[La Mula, desde Madrid] “Estoy decepcionado con los resultados de la COP25. La comunidad internacional perdió una importante oportunidad de mostrar una mayor ambición en la mitigación, la adaptación y la financiación para hacer frente a la crisis climática. Pero no debemos rendirnos, y yo no me rendiré”, tuiteó este domingo António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas.
En efecto, la vigésima quinta cumbre sobre cambio climático ha estado de espaldas a la ciencia y a la ciudadanía. Pese a los recientes informes científicos nada favorables para el planeta y al constante reclamo de jóvenes activistas, pueblos indígenas y miembros de las regiones más vulnerables a la crisis climática, los negociadores vinculados a la industria fósil han puesto obstáculos que han puesto en peligro lo logrado en la COP21: el Acuerdo de París.
Quienes hemos asistido a esta cumbre hemos visto retrocesos, además de cierta desorganización y falta de manejo político de esta conferencia de las partes, así como el doble juego de quienes se niegan a cambiar de chip de manera inmediata. Todo esto influyó también para que sea una COP demasiado larga, cuya finalización estaba programada para el viernes 13, pero que se extendió hasta la madrugada de este domingo 15 de diciembre.
Durante dos semanas, los negociadores jugaron con los últimos fragmentos del llamado 'libro de reglas' del Acuerdo de París: el conjunto de disposiciones detalladas que se supone que guiarán la implementación del acuerdo climático de 2015. Prácticamente en cada punto de la agenda, algunos países grandes y poderosos con intereses creados en el carbón, el petróleo y el gas, obstinadamente bloquearon el progreso.

En la COP25 hubo una suerte de 'dos' Estados Unidos, uno de los principales contaminantes y cuyo presidente, Donald Trump, inició en noviembre el proceso para la retirada del Acuerdo de París. Mientras él envió a una comisión eminentemente técnica con el objetivo de obstaculizar el avance en las negociaciones, también se hizo presente una delegación de congresistas y senadores demócratas encabezada por Nancy Pelosi, quien afirmó que su país sigue involucrado en la lucha contra el cambio climático.
Al igual que Trump, Brasil, Australia y Arabia Saudita se opusieron a los compromisos para mejorar la acción climática. Otros grandes emisores, como China e India, insistieron en la entrega de financiación y apoyo prometidos por los países ricos antes de 2020 como condición previa para cualquier discusión sobre la mejora de sus objetivos actuales.
Esto contrastaba fuertemente con las demandas de acción rápida y radical provenientes de los millones de personas que habían estado marchando en huelgas climáticas en 2019, así como con las advertencias cada vez más preocupadas de científicos e investigadores.
“La COP25 fue un éxito para la industria de los combustibles fósiles: su interés ha ganado, bloqueando efectivamente el proceso y socavando el resultado final. A medida que se acababa el tiempo, la COP se parecía cada vez más a una situación de rehenes dentro de un edificio en llamas, junto con la mayoría de los negociadores, la gente y el planeta fueron cautivos, mientras la industria de combustibles fósiles y algunos gobiernos ruidosos que habían estado cumpliendo su agenda tomaron sobre el proceso Al final, después de obligar a los negociadores a seguir durante tres días seguidos, obtuvieron lo que querían: un texto debilitado que elimina la mayoría de los grandes problemas en el camino hacia la COP26", señala May Boeve, director ejecutivo de 350.org.
En efecto, tras un año de huelgas climáticas y las advertencias cada vez más severas de la ciencia, la única respuesta aceptable al colapso climático fue y sigue siendo que los gobiernos se comprometan a comenzar a eliminar los combustibles fósiles de inmediato, incluidos los flujos financieros a este mortal industria. Este fue el único punto de referencia real para el éxito, y una vez más, los políticos han fallado, o no han querido actuar. Por cierto, el lema de esta COP era “Tiempo de actuar”. También se dijo de ella que era “la COP de la ambición”. Era lo que muchos reclamaban.
“Sabemos lo que hay que hacer, y nos hemos quedado sin tiempo para dar marcha atrás o para debatir. 2020 debe ser diferente y lucharemos aún más por las personas y la naturaleza. Los gobiernos regresarán a casa para hacer frente a la frustración creciente de los movimientos juveniles, los ciudadanos y las comunidades vulnerables que sufren los impactos de la crisis climática y tienen que responderlos. Los países aún tienen la oportunidad de demostrar que están comprometidos a enfrentar la crisis climática presentando compromisos climáticos mejorados alineados con la ciencia tan pronto como sea posible en 2020”, dice Manuel Pulgar-Vidal, exministro del Ambiente de Perú y líder Global de Clima y Energía en WWF”.
