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Micaela Chirif e issa watanabe / foto: bruno sánchez.

El mastodonte interior

Una conversación con Micaela Chirif e Issa Watanabe sobre la presentación en Lima de su libro "Más te vale, mastodonte", ganador del prestigioso premio A la Orilla del Viento del Fondo de Cultura Económica.

Publicado: 2014-07-18

Un niño que convive con un mastodonte y se empeña en domesticarlo. Este es el punto de partida del extraordinario álbum ilustrado con el que Micaela Chirif e Issa Watanabe ganaron la edición XVII de "A la Orilla del Viento", concurso internacional del Fondo de Cultura Económica en el que participaron más de 600 autores de todo el mundo. Rebeca Cerda, miembro del jurado, dijo con respecto a su trabajo: “Más te vale mastodonte, vale… Es un álbum redondo, con un discurso plástico, literario y gráfico que le brindará al lector una narración completa. Es propositivo en su composición gráfica y en su formato. La caracterización de sus personajes es fresca, sincera y expresiva, lo que los hace entrañables y empáticos con el lector.” 

El libro se presentará en el Perú en la Feria del Libro de Lima (26 de julio, 4:00 pm, sala Blanca Varela). La Mula conversó con las autoras sobre su proceso creativo, las ventajas de realizar un álbum ilustrado y el mastodonte que todos llevamos dentro. 

¿Cómo es el trabajo colaborativo? ¿Qué dinámicas utilizaron para trabajar en el libro?

Micaela Chirif: Creo que una de las cosas bonitas de hacer un álbum ilustrado y que sucede menos en el formato tradicional del cuento, es que se trabaja en conjunto. Eso ha sido así con todos los proyectos de álbum ilustrado y es una de las cosas que más me ha gustado. Yo no ilustro, pero me gusta desde el inicio de la idea, pensar la escena porque si no puedo hacer que el texto calce o converse con ella. Claro, tu imaginas una escena, un personaje y luego eso normalmente no es como te lo imaginas. El ilustrador interpreta, hace su parte etc. Incluso después, que es lo que me parece fantástico del álbum ilustrado, el lector vuelve a interpretar. Justamente porque hay una especie de fisura entre las dos cosas.

¿Por qué se decidieron a usar el collage? Me parece una elección interesante porque permite agregar una serie de detalles. Recuerdo por ejemplo una escena en la que hay unas manos en la ventana. ¿Cómo logras comunicar tanto con algo tan breve? ¿Cómo logras decir tantas cosas en una sola imagen?

Issa Watanabe: El collage lo que te permite es esta libertad de juego, de poder utilizar diferentes texturas. En general, la posibilidad de jugar más. A mí me gusta tener un montón de opciones e ir mezclando, ir jugando con los elementos. 

foto: Bruno sánchez.

¿Por qué eligieron trabajar un álbum ilustrado? ¿Que les permite hacer un álbum ilustrado que un cuento tradicional no?

MC: Hay un libro de Anthony Browne, famoso autor de cuentos para niños, que se llama El juego de las formas. Luego él escribió una especie de biografía de su trabajo, de su vinculación con el álbum ilustrado, con la ilustración, etc. Él decía que era un poco como jugar con las formas. Creo que es la mejor imagen que he encontrado hasta ahora de lo que es el álbum ilustrado. Porque el juego de las formas es en el que alguien dibuja una forma abstracta y el otro la completa de manera que forme un personaje o lo que fuere. Creo que el álbum es un poco eso, en este caso con tres componentes. Primero el texto, luego la ilustración que más o menos cierra, pero como no cierra del todo puede venir alguien (el lector) y volver a completarlo. En el caso del cuento tradicional, hay un texto y tú puedes simplemente entregarlo a que lo ilustren. Muchas veces simplemente se escogen dos o tres escenas del cuento y literalmente se ilustran. La idea en esto es que el texto diga una parte, la ilustración diga otra parte y que incluso a veces puedan no coincidir.

