la gente quiere reformas políticas ya

Pedro Salinas: "Muchos de los sodálites están convencidos de que el diablo actúa a través de mí"

Un mes después de la publicación de su libro 'Mitad monjes, mitad soldados', el periodista hace un balance de las reacciones que se han generado al conocer los abusos de Luis Fernando Figari.

Publicado: 2015-11-24
"Tres años de lavado de cerebro, el joven saca su DNI y lo primero que hace es meterse a una comunidad religiosa. Con 18 años en una comunidad religiosa no hay derecho. No ha vivido absolutamente nada. Debería ser como los jesuitas. Deberían estudiar una profesión y si después de haber estudiado y haber vivido la vida quieres ser jesuita, ya. Ven para acá. Es otro concepto. Acá no. Acá te ganan la paranoia por ganar adeptos desde chiquillos. Ya con esta realidad está claro que Figari quiere chiquillos no para formarlos sino para otra cosa. Carne fresca", dice el periodista Pedro Salinas a LaMula.pe al hacer un balance del primer mes del lanzamiento de su libro Mitad monjes, mitad soldados, en el que muestra la monstruosidad de Luis Fernando Figari, líder y fundador del movimiento religioso Sodalitium Christianae Vitae (SCV) .

¿Cuál ha sido la reacción que tú menos esperabas luego de la investigación que has presentado?

La reacción que menos esperaba ha sido la de la opinión pública, en general. El rebote en las redes sociales ha sido sumamente positiva, porque yo pensé que algunos sectores iban a tomar el libro como un ataque a la Iglesia Católica, cosa que el libro no es. A pesar de que siempre hay por ahí un par de marcianos que no ha leído el libro y aun así lanza ese tipo de críticas sin fundamento. Pero esa ha sido una reacción inesperada para mí, porque la sociedad limeña es muy pacata, muy conservadora. Muy de seguirle la cuerda a la Iglesia Católica, que en el Perú tiene mucha influencia e importancia.   

De Cipriani suponía que iba a ser la de hacerse el loco primero, como que el tema no existe, que fue su reacción inicial. Me ha sorprendido también la reacción de la conferencia episcopal, que por primera vez en su historia le enmienda la plana al cardenal. En un comunicado de siete puntos donde seis no dicen nada, el cuarto sí va de frente a la yugular, dejándolo descolocado a Cipriani. El arzobispado de Lima recibió tres, pero solo las despachó a Roma. No sabemos cuándo. No sabemos si fue en el mismo 2011, o 2012, 2013, 2014 o en el 2015. Sería interesante saber cuál ha sido la fecha, el momento en el que el arzobispado envía estas tres demandas a Roma. Por supuesto que en Roma tampoco ha habido ningún tipo de reacción salvo la del visitador. Lo que dice la conferencia episcopal es que el arzobispado, al tener conocimiento de las tres demandas, o basta una, donde se denota un crimen, en este caso un crimen sexual, lo que ha debido hacer es llevar la denuncia a las autoridades civiles, porque ese es uno de los protocolos vaticanos para atacar este tipo de lacras. Cosa que no hizo el cardenal.

Pero hay quienes defienden a Cipriani...
El argumento es que el arzobispado y el tribunal eclesiástico no tenían competencia porque Figari es laico y el sodalicio es una sociedad de derecho pontificio. Sin embargo, el comunicado de la conferencia episcopal le dice, si ocurrió en tu diócesis, la responsabilidad es tuya, y el tipo es laico pero forma parte de una congregación religiosa, así que debiste actuar. Entonces, todos tus argumentos no tienen ningún asidero. Es lo que les ha dicho la conferencia episcopal, en otros términos más diplomáticos y menos frontales, pero la situación de Cipriani ahorita me parece que está complicada. Porque en cuatro años tú interpretas que Cipriani es un incompetente o un indolente, porque aquí claramente ha habido una omisión para actuar en tres casos gravísimos. No se puede descartar como hipótesis el encubrimiento. En la práctica eso es lo que uno podría interpretar. O estamos ante esta suerte de fenómeno que Hannah Arendt llamó la banalidad del mal, para explicar cómo la maquinaria nazi hacía que los burócratas actuaran prácticamente sin ningún tipo de compasión hacia los judíos que iban matando. Una cosa así es lo que parece que está ocurriendo en el arzobispado de Lima. Si no hubo encubrimiento, en el mejor de los casos, se aplica la banalidad del mal.
Lo que se conoció con tu libro ha desestabilizado a la iglesia católica peruana.
Algunos la definen como la crisis más grande que ha tenido la iglesia en su historia.
Hay cosas que no publicaste, sin duda.