La COP25 tenía cinco objetivos principales: reiniciar el mercado internacional del carbono; encontrar dinero para lidiar con las pérdidas y daños causados por el cambio climático ahora; hacer una hoja de ruta para el financiamiento a largo plazo de países desarrollados a países en desarrollo; responsabilizar a los países desarrollados por las acciones climáticas que se suponía que debían tomar antes de que el Acuerdo Climático de París entre en vigor e integrar los componentes de género, derechos humanos y derechos indígenas en todas las acciones climáticas. Fracasó totalmente en los primeros cuatro. Aprobó un plan de acción de género, pero no pudo ponerse de acuerdo sobre los derechos humanos en general o los derechos de los pueblos indígenas en particular, aunque estos son los grupos más afectados por los impactos climáticos.
Esta madrugada se aprobó un texto de urgencia que apunta directamente a la brecha de emisiones. ¿Qué dice? "Reitera con gran preocupación la urgente necesidad de abordar la importante brecha entre el efecto agregado de los esfuerzos de mitigación de las Partes en términos de las emisiones globales anuales de gases de efecto invernadero para 2020 (.. .) ", al mismo tiempo que "subraya la urgencia de una mayor ambición para asegurar los mayores esfuerzos de mitigación y adaptación posibles de todas las Partes".
Sin embargo, el texto es general, no hay una declaración clara de una sola frase a la luz de la urgencia climática, apenas anima a las partes a mejorar sus contribuciones nacionales (NDC por sus siglas en inglés) en 2020.
Según el Acuerdo de París, los países deben revisar sus planes climáticos para 2020, pero la mayoría no está obligada a mejorarlos. Los científicos y muchos ciudadanos están pidiendo que los gobiernos actúen ahora, por lo que el próximo año se considera un momento crítico para mantener el calentamiento al menos por debajo de 2C.
Respecto de los mercados de carbono, el gran tema de discusión de esta edición, los negociadores no logran llegar a un acuerdo. Durante las últimas horas de las negociaciones, más de 30 gobiernos (incluido el Perú) se unieron a los Principios de San José en un esfuerzo por preservar la integridad de las reglas del mercado de carbono y evitar las lagunas y la capacidad de contar dos veces los créditos de carbono.
En cuanto a pérdidas y daños, el texto es más débil que la versión anterior. "Estas reglas deben garantizar la integridad ambiental y brindar una mitigación general de las emisiones globales. Estamos decepcionados con la falta de voluntad de algunas partes para trabajar juntas para garantizar la integridad ambiental, para responder a las necesidades de las comunidades más vulnerables, y para construir en lugar de socavar el Acuerdo de París, incluidos los recursos para el Fondo de Adaptación", dice Sonam P. Wangdi, presidente del Grupo de Países Menos Desarrollados.
Para Jennifer Morgan, directora ejecutiva de Greenpeace Internacional, los gobiernos deben repensar por completo cómo lo hacen, porque el resultado de esta COP es totalmente inaceptable. "La COP25 fue facturada como técnica, pero se convirtió en algo más que las negociaciones. Esta COP expuso el papel de los contaminadores en la política y la profunda desconfianza de los jóvenes hacia el gobierno. Necesitábamos una decisión que respondiera a la juventud, tuviera a la ciencia como su luz de guía, reconociera la urgencia y declarara una emergencia climática. En cambio, los bloqueadores climáticos como Brasil y Arabia Saudita, habilitados por un liderazgo chileno irresponsablemente débil, vendieron acuerdos de carbono y arrasaron con los científicos y la sociedad civil", detalló.
Un tema que fue escollo al inicio de las negociaciones fue tomando forma con el transcurrir de los días. Durante la primera semana, la renovación del Plan de Acción de Género (GAP, por sus siglas en inglés) estaba muy lejos. Revisar y fortalecer este instrumento de cara a la implementación del Acuerdo de París era fundamental. Finalmente se logró avanzar y la decisión contiene un lenguaje sin precedentes con reconocimiento de desigualdades históricas y actuales e interseccionalidad. Ojo con ello.
El resultado de esta cumbre no satisface las demandas de millones de personas que se han movilizado en todo el mundo este año contra los riesgos climáticos, la injusticia económica, los abusos de los derechos humanos y la desigualdad. Las conversaciones sobre el clima se convirtieron en otro punto muerto, donde grandes contaminadores y gobiernos controlados por la industria de los combustibles fósiles lograron bloquear o ralentizar el proceso.
Nunca más lejos de la ciencia y de las demandas ciudadanas. La próxima COP se llevará a cabo en Glasgow, y desde ahora habrá que luchar contra el tiempo para desenredar los atascos en las negociaciones.