Una de las cosas más bonitas del libro es que admite múltiples interpretaciones. La historia no es una historia normal. Incluso me atrevería a decir que la historia no está contando nada. Entonces, ¿Cómo logran, por decirlo de alguna manera, contar la historia sin contarla?

MC: Esa es la intención. Me parece que una de las cosas bonitas de los álbumes ilustrados, que está más restringida en los cuentos más tradicionales, es que hay muchos hilos que quedan sueltos. Entonces tienes cosas como "El mastodonte vive en mi casa"... ¿Cómo llego?... Te puedes sentar con un niño a conversar sobre el cuento, a preguntarse cosas como esa. Yo creo que el texto lo que hace en un álbum ilustrado es llevarte del principio al fin de la historia. Y lo que hace la ilustración es un poco hacer que te detengas. Que no sigas todo el tiempo el hilo de la historia, sino que te puedas detener en cada ilustración a preguntarte cosas así: ¿Por qué están esas manos en la ventana? ¿De dónde habrán salido? ¿Dónde están los papas del niño? Hay un montón de elementos en la ilustración en los que puedes detenerte y muchos de ellos son independientes de la narrativa misma. Que tampoco es una narrativa realmente. Son más escenas, un quiebre y una resolución. Que además no tiene palabras, en la resolución ya no hay texto. Eso permite también romper con las diferencias de edad. Porque un niño pequeño puede hacer una interpretación de esas escenas sin texto y un niño un poco más grande puede hacer otra.

Una de las cosas que más me sorprenden del libro es que el niño es el que da las órdenes. El niño es el que está cumpliendo la función del adulto. Por qué además son las cosas que te diría tu madre o tu padre cuando te levantas por la mañana.

MC: Me gustó la idea de jugar con las órdenes comunes que los niños detestan y la posibilidad de ponerse en el rol del padre. Un poco la respuesta que el niño obtiene del mastodonte es la que los padres obtienen de los niños: no, no quiero, no me da la gana. Luego hay este giro y el mastodonte así todo torpe y grande trata de empezar a hacerle caso. Pero le hace caso desde una lógica muy distinta. Creo que el hecho de que sea un animal que no existe, no es un animal fantástico pero es un animal extinto, eso también lo coloca un poco en otro espacio. Entonces la manera de responder es como de un mundo paralelo. Todo lo responde al revés. Sin embargo hay como una especie de conclusión en la que a través del afecto, de la relación afectiva, ese conflicto se resuelve sin que se diga nada.

Hay una característica especial del libro también porque logra captar la atención del que ve sus imágenes. Se puede generar rápidamente una relación con las imágenes. Issa, ¿Cómo crees que se logra eso?

IW: Tiene que ver con la comunicación que tú puedes conseguir con los personajes. Para comenzar formalmente a hacer este cuento yo debería hacer una especie de boceto, la composición etc. Pero lo que a mí realmente me gusta es meterme dentro del cuento. Lo primero que hago es coger algo que a mí personalmente me enamore de ese cuento y que me motive a darle vida. En este caso fue el mastodonte. Una vez que le doy vida al mastodonte, este funciona de manera más natural en el mismo cuento. Entonces ya te lo puedes imaginar moviéndose, tomando la rosquilla con la trompa, hablando con el niño. Esa comunicación con el personaje, que está vivo, es lo que consigue que los lectores puedan relacionarse rápidamente con él.

portada del libro editado por el fce.

Yéndonos un poco más hacia una interpretación del libro, ¿A quién está domesticando el niño? porque como ya dijeron, el mastodonte no existe.


MC: Hay varias lecturas posibles. Por un lado puedes pensar que el niño está haciendo un ensayo de cómo él piensa que es ser adulto. Que para él es, básicamente, dar órdenes. Con lo cual los adultos no quedamos muy bien parados. Puedes también pensar que el mastodonte es una parte del niño. Una parte de sí mismo que el trata de domesticar y de introducir en aquello que se espera de él, pero que a la vez el siente que no va a cumplir del todo bien. Aun así, al final el niño está en paz consigo mismo. Con su propio mastodonte. Esa es una lectura posible. Estaba pensando en esa imagen, que a mí me parece espantosa, del niño interior. De repente el niño tiene un mastodonte interior, así como a nosotros nos acusan de tener un niño interior. Es como si el mastodonte hubiera salido del niño. Las otras lecturas posibles son que se trata de domesticar a lo otro, a lo externo, a lo ajeno. A tratar de encajar él mismo dentro de esa estructura que le parece que puede funcionar de ese modo. Creo que en verdad admite muchas lecturas diferentes. 

