A pesar de las protestas, el revés judicial, la desaprobación internacional y los argumentos en contra, el presidente Donald Trump sigue firme en su propósito de hacer efectivo un veto migratorio en Estados Unidos. Este lunes firmó un nuevo decreto que excluye de la lista a Irak, elimina la suspensión indefinida para los refugiados sirios y permite el ingreso de aquellos ciudadanos de las naciones citadas que ya tengan visado, residencia legal o doble nacionalidad. 

A pesar de los cambios presentados, la medida mantiene la esencia de su propósito: suspende 120 días el programa de refugiados y lo reduce a más de la mitad (de 110.000 a 50.000), y veta a ciudadanos de seis países de mayoría musulmana (Yemen, Sudán, Libia, Siria, Somalia e Irán) bajo el argumento de la seguridad nacional. Su entrada en vigor será a la medianoche del 16 de marzo próximo.

Horas antes de la firma del documento por parte de Trump, el Ministerio de Exteriores iraquí ya confirmó que Irak no estaría en la lista de los países vetados. El portavoz de Exteriores, Ahmed Yamal, expresó en un comunicado que su departamento "da la bienvenida a la decisión".

La razón para sacar a este país de la lista se debe a una posible intervención del Pentágono y el Departamento de Estado. El importante papel del Ejército iraquí en la lucha contra los milicianos del grupo terrorista Estado Islámico y la decisión de las autoridades del país de poner en marcha una serie de medidas para frenar el flujo de emigrantes son alguno de sus fundamentos.

Después de la invasión del 2003 por parte de EEUU, muchos de los soldados iraquíes que lucharon con el ejército estadounidense recibieron amenazas y llegaron como inmigrantes al país con quien colaboraron.

Para justificar la lista de las naciones vetadas, el secretario de Seguridad Nacional, el general John Kelly, alegó que la responsabilidad es de las naciones que carecen de filtros suficientes para evitar amenazas a Estados Unidos. Sin embargo, los propios informes de inteligencia de su departamento indican que ese supuesto peligro no se justifica y que, si se ejerce el criterio impuesto a dichas naciones, la lista debería ampliarse a 26 países.

Otro punto que se modifica en el nuevo decreto es que se permite la entrada a quienes ya dispongan de visado desde antes del 27 de enero, permiso de residencia (green card) o doble nacionalidad. Esto facilita, por ejemplo, la permanencia de trabajadores de Silicon Valley que se encontraban en riesgo, pero no permitiría el ingreso de nuevos empleados que se quiera contratar.

La Asociación Americana de Abogados de Inmigración (AILA) sostuvo que "aunque hayan retirado a Irak, volvemos a estar ante un veto a los musulmanes. No se explica por qué esos países son más peligrosos que otros".

Los demócratas se encuentran escépticos sobre el tema y piensan que es una medida para que el escándalo de las conexiones con Rusia pase a segundo plano.

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