Tras las elecciones legislativas de este martes en EEUU, el Partido Demócrata ha logrado recuperar el control de la Cámara de Representantes, luego de ocho años en manos de los republicanos, con lo que se debilita lo que queda de mandato de Donald Trump, aunque su partido logró mantener la hegemonía en el Senado.

De haber ganado también la cámara alta los demócratas hubieran asestado un golpe moral a la Administración Trump, pero de todas formas, los controvertidos planes del magnate republicano de levantar un muro en la frontera con México o liquidar la reforma sanitaria de Barack Obama quedaron en el limbo.

Estos comicios, considerados también como un referendo respecto a la gestión de Trump, pusieron de manifiesto el descontento con el presidente, lo que movilizó a los votantes progresistas que, como preludio tiempos nuevos, eligieron esta vez un Congreso con más mujeres y más diversidad racial y religiosa que nunca. Pero así y todo, Trump cantó victoria. "Tremendo éxito", tuiteó.

El presidente llamó al líder del Senado, Mitch McConnell, para felicitarle por "los logros históricos" luego de que los republicanos aumentaran a 52 sus escaños en la cámara alta de 100.

Pero lo cierto es que para Trump perder el control del cámara baja, del que gozaba tras su sorpresivo triunfo hace dos años, es un duro revés en medio de resultados económicos exitosos, lo que complica además sus perspectivas para el resto de su mandato.

El cambio de mayoría conlleva varios problemas para el republicano, no solo para la aprobación de leyes, ya que requieren el visto bueno de ambas cámaras, o para impulsar sus propios proyectos legislativos, sino que ahora los demócratas tienen los votos necesarios para iniciar investigaciones sobre Trump y sus negocios, así como impulsar incluso un proceso de destitución (impeachment), aunque es muy poco probable que prospere, porque necesita dos tercios de los senadores.

"Hoy más que de demócratas y republicanos, se trata de restaurar los poderes y contrapoderes constitucionales en la administración Trump", dijo Nancy Pelosi, la actual líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes. 

"Un Congreso demócrata va a trabajar en soluciones que nos unan, porque todos hemos tenido suficientes divisiones".

Así, los demócratas tendrán el control de todos los comités de la Cámara, lo que en la práctica les concederá mucho poder. Como hicieron los republicanos con Obama, los demócratas podrán impulsar todas las investigaciones que deseen y convertirse en un potente contrapoder a Trump. Por ejemplo, podrían obligar por ley al presidente a difundir sus declaraciones fiscales o indagar en algunas de las polémicas de su mandato, entre ellas si el equipo de Trump pudo coordinarse con la injerencia electoral de Rusia en 2016.

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