Valentina “Bullet” Shevchenko (su sobrenombre debido a la rapidez y potencia de sus golpes) ganó y defendió por primera vez su título en el Ultimate Figthing Champinship (UFC) ─la más importante competencia de artes marciales mixtas─,  en la categoría de peso mosca luego de ganar por knockout a la estadounidense Jesicca Eye.

Como de costumbre, Valentina salió al octágono con la tradicional música trivial con que se motiva en cada pelea. Tranquilidad y concentración pura reflejaban su mirada mientras caminaba al escenario, con las dos banderas que siempre la acompañan: la peruana y la de su natal Kirguistán. 

Su pelea ocupaba la segunda más importante en la programación estelar de la edición del UFC 238. En los primeros momentos del segundo round “La Bala acertó una patada en su contrincante que la noqueó instantáneamente. 

En esta pelea igualó un récord histórico y su patada fulminante ya está siendo postulada para el mejor “KO” del 2019. Las estadísticas de Schevchenko son 16 victorias y tres derrotas.

"Ella es, literalmente, una máquina de demolición. Ella es un animal Está llegando al punto en el que tiene que empezar a pensar, ¿con quién peleará ella ahora? Siempre hay oponentes, pero ella es tan desagradable, no sé quién va a saltar gritando por Shevchenko, te lo aseguro. Tal vez alguien lo haga, pero no querría pelear con ella", comentó Dana White, presidente de la UFC tras el knockout.


Nacida en Kirguistán, cuando aún era parte de la Unión Soviética, creció allí y luego se mudó a Rusia donde habían nacido sus padres; ahí comenzó su carrera como luchadora. En su familia las artes marciales parecen estar en su código genético: su madre era la presidente de la federación de muay thai en Kurguí, y su hermana, Antonina, fue campeona mundial del mismo deporte 10 veces.

“Entendí que las artes marciales son mi vida, y desde entonces, fui aprendiendo cada vez más sobre lo que estaba haciendo, y hoy ya no puedo vivir sin las artes marciales. Es mi estilo de vida, es mi todo "

La 17 veces campeona mundial de boxeo tailandés, tiene algunos títulos bajo la bandera rusa, pero ella asegura que su hogar ahora está en Perú. Ganó el Gran Prix de China y la World Kickboxing para Perú, a donde se mudó en el 2008 y desde entonces quedó encantada con su nuevo hogar: las playas, las montañas, incluso las balsas de los ríos de la amazonia han sido terreno de entrenamiento para ella.

Se estableció en una comunidad alejada de la selva peruana, donde solo se puede llegar por barco o avioneta; ahí compró un terreno y lo transformó en un centro de entrenamiento. Enfrentó a luchadoras locales y organizó seminarios para enseñar en el país. 

Su carisma, sus impactantes golpes y su temerario estilo de pelea, además de su sorprendente humildad ante sus rivales, sumado al honesto agradecimiento que tiene con el Perú, Latinoamérica y Kirguistán, la han llevado a la fama en el mundo de la lucha.

(Foto de cabecera: Figthland-Vice)