La obra de Jane Goodall (1934-2025) trasciende la ciencia y se ha convertido en un legado ético y social que inspira a millones de personas en todo el mundo a repensar la relación entre el ser humano y la naturaleza.

Goodall revolucionó la etología a partir de 1960, cuando inició sus estudios con chimpancés en el Parque Nacional Gombe Stream, en Tanzania. Allí documentó por primera vez el uso de herramientas en animales no humanos, así como complejas estructuras sociales y vínculos emocionales entre individuos. Su enfoque no invasivo y su decisión de nombrar a los ejemplares cambiaron para siempre los paradigmas de la investigación científica.

“Cada individuo importa, cada individuo tiene un rol que cumplir”, afirmó Goodall en 2021, al explicar la filosofía que guio su carrera. Esa visión inspiró la creación de Roots & Shoots, un programa global presente en más de 70 países, que moviliza a jóvenes para liderar proyectos comunitarios de conservación, empatía y compromiso social.

Autora de obras como The Chimpanzees of Gombe (1986) y galardonada con premios como el Príncipe de Asturias y la Legión de Honor de Francia, Goodall insistió hasta sus últimos años en que las decisiones cotidianas marcan una diferencia en el planeta: “Lo que haces marca la diferencia, y debes decidir qué clase de diferencia quieres marcar”.

Su legado se proyecta más allá de la biología: representa un modelo de ética universal que combina curiosidad científica con compasión hacia los seres vivos. Para Goodall, la esperanza se construye desde la acción individual y colectiva, en un llamado permanente a proteger el medio ambiente y garantizar un futuro sostenible.


Fuente: Rocío del Pilar Escalante Ramos | Foto de portada: AFP