la mafia no descansa

(foto: lima más arriba)

Lima en 5 de sus calles más populares (Primer paseo)

Publicado: 2014-03-29

Esta selección inicial de calles supera cualquier criterio distrital. Sin importar el lugar donde uno resida, cualquiera de nosotros o ha ido o aunque sea ha oído de ellas. Poseedoras de una historia propia, madre de otras historias más personales, ellas son la sustancia de Lima.

Gamarra (La Victoria)

foto: diario la república

Gamarra nació a partir de la instalación en sus cuadras, y en algunas calles adyacentes, de un grupo de industriales textiles que tuvieron que encontrar un modo de comercializar su mercadería, por lo que la opción de salir a tomar las veredas fue, en su momento, la más factible. De aquello, ya han transcurrido muchos años. Enormes edificios de galerías se levantan en sus calles. Mueve millones de soles al año y brinda empleo a miles de personas. El héroe nacional de moda, el “emprendedor”, nació en estos lares. Ahora, nadie duda de que se trata de un emporio comercial, tanto que su suelo es uno de los más caros dentro del sector inmobiliario limeño. Figuras del espectáculo y líderes políticos han debido acercarse a aquella zona de La Victoria para tener su “baño de popularidad”. Hoy en día —porque hubo una época en que fue así— ya no es ningún tabú decir que la prenda que uno carga fue adquirida en Gamarra.  

Azángaro (Centro)

Basta el llamado susurrante de algún esquivo 'tramitador', o tal vez la necesidad de encontrar cintas de tinta para la máquina de escribir del abuelo, para que uno acceda al reino del simulacro que es el jirón Azángaro en el Centro de Lima. Si alguno se quiere cobrar alguna revancha con el destino, puede hacerlo —siempre y cuando se mantenga alerta y no sea lamentablemente timado— gracias a los artesanos de la falsificación que, en inmuebles de fachada ruinosa y multicolorida, esperan por aquellos que quieren graduarse de la carrera que nunca llevaron o terminaron, o los que quieren disfrutar de los beneficios de un carné universitario sin haber ingresado jamás a ninguna. También vale para los que se quieren cambiar la edad o tentar una nueva vida gracias a una nueva identidad. En Azángaro, que, paradójicamente, pero sobre todo estratégicamente, se ubica apenas a unas cuadras del Palacio de Justicia, la oportunidad de empezar todo de nuevo está al alcance de unos cuantos soles.

Capón (Centro)

Si bien en un principio —sobre todo a inicios del siglo XX— el ambiente no fue el de los más agradables para la colonia china en el Perú, una vez que la convivencia fue más armónica, los alrededores del Mercado Central se terminaron convirtiendo en uno de los focos más activos de la cultura oriental en esta parte de Latinoamérica. El Barrio Chino de Lima no es una réplica pulcra y precisa de la nación asiática, pues en la actualidad acoge a comerciantes de distintos rubros, inclusive a algunos de objetos de la India, pero en un plano más sensorial —aromas, colores, sabores— se puede percibir aún el predominio de los herederos del Imperio del Dragón. Son los minimarkets y los restaurantes de productos chinos los portales a través de los cuales se puede viajar al otro lado del mundo con tan solo dar unos cuantos pasos y entregarse plenamente a nuestros sentidos. Se aconseja dirigir la mirada —de cuando en cuando— hacia el suelo de la calle Capón para descubrir a qué signo del horoscopo chino se pertenece.

Quilca (Centro)

foto: www.panoramio.com

A inicios de la década del noventa, la reubicación gestionada por la Municipalidad Metropolitana de Lima de los vendedores de libros que ocupaban una parte de la avenida Grau a un terreno ubicado en el jirón Quilca fue el detonante para que se activara —unos cuantos años después— el principal circuito cultural del Centro de nuestra ciudad. Si a aquel factor le agregamos un par de bares de antología (Queirolo y Don Lucho), un espacio alternativo como El Averno y la cercanía de centenares de sujetos sedientos de productos culturales ajenos a los sistemas tradicionales de comercialización, entonces nos encontraremos con uno de los sectores más míticos de la Lima contemporánea. La literatura, la música y el arte —la bohemia, como diría algún romántico— de Lima tienen en Quilca, un pequeño jirón de apenas dos cuadras entre la avenida Garcilaso de la Vega y la Plaza San Martín, una de sus arterias más vitales.

Calle de las Pizzas (Miraflores)

El incesante palpitar de las calles de Miraflores se debe a que es uno de los barrios más cosmopolitas de Lima —no encontrarse con un extranjero en alguna de sus esquinas suele ser un acontecimiento extraordinario—, así como uno de los más exitosos en acoplarse a los modelos de modernidad propuestos desde Occidente. Pero no podía dejar de haber una zona que cobijara a aquellos espíritus ansiosos por deleitar al paladar, al vientre y, ¿por qué no?, al bajo vientre. Tan necesaria función la cumple la Calle de las Pizzas. Desde su cara más vistosa, frente al tradicional parque Kennedy, hasta su término en la calle Bellavista, este pasaje reúne a un conjunto de bares y restaurantes que ya desde hace muchos años atrás dejaron de ofrecer únicamente pizzas. Entre los personajes más característicos de la Calle de las Pizzas están los incansables jaladores, que siempre pretenden que uno entre a su respectivo local, y los infaltables bricheros, que persiguen un sueño en cualquier afable extranjero que acepte su compañía.

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Escrito por

Paulo César Peña

Literatura. Historia. Arte. Lima. Y también dibujo ciudades en mis ratos libres. @dinamodelima


Publicado en

Redacción mulera

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