tienes que mostrarlo y no reconoce cosas que no son demostrativas o de lo contrario, a veces existe una imposición por una estética definida bajo una etiqueta. Creo que hay que empezar a expandirnos y reconocer la diversidad incluso en el pensamiento. Ser disidente sexual no es solo que te guste alguien, hay más detrás de eso y es necesario enseñarlo.

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composición de portada: Cayo Navarro



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