Las tensiones internas en el Ejecutivo se evidenciaron este martes, luego de que el jefe del gabinete, Pedro Cateriano, minimizó las declaraciones de la vicepresidenta del país y congresista oficialista, Marisol Espinoza, quien criticó la legalidad del hábeas corpus que favoreció a Nadine Heredia y a su entorno.
"El vocero del Gobierno soy yo", espetó Cateriano al ser consultado por periodistas sobre los cuestionamientos de Espinoza.
Pero la vicepresidenta no se quedó callada y, a través de Canal N, le recordó esto al premier:
“Yo no soy vocera porque aquí en el Congreso han elegido a un vocero y también en el Gobierno han elegido a un vocero. Soy la vicepresidenta de la República y tengo un mandato constitucional, no soy un funcionario de confianza elegido a dedo. Soy tanto a nivel ejecutivo elegida en marco de una plancha presidencial y en el marco del Congreso representando a la población”.
Espinoza recordó que también es congresista de la República y que, en ese sentido, no permitirá, de ninguna manera, que el mandato que le dio el pueblo esté en entredicho.
“Él [Cateriano] es constitucionalista, revisando la Constitución, a mí después del presidente me corresponde el segundo lugar, así de simple […] Mis declaraciones han sido respetuosa y las vuelvo a ratificar”.
Anotó que si ya no quieren tener la figura de la vicepresidencia de la República, el Gobienro debe pedirlo a través de un proyecto que modifique la Constitución.
"Pero mientras estemos en marco de esta Constitución voy a ser fiel defensora de que se respete la Constitución".
El congresista nacionalista Omar Chehade, otro de los 'rebeldes' de la bancada oficialista, también metió su cuchara en la discusión a través de un tuit, que le calza tanto a Cateriano como a Heredia Alarcón.

Las cosas en el Ejecutivo están que queman.
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