Además de los apoyos de personalidades de carácter internacional vinculadas a la defensa de los derechos humanos, como el exjuez español Baltasar Garzón y el premio Nobel de la Paz argentino Adolfo Pérez Esquivel, la presidenta brasileña Dilma Rousseff ahora suma un nuevo respaldo, esta vez de una institución.

Se trata del Centro Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), cuyo secretario ejecutivo, Pablo Gentili, ya se había pronunciado en defensa de Dilma Rousseff en un comunicado difundido en marzo pasado.

Ahora lo ha hecho el equipo de investigadores del Grupo de Trabajo CLACSO y Programa de Investigación del Centro de Estudios Avanzados de la Universidad de Córdoba, en el que participan académicos de América Latina y España, a través de un documento titulado "Nuevas gramáticas de poder, territorialidades en tensión".

El comunicado indica que "nos vemos forzados a denunciar que ocurre hoy en Brasil una tentativa de toma del poder cargada de características profundamente anti-democráticas". También sostiene que se unen "a las voces que exigen el máximo respeto a un mandato legitimado por el voto popular, fundamento mayor de cualquier orden que se pretende democrático". 

"De la mano con los movimientos sociales populares de Brasil, denunciamos una acción dirigida por segmentos de la élite brasileña que, durante un momento de crisis económica y política, procuran subvertir el orden legal con el objetivo de ocupar la presidencia de la República, sin pasar por el escrutinio de las urnas. Este acto de violencia a la voluntad de 54 millones de brasileños ocurre por medio de un proceso de impeachment sin fundamento legal, no habiendo delito, y es conducido por figuras públicas sobre las que abundan denuncias y pruebas de corrupción. Este cuadro revela, con claridad, que nos encontramos ante una tentativa de golpe que afecta no solamente a un gobierno legítimamente establecido, sino al orden democrático en sí". 

Los científicos sociales que suscriben este documento manifiestan que "los grupos hegemónicos de nuestras sociedades" son aquellos segmentos sociales "que se sienten amenazados por cualquier grado, por menor que sea, de transformación de nuestras sociedades, los que hoy procuran imponer una derrota a un mandato garantizado por el voto popular en Brasil". 

Afirman también que reconocer este rol histórico "de nuestras élites políticas y económicas" no implica conformarse con tal situación "sino que por el contrario, nos compele como cientistas sociales críticos a reaccionar ante la injusticia y denunciar tales actos de violencia institucional y social". 

"Así, afirmamos que el proceso en curso tiene como único fin encaramar por la fuerza a los grupos más conservadores de Brasil al poder -lugar que no consiguen alcanzar por medio del voto popular. Ante este escenario no nos queda otra alternativa que elevar nuestras voces y posicionarnos del lado de las fuerzas democráticas". 

Aunque no descartan la importancia de evaluar "los errores y aciertos del gobierno del Partido de los Trabajadores", recuerdan que deben denunciar "la incapacidad de las élites tradicionales de Brasil para lidiar con las formas políticas que amenazan su hegemonía". 

"Por medio de asociaciones patronales, como la Fiesp (Federaçao das Indústrias do Estado de São Paulo), de los grandes medios de comunicación y los grupos políticos tradicionales, se quiere imponer un golpe de Estado en Brasil, evidenciando la creencia de la élite nacional en que la sociedad es parte de la lista de sus propiedades. Las élites brasileñas, inspiradas por lo que ocurrió en Paraguay y en Honduras, buscan usurpar la Presidencia de la República, por medio de un proceso legal desvirtuado, que usa los instrumentos del Estado de Derecho para violentar su propio fundamento, la autodeterminación por el voto popular". 

Puede leer el comunicado completo aquí.

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