IW: A mí me gusta el juego del intercambio de roles. Porque existe la posibilidad de que los papas seamos los desastres. Los desordenados, los caóticos, los que también tratamos de funcionar. Ese intercambio de roles me gusta. A veces el niño se convierte en el adulto de la casa.

Una de las ilustraciones del libro.

MC: Puede ser un poco también como lo que tradicionalmente era jugar con muñecas. Toda la concepción que teníamos las mujeres de jugar con muñecas, aunque sea políticamente incorrecto, era la idea de ensayar un papel adulto. Entonces de alguna manera también puedes pensar que el niño está ensayando lo que él cree que es un papel adulto. Y a fin de cuentas ese adulto que está interpretando el niño tampoco es tan estricto. Porque al final no importa. La casa es un desastre, pero no importa. Las cosas son así y funcionan también. Puedes hacerlo como ir y venir de un papel adulto.

Claro, porque si pensamos que la domesticación ha funcionado, ha funcionado en el momento en el que hay una relación afectiva real con el domesticado. No es algo forzado.


MC: Sí. 

Me gustaría que hablen un poco más sobre las decisiones formales respecto al trabajo del libro, del proceso.


IW: Empecé armando este animalote. Me pareció bonita la idea de este muñeco articulado y con texturas distintas. Empecé probando varias cosas que pudieran imitar la piel del mastodonte: cartón, una corteza de árbol etc. Al final se decidió por una especie de maderita muy fina, como una lámina de madera. Cada mastodonte es una piecita recortada de verdad. Las escenas suceden en una casa, yo tenía una casita de muñecas de esas antiguas. Me gusta además coleccionar cosas pequeñitas. Tenía la posibilidad de armar esta casa real con un montón de objetos pequeñitos: la mesita, la tacita, etc. Armé una especie de teatrín con esta casa, esos objetos y los dos personajes. El resultado al comienzo era un poco tétrico, porque la casa era antigua y tenía las paredes manchadas, los colores apagados. Eso me lo hizo notar Micaela. Entonces fui sacando todo afuera de la casa, se eliminó la casa. Que además cerraba demasiado el encuadre. Quedaron solamente los personajes y los objetos con un fondo distinto. Las ilustraciones son una mezcla de cosas que pinté con acrílico y fotos de objetos reales. 

foto: bruno Sánchez.

Por otra parte, en relación al premio, una de las cosas que más me gustan de los cuentos del Fondo de Cultura Económica es que son los cuentos para niños menos comunes. Creo que editan las cosas más interesantes para niños. 


MC: De hecho la colección en la que ahora está este cuento es una colección bastante menos convencional de lo que suelen ser lo usual dentro de lo que se entiende por libros para niños. Tiene cuentos que tocan aspectos más complicados y que además no tienen moraleja. Cuentos mucho más creativos, más abiertos, más libres. Es bonito pensar que este cuento tiene esa compañía.

Más te vale, mastodonte se presenta el sábado 26 de julio a las 4:00 pm en la la sala Blanca Varela de la Feria Internacional del Libro de Lima (Parque de los Próceres s/n, Jesús Maria). El libro puede adquirirse en la librería del Fondo de Cultura Economica (Berlín 238, Miraflores) y en el stand del FCE en la feria.

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Entrevista con Issa Watanabe sobre Más te vale, mastodonte.

Desayuno de Micaela Chirif y Gabriel Alayza.


Escrito por

Andrés Hare

andres.hare@lamula.pe


Publicado en

Redacción mulera

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