Te cuento que ha habido pederastas sodálites que se han salvado por un pelo porque en el último tramo algunos testimonios decidieron declinar y me pidieron que los retirara del libro. En el último minuto, y nada, yo respeto a las víctimas. Me dio pena porque el libro se hubiera entendido mucho mejor con esos testimonios. El modo de operar de esa institución para abusar sexualmente de algunos se habría entendido de una mejor manera, pero digamos, creo que igual sin esos testimonios uno se lleva una idea muy clara de cómo funciona cierta facción de la cúpula sodálite para perpetrar sus abusos sexuales, que son una minoría, respecto de las otras cosas que suceden, y respecto de la mayoría de gente que no está comprometida en esto.

Pero también habrás recibido testimonios nuevos.
Sí, no solamente a mí sino algunos de los ex sodálites que han salido a hablar. Hay casos de nombres de otros pederastas sodálites. Algunos nombres que yo ni siquiera sé quiénes son. Otros que sí he reconocido, y a la par hay sodálites en actividad que han tomado contacto conmigo y están indignados y enfurecidos por la forma como se ha manejado el tema.
¿Qué es lo que dicen?
Son sodálites que piensan que a Figari se le debe expulsar. No separarlo, que era la fórmula que propuso Cipriani desde su programa de radio, sino expulsarlo.
Los sodálites  que piden cambios en la organización no han opinado mal de ti, no han despotricado de tu libro...

Recientemente conversé con un sodálite que no conocía, le pregunté cuál fue su sensación al terminar la última página del libro. Que cómo lo había impactado a él. La respuesta fue que el efecto fue devastador, porque de un momento a otro el mundo en el cual se estaba moviendo resultó siendo falso. Esta es una persona que en ningún caso ha perdido su fe en dios, pero sí ha sentido mellada su confianza en la institución. Siente que en primer lugar deberían estar las víctimas, cosa que no ha estado ocurriendo actualmente en la actitud del sodalicio frente al caso Figari. Aparentemente más importante es proteger a Figari. Que no hable, que no dé la cara, que no venga a Lima, que no sea entrevistado por un periodista independiente, que no enfrente a la justicia o al Estado.   

Otro de los cuestionamientos ha sido el rol del superior general Sandro Moroni, que siente que le han faltado pantalones, que ha tenido que hacer de malabarista porque de alguna manera ha sentido la presión de los sodálites antiguos, que es una facción de mucho peso dentro de la institución; y por otra parte, ha sentido la presión de otro sector importante del sodalicio que le ha pedido, le ha mandado cartas y correos, que han hecho notas tipo pronunciamientos internos, explícitamente pidiendo la expulsión de Figari.

Hay otro miembro del sodalicio, un adherente que se llama Manuel Rodríguez, que tiene un blog que se llama 'Roncuaz', en el que acaba de publicar una carta abierta a Luis Fernando Figari. Al leerla te das cuenta de que en el sodalicio asumen que lo que se dice acá es verosímil. Pero no solamente esta facción de sodalicio, sino el sodalicio institucionalmente lo ha dicho.

Las respuestas sodalicias fueron cambiando en cada comunicado.

Lo que pasa es que el primer comunicado es un comunicado cabrón, para ser exactos y precisos respecto de lo que ocurrió. ¿Qué pasó? Que dentro de la institución hay un sacerdote que se llama Jean Pierre Teullet, que en los últimos tiempos ha tenido en sus manos también una serie de denuncias y demandas contra Figari por diferentes temas. Algunos de ellos por incidentes de connotación sexual, pero no era el único rubro, digamos. Cuando el sodalicio sale con este comunicado Teullet pone el grito en el cielo y hay una carta dirigida a no sé si al superior general o al vicario Fernando Vidal, en la que lo encara y le pone una serie de puntos que en su momento han discutido y el sodalicio internamente no había cumplido. Él amenazó y dijo que si no rectificaban el comunicado salía a la prensa. Este es un cura que si bien es un cura rebelde dentro del sodalicio, es un cura que mantiene la mentalidad de que los pecados y los trapos sucios se limpian en casa y no hacia afuera y que el escándalo hay que evitarlo, pero en esta ocasión estaba dispuesto a dar la cara a los medios de comunicación. Cosa que en el sodalicio se erizaron arriba y se vieron obligados, forzados, a sacar un segundo comunicado que es mucho más decente. No perfecto, pero mucho más decente, donde aceptan la verosimilitud de los testimonios. Son 30 testimonios que comprenden a 30 sodálites que son de diferentes épocas, desde la época fundacional hasta el sodálite que se ha ido hace tres años. Por la similitud y coincidencia en los testimonios, es imposible que se hayan puesto de acuerdo para definir tan claramente el perfil de Figari, y que en una institución como esta de características verticales, autoritarias, totalitarias, y donde se rinde culto al fundador, pasen estas cosas. 

