En la 37° edición del Festival Internacional de Cine de Munich, la película peruana 'Canción sin nombre', de la directora Melina León, se llevó el premio Cine Visión 2019, la competencia en la que se elige a la mejor película internacional de un/a cineasta emergente. 

Este reconocimiento se suma a los elogios recibidos hace pocas semanas  durante la Quincena de Realizadores, celebrada en Cannes, donde Canción sin Nombre mereció muy buenos comentarios de la crítica y prensa especializada presente en el festival.

El filme nacional, que tuvo a La Mula Producciones como productora asociada, se ambienta en la década del 80 en el Perú, en pleno conflicto interno armado, y tiene como protagonista a Georgina Condori ─que encarna de forma magistral la actriz Pamela Mendoza Arpi─, una joven mujer migrante de la sierra a la que le roban a su hija recién nacida  tras dar a luz en una clínica que le promete atención gratuita.  

"La voz desesperada de Georgina Condori atraviesa la redacción de un periódico, porque necesita ser escuchada, pese a que no está acostumbrada a levantar la voz. La directora Melina León y la protagonista Pamela Mendoza Arpi dan a Georgina esa voz en una película caracterizada por un estilo visual bien elaborado, con una profunda empatía y respeto por las comunidades indígenas de su país de origen. Esta película es una pieza de época, pero desafortunadamente ninguno de los temas que describe tan hábilmente ha perdido vigencia. Aplaudimos su trabajo. Queremos escuchar más, Melina, porque estamos escuchando",  dice el veredicto del jurado del premio, integrado por Saskia Rosendahl, Smriti Kiran y Ursina Lardi.

La ópera prima de Melina León se centra en los intentos de Georgina por recuperar a su bebé. Para ello, cuenta con la ayuda de Pedro Campos, un periodista limeño que toma a su cargo la investigación y emprende junto a ella una desgarradora búsqueda. El robo de niños fue un drama recurrente de la época, en plena crisis económica y auge de Sendero Luminoso, que muestra además el desinterés y la complicidad de las autoridades y lo difícil que es superar los obstáculos de la burocracia cuando se es pobre. 

La película está dedicada a Ismael León, el padre de la directora, que en 1981, en La República, publicó el primer titular sobre el tráfico de niños y participó en la investigación que reveló la historia de niños vendidos a parejas estadounidenses y europeas. El filme muestra también cómo el periodismo puede ayudar a combatir la corrupción en el aparato público. 

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