El devastador sismo de magnitud 5,1 que sacudió la región Junín la noche del sábado dejó un saldo de al menos seis personas fallecidas, más de una veintena de heridos y cientos de damnificados. La tragedia se concentró en Pumpunya, un anexo del distrito de Chongos Bajo, provincia de Chupaca, donde decenas de viviendas colapsaron y varias familias quedaron atrapadas entre los escombros.

Según los reportes oficiales, además de las víctimas mortales, el sismo dejó más de 300 damnificados, afectó infraestructura pública y privada, provocó deslizamientos de tierra y obligó a cientos de personas a pasar la noche a la intemperie por temor a las réplicas.

Pumpunya, el epicentro de la tragedia

El anexo de Pumpunya concentra los daños más severos. Allí numerosas viviendas de adobe colapsaron debido a la intensidad del movimiento telúrico, dificultando las labores de rescate durante las primeras horas de la emergencia. Equipos de bomberos, personal del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), la Policía y las Fuerzas Armadas continúan trabajando en la zona mientras se evalúan los daños estructurales.

Patrimonio histórico también sufrió daños

El sismo también afectó edificaciones históricas. La iglesia colonial de Chongos Bajo, uno de los principales monumentos religiosos de la provincia de Chupaca, sufrió el colapso de gran parte de su techo. No obstante, los altares, retablos e imágenes religiosas permanecieron en pie, mientras especialistas evalúan la magnitud de los daños para definir su restauración.

En contraste, la histórica capilla de El Copón, otro importante templo de la zona, resistió el movimiento sísmico con afectaciones menores, según los primeros reportes difundidos desde la región.

Ejecutivo anuncia decreto de urgencia

Tras una reunión de coordinación con las autoridades desplazadas a la zona, el presidente José María Balcázar anunció que el Gobierno emitirá un decreto de urgencia para intensificar la atención a las familias afectadas por el sismo en Junín. La medida busca agilizar la asignación de recursos para la ayuda humanitaria, la rehabilitación de infraestructura y la atención de los damnificados.

"Emitiremos un decreto de urgencia para intensificar la ayuda a nuestros hermanos de Junín", señaló el mandatario. Balcázar informó además que el Ejecutivo ya envió ayuda humanitaria a la región y que el presidente del Consejo de Ministros y el ministro de Defensa se trasladaron a las zonas afectadas para coordinar la distribución de carpas, frazadas, alimentos y otros bienes de primera necesidad.

La decisión se suma a la declaratoria del estado de emergencia en los distritos afectados, con la que el Gobierno busca acelerar la respuesta frente a un desastre que ya ha cobrado la vida de al menos seis personas y ha dejado cientos de damnificados en la sierra central. Mientras tanto, continúan las labores de rescate, la evaluación de daños y las campañas de recolección de agua, alimentos, ropa y medicinas para las comunidades afectadas.

¿Cómo ayudar a los damnificados?

Mientras continúan las labores de rescate y atención en las zonas afectadas, diversas instituciones han habilitado puntos de acopio para recibir ayuda destinada a las familias damnificadas por el sismo en Junín.

Hasta el momento, los principales centros de recepción son:

Universidad Continental (Huancayo): recibe agua embotellada, alimentos no perecibles, ropa en buen estado, frazadas, artículos de higiene y medicinas.

Municipalidad Provincial de Huancayo: acopia agua potable, conservas, arroz, azúcar, ropa de abrigo, colchas, frazadas y productos de higiene.

Gobierno Regional de Junín: centraliza las donaciones que serán distribuidas por Defensa Civil en las localidades más afectadas. Solicita agua, alimentos no perecibles, carpas, colchonetas, frazadas, medicamentos e insumos médicos.

Las autoridades también recomiendan priorizar la donación de agua embotellada, alimentos no perecibles, leche para niños, pañales, ropa de abrigo en buen estado, frazadas, colchonetas, productos de higiene personal y medicinas básicas, y evitar entregar prendas deterioradas o alimentos vencidos.