Ministro Ghezzi y la carrera por la institucionalidad
Los esfuerzos por darle profundidad formal al sector productivo, sobre todo en el capítulo pesca serían la batalla personal del titular de Produce.
A propósito del anuncio ante el Congreso el pasado mes de abril de crear una Superintendencia Nacional de Pesca, el titular del Ministerio de la Producción (conocido como “Produce”) Piero Ghezzi podría encontrar objeciones no sólo de la patronal de la pesca, tradicionalmente hermética y reticente respecto a modificaciones que se originan en la cartera, sino de otros sectores vinculados con la pesca artesanal y actores relacionados con la defensa de los pequeños extractores.
La regulación como gesto
Cuando Piero Ghezzi y Alberto Gallardo escribieron el libro “Qué se puede hacer con el Perú: ideas para sostener el crecimiento en el largo plazo” (Universidad del Pacífico, 2013), se trató entre otros tópicos respecto a la necesidad de generar instituciones poderosas y sólidas que respalden el proceso de crecimiento y desarrollo de la economía local.
Dentro de ese pensamiento y como titular de Produce desde el verano pasado, Ghezzi desde un inicio no sólo habría plantado pica en Flandes con gestos como ratificar al viceministro Paul Phumpiu, “padre” del polémico Decreto Supremo No 005-2012 que –durante la gestión de la ex ministra Gladys Treviño- plantearía límites para las actividades extractivas de la pesca industrial hasta las 10 millas marítimas, reservando éstas a embarcaciones de menor calado. Demandas judiciales por el lado de la patronal como la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP), marchas y contramarchas legales y hasta interpelaciones no se hicieron esperar y fueron resultado de la controvertida norma que no gustó al gremio mayor del sector.
Otra actitud que planteó el ministro ante la Comisión de Producción, Mediana y Pequeña Empresa y Cooperativas del Congreso de la República el pasado abril fue la mencionada creación de la Superintendencia Nacional de Pesca. El objetivo principal de este ente adjunto a Produce sería mejorar la lucha contra la pesca ilegal. Todo enmarcado dentro del también presentado “Plan de Diversificación Productiva” del Ministerio de la Producción cuyos tres ejes principales serían la reducción de los sobrecostos que podrían decantar en menor rentabilidad para los actores productivos de valor agregado de la economía local; un incremento de la competitividad y diversificación de actividades igualmente de valor añadido.
¿La tendrá fácil?
Dentro del ordenamiento pesquero, el ministro seguiría en la línea de impulsar el discutido decreto 005-2012, una posible modificación de los pagos por derechos de pesca, combate a la ilegalidad en el sector, estimular la labor científica del Instituto del Mar (Imarpe) y cómo no, la creación de la Superintendencia.
Se especula que todo este paquete que plantearía Piero Ghezzi como ministro no encajaría del todo con la visión de los ‘zares’ de la pesca, así como actores menores de la cadena de valor del sector: armadores, pescadores ilegales y almaceneros clandestinos de productos extraídos a lo largo de la costa. Todos conformarían gremios poderosos que podrían hacerle el trabajo duro al ministro, tanto como lo hicieron en su momento con la exministra Triveño.
Sin embargo, la espuela también vendría por otros medios. Contradiciendo la imagen de Ghezzi como ministro ‘continuista’ del modelo de Triveño que enfrentó a los intereses de los grandes fabriles del sector, en la Columna de Opinión del pasado 10 de mayo del diario La Primera, se le presentaría como un ministro poco claro y transparente al graficarlo como “…representante y defensor de los intereses de los industriales harineros, atropellando las normas establecidas por su antecesora, Gladys Triveño, de preservación de la anchoveta, de reordenamiento en las primeras 10 millas marinas, según el D.S.005-2012, y del control y vigilancia para una debida pesca responsable”.
La columna ‘la monta’ contra el titular en otro tramo cuando deja entrever una suerte de corrupción al interior del ministerio. “Para eliminar controles eficientes, PRODUCE a través de la Dirección General de Supervisión y Fiscalización, emitió su oficio 00099-2014, para suspender los muestreos biométricos de sus inspectores, y encargar dicha tarea a las empresas privadas de CERPER y SGS, en una decisión descarada, pues éstas mantienen vínculos comerciales con las empresas harineras” se lee.
No bastaría entonces –al menos para el medio- los esfuerzos del ministro. “La actuación de Piero Ghezzi, nos devela su penosa y falsa personalidad, hasta cuando nos anuncia la creación de una Superintendencia Nacional de Pesca, para supuestamente combatir la ilegalidad, a la cual más bien parece representar y respaldar”, sentencia el informativo.
Parecería un discurso ‘ideologizado’ como diría Ghezzi, pero suele pasar que este ‘ruido blanco’ en un Perú sin instituciones fuertes podría detener planes a largo plazo.
Desafío en 'modo' Ghezzi
Dentro del Plan para la Diversificación Productiva ya publicado este mes de mayo, las tres aristas del mismo enmarcadas en reducir costos, aumento de la competitividad y diversificación la pesca se erigirían como el 'caballito de batalla' de Produce (incluyendo el DS No 005-2012 del sector pesca).
Los pagos de derechos armonizando rentabilidades de actores del sector, sean chicos o grandes; lucha contra la pesca y almacenamiento ilegal (que combatiría el tramo de contaminación), fomento de Imarpe y la destacada Superintendencia son parte de los retos de Produce y cómo no, del mismo ministro.
Pero quizás todos estos retos se consolidarían en un solo objetivo para el titular de Produce y su estilo personal: buscar el equilibrio de cifras con el equilibrio político.
Y no es tarea fácil...
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