En el 2015, la antropóloga de la Universidad de St. Andrews, Sabine Hyland, financiada por la National Geographic, conoció de la existencia de dos quipus logosilábicos creados en el siglo XVIII y cuidados por las autoridades de la comunidad de San Juan de Collata. Estos quipus serían parte de cartas intercambiadas entre líderes locales, en medio de una rebelión contra las autoridades españolas de ese entonces.

De acuerdo a la investigación "Decodificando el código de los quipus: el hallazgo de la primera fonética Inca" publicada en la revista Current Anthropology, estos quipus de Collata expresan sílabas fonéticas (no sonidos de letras alfabéticas). Esto lo logran a través del uso de fibras de vicuñas, alpaca y ciervo para indicar el significado.

quipus de collata (foto: Sabine Hyland)

Es decir, hay que sentir con las manos las texturas de las cuerdas y los nudos para descifrar este texto tridimensional. Según la investigación, esta forma de construir los quipus mantiene una continuidad con los rasgos estructurales de los quipus hechos por los Incas.

Simbología y narrativa

Los quipus de San Juan de Collata, los cuales llegan a usar 14 colores y 6 fibras de diferentes animales (vicuña, alpaca, guanaco, llama, ciervo y vizcacha), contrastan con los quipus para la contabilidad regional. Y es que en el análisis de los hilos y nudos se reveló que contenían 95 diferentes símbolos, más que los usados para la contabilidad regional.

Al final de cada quipu, las secuencias de tres cuerdas de distintos colores, fibras y dirección de las capas parecen representar nombres de linaje ("ayllu"). El quipu epistolar de Collata indica que este podría constituir un sistema de escritura inteligible, según la investigación en la revista de antropología.

Las autoridades de la comunidad insistieron en que se manejen los quipus sin guantes para sentir la diferencia de las fibras  (foto: William Hyland)

Esta investigación plantea que los quipus de San Juan de Collata son los primeros en ser identificados, confiablemente, como epístolas narrativas. Un sistema memotécnico compartido de tal complejidad que presupone un sistema de escritura mutuamente comprensible, probablemente logosilábico y aparentemente extendido entre la gente de la provincia de Huarochirí en el siglo XVIII.

Hyland ha descifrado fonéticamente dos nombres de linaje en los quipus hasta ahora, y continúa la investigación de campo y de archivos para descifrar el resto. 

Los quipus de Collata proporcionarían la primera evidencia de que los Incas pudieron haber poseído escritura fonética. Sobre ello hay que recordar que los quipus más antiguos, de hace 5000 años, han sido hallados en Caral.


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