El lunes, el fundador del Grupo Virgin, Richard Branson, publico en su blog un post en el que compartió un documento informativo no publicado de las Naciones Unidas en el que se justificaba recomendar a todos los países miembros de la ONU despenalizar la posesión de drogas para consumo personal.

Parte del informe publicado en el post de Branson

Al hacerse publico el documento, la BBC UK tuvo la oportunidad de conversar con fuentes de la UNODC (Oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el delito), institución adscrita a la ONU que se encarga de supervisar y ofrecer orientación en relación a las convenciones internacionales sobre drogas.

A través de ellas, el medio informó que la organización nunca sancionó oficialmente el mencionado documento como si fuese parte de sus políticas. Asimismo, una figura importante de la misma institución habría sostenido que la autora del informe es "una funcionaria de rango medio" quien habría ofrecido solo asesoría profesional.

Y aun cuando de ese modo intentaron de desacreditar a la responsable de elaborar el informe, la doctora Monica Beg, jefa de la sección HIV/AIDs de la misma UNODC en Viena, lo cierto es que un portavoz oficial de la misma UNODC, David Dadge, ha dicho ayer que el paper "no es una versión final ni formal" de la oficina en cuestión. Asimismo dijo que "no es posible retractarse de algo que todavía no está listo", haciendo referencia a que el documento sigue en construcción y revisión.

Este mal entendido que empezó por medio de una filtración de un documento en manos de una figura importante parece corroborar que en las mismas Naciones Unidas está germinando un giro -sanitario y de derechos humanos-, en el que la posesión de drogas para consumo personal ya no es visto tanto como un asunto de seguridad, sino que, más bien, evidencia la necesidad de alternativas al encarcelamiento y a la penalización, como acceso a servicios de salud, terapia, reducción de daños, entre otras medidas.


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