A una semana de dejar el poder, el presidente Barack Obama decidió poner fin a la política de "pies secos, pies mojados" que aplicaba el gobierno de los Estados Unidos para los cubanos que pretendían llegar al primer país sin documentos por la vía marítima.

Dicha política, creada en 1995 por el gobierno de Bill Clinton ante la "crisis de los balseros", que por esos años salían de Cuba sin documentos con dirección al territorio estadounidense, consistía en devolver a los cubanos que eran interceptados en el mar Caribe a su tierra; pero al mismo tiempo permitía el ingreso a los que llegaban a tierra, dándoles residencia permanente un año después.

Cuba mantenía hace tiempo el pedido del fin de esta medida, con el objetivo de avanzar con la política de normalización de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, que comenzó a finales del 2014.

Este cambio se produce apenas siete días antes de la asunción del presidente electo, Donald Trump, que ha anunciado con poner fin a este restablecimiento diplomático; aunque ha manifestado que podría aceptar "un acuerdo mejor" de parte del gobierno cubano.

La anulación de esta política ha tomado por sorpresa a los cubanos residentes en Miami, opositores al régimen de La Habana, por considerar que es una concesión al gobierno comunista instalado desde 1959, que desde 2006 lidera Raúl Castro.

Foto de cabecera: Univisión.

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