El candidato al congreso Alberto Morote Sánchez, del partido Juntos por el Perú, afirmó de manera pública que las vacunas chinas adquiridas por el Gobierno peruano para frenar el avance de la COVID-19, no tienen ninguna prueba de efectividad. Morote, quien postula por la región Ayacucho, recomendó no vacunarse y, como parte de sus argumentos, dijo lo siguiente: “Se sabe que estas vacunas son una forma de desarrollar genes de animales en el hombre”. Luego de revisar antecedentes científicos y consultar con especialistas, Ama Llulla concluye que esta afirmación es falsa.

Esta declaración, difundida el último 19 de enero, corresponde a la presentación de Alberto Morote como parte de la lista de candidatos al Congreso del partido Juntos Por el Perú (JP), realizada el pasado 11 de enero, en Ayacucho. Morote hacía referencia al anuncio del presidente de la República, Francisco Sagasti, quien afirmó que se había llegado a un acuerdo con el laboratorio chino Sinopharm para la compra de 38 millones de dosis de su vacuna contra la COVID-19.

La afirmación específica de Morote fue: “Se sabe que estas vacunas son una forma de desarrollar genes de animales en el hombre y que van a terminar matando al hombre”.

Consultado por la red Ama Llulla sobre la autenticidad y sustento de esas declaraciones, el candidato Morote respondió: “Me ratifico en mis palabras, esperando que haya una respuesta del Estado o de la propia ciencia, que está muy interesada en la aplicación de las vacunas para que esta situación quede clara”.

Sin embargo, Morote admitió no haber leído algún artículo científico que proporcione evidencia para su afirmación y comentó, que por medio de la aplicación de mensajería WhatsApp, recibió denuncias acerca de que estas vacunas son una bomba de tiempo y que atentan contra la humanidad. “El Gobierno tiene el papel de esclarecer adecuadamente esta inquietud mundial”, comentó.

Ante la ratificación del candidato respecto a esa versión, Ama Llulla considera pertinente hacer una revisión actualizada del tema.

En principio, la vacuna de Sinopharm —que actualmente se ha probado en 10 países, incluido el Perú— utiliza una versión debilitada o inactiva del agente patógeno SARS-CoV-2, para generar una respuesta inmune en el organismo. Sin embargo, no contiene genes.

El médico Germán Málaga, investigador principal del centro de estudios de la Universidad Cayetano Peruana Heredia (UPCH), confirmó que la vacuna china está elaborada con el mismo virus que produce la COVID-19, que ha sido cultivado e inactivado. Málaga enfatizó que este es el modelo de vacuna más antiguo y exitoso.

“Un ejemplo de este tipo de vacunas es la de la polio, que permitió erradicar esta enfermedad”, indicó el doctor Málaga, quien es responsable de los ensayos clínicos de Sinopharm en Perú.

PRUEBAS. El 8 de setiembre del 2020 inició el ensayo de las vacunas de Sinopharm en el Perú.

Cabe precisar que existen vacunas realizadas con base en ARN –ácido ribonucleico– (como la desarrollada por la farmacéutica Pfizer). Estas transmiten a las células los códigos necesarios para producir la proteína Spike [Espiga], un componente del virus que es el responsable del ingreso de este patógeno en el organismo. De esta manera, se induce la generación de anticuerpos.

Diversos medios de verificación han aclarado que es imposible que esta información genética se introduzca en el ADN de las personas.

“Este proceso de producción de la proteína en nuestras células se da en un compartimiento diferente a donde tenemos el ADN, que es el núcleo: lo otro ocurre en el citoplasma. Por eso es físicamente imposible que el ARN que estamos poniendo logre entrar”, explicó el médico infectólogo Juan More, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en una verificación previa realizada por miembros de la red Ama Llulla.

Ahora bien, el efecto que el candidato de Juntos Por el Perú atribuyó de manera genérica a las vacunas tampoco es correcto.

A una consulta para esta verificación, el doctor Fernando Mejía Cordero, del Departamento de Enfermedades Infecciosas, Tropicales y Dermatológicas del Hospital Nacional Cayetano Heredia, explicó que las vacunas deben tener dos características principales a ser evaluadas: la eficacia y los posibles efectos secundarios.

Respecto a la eficacia, el especialista señaló que en todos los estudios están medidos por la aparición de síntomas, es decir, la comparación del porcentaje de personas con síntomas que recibieron la vacuna con el de las que recibieron el placebo, sustancia inactiva que tiene la misma apariencia y se administra de la misma forma que el medicamento o tratamiento activo que se está probando. Esta diferencia, al realizarse de manera anónima, evita los sesgos en los resultados.

En el caso específico de la vacuna de Sinopharm, su efectividad en Perú se conocerá en unas cuatro o cinco semanas (finales de febrero), cuando haya culminado la evaluación de los 12.000 voluntarios que han recibido las dos dosis y se haya comparado los resultados diferenciados entre el grupo que recibió la vacuna y el que recibió el placebo, según indicó el doctor Málaga.

“Es algo que se tiene que corroborar y por eso hacemos un seguimiento diario”, agregó Málaga, responsable de los ensayos clínicos de esta vacuna en el Perú.

En cuanto a los efectos secundarios, hasta ahora no se han registrado casos graves entre los 12.000 voluntarios monitoreados. “Hay molestias como lo pueden generar todas las vacunas, que está lejos de ser un cambio genético”, aseguró el doctor Fernando Mejía, durante la consulta para este chequeo.

La baja incidencia de efectos secundarios de la vacuna de Sinopharm fue ratificada en una rueda de prensa realizada a finales de año por Chen Shifei, subdirector de la Administración Nacional de Productos Médicos (NMPA, por sus siglas en inglés), entidad encargada de aprobar los medicamentos en China. El funcionario informó que hasta ese momento se registraron casos de fiebre en menos del 0,1% de las personas vacunadas, y apenas dos casos de reacciones alérgicas graves por cada millón de personas.

Cabe precisar que, hasta la fecha, no se conoce la cantidad de personas examinadas ni cuántos recibieron la vacuna y el placebo en la fase de estadio clínico en China.

El Gobierno chino aprobó la comercialización de la vacuna desarrollada en su país por el laboratorio Sinopharm y su subsidiaria Instituto de Productos Biológicos de Pekín, tras demostrar una eficacia del 79,34%, según datos provisionales derivados de la fase III de ensayos clínicos.

En resumen, la afirmación de que la vacuna china adquirida para contener la pandemia de la COVID-19 es un medio para desarrollar genes animales en el organismo humano no tiene sustento. De hecho, no utiliza la tecnología de otras vacunas realizadas con componentes genéticos.

En función de lo expuesto, la red Ama Llulla concluye que la afirmación del candidato al Congreso del partido Juntos Por el Perú (JP) por Ayacucho, Alberto Morote Sánchez, respecto a que “se sabe” que las vacunas son “una forma de desarrollar genes animales en los seres humanos” es falsa.

(Foto: Noticias SER)


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