El abuso de poder es una cosa de todos los días en el sodalicio, y del abuso de poder te vas al maltrato psicológico, al maltrato físico y en algunos casos extremos, al abuso sexual. Eso es lo que ha ocurrido en instituciones como estas. Ocurrió lo mismo con los Legionarios de Cristo, ocurrió en menor escala en la parroquia del cura chileno Fernando Karadima, pero aquí lo que teníamos no es poca cosa. Es una suerte de Marcial Maciel peruano. En términos de importancia, Maciel, el fundador de los legionarios de Cristo en México, es el mayor monstruo que ha parido la Iglesia Católica por lo menos en los últimos siglos.

Figari no se salva...

Figari ha ocupado el segundo lugar. Porque si bien el caso Karadima se destapó meses antes que el de Figari, porque Karadima se destapa en el año 2010, y el año 2011 se destapa lo de Doig, se destapa lo de Figari en Diario 16 fundamentalmente, en la revista Caretas, en La República y en La Mula también hemos estado comentando sobre el tema. Pero claro, Karadima era un cura de parroquia. Esta es una organización que tiene muchos militantes, que está distribuido en los cinco continentes, que se ha consolidado en América Latina en países como Ecuador, Chile, Colombia, Argentina. Están en Estados Unidos en el estado de Denver. Están en Costa Rica, en Brasil. Es una organización además que tiene mucha plata, mucho dinero. Tiene inversiones en diferentes rubros, cementerios, colegios, universidades, institutos superiores, proyectos de desarrollo inmobiliario, y cosas por el estilo. 

El tema es que si cae Figari, ya se ha visto que muchos de los testaferros de las diferentes empresas que maneja el sodalicio son gente muy vinculada, muy cercana a Figari, que es algo que yo pensé o me hicieron entender en el sodalicio que no era así. Que si Luis Fernando quería ir a la esquina a comprarse una Coca-Cola, tenía que pedirle plata al sodalicio.

Entonces, ¿Figari tiene a la cúpula en sus manos?
Si cae Figari, ya hemos visto que no solo la plata está comprometida, sino que muchos de los personajes notables del sodalicio también caerían por encubrimiento. Porque a mí me consta que por lo menos en una de las demandas presentadas ante el tribunal eclesiástico, una de las víctimas señala a Jaime Baertl como una persona que en un año determinado recibe una denuncia evidentemente de abuso sexual perpetrado por Figari y hace caso omiso y ningunea la denuncia. Esa persona luego acude a Eduardo Regal, y ocurre exactamente lo mismo. Luego recurre a un tercer sodálite, también de la cúpula, Emilio Garreaud, y no pasa absolutamente nada. Estos nombres que estoy diciendo son parte de los sodálites históricos, los más antiguos. Los que están en el Olimpo, digamos. Cae Figari y caen todos ellos.
¿Qué secretos de los miembros de la cúpula conoce Figari?

Yo he estado en los ochenta, pero después se hizo costumbre que cada sodálite hiciera una autobiografía. Que destacaran su historia personal, su familia, sus complejos, sus defectos y cosas por el estilo, que además luego iban siendo rellenadas o apuntadas por el director espiritual o el superior de la comunidad, y que eran siempre revisadas por Figari. Era una KGB en chiquito. Figari tenía un file de cada uno de los sodálites de todo el mundo. Por eso imagino que después se masificó este halo que él tenía de supuesto poder, que te leía la mente con la mirada, que sabía cuáles eran tus problemas personales y cosas por el estilo. Le llamaban diácrasis y después le pusieron el nombre de cardionosis. Pero claro, no es que él adivinara. Tenía la información a la mano. Sé de casos de gente que ha hecho más de cinco biografías, porque por ejemplo, a uno le pedía cosas muy específicas. Tu vida sexual cómo ha sido. ¿Eres virgen? ¿Te gusta masturbarte? ¿Cada cuánto tiempo lo haces? ¿En qué piensas cuando te masturbas? Unos requerimientos bien sórdidos. Eso es real, ah. Te lo confirma cualquier sodálite que ha estado a partir de los 90 o 2000. 

Si alguien conoce la vida de todos, ese es Figari. Más todavía las de los que han sido su entorno más cercano: Alfredo Garland, José Antonio Eguren, José Ambrozic, Jaime Baertl. Yo creo que si cae Figari, el primero en seguirlo es Baertl.

No basta la expulsión...
La situación de la institución es muy delicada. Por eso yo le decía a Moroni que el tema no acaba con la expulsión de Figari. Empieza con la expulsión de Figari, tienen que expulsar o tomar medidas disciplinarias radicales contra aquellos que lo han encubierto y han hecho que esta tapadera dure cuarenta y pico de años. Luego tiene que refundar, porque el visitador Pablo Urcey, el obispo de Chota, ha dicho que una de las cosas que va a hacer o va a tratar de hacer es conservar el carisma de la institución.
¿Pero de qué carisma habla?

Me llama la atención que un obispo diga una cosa así. Porque vamos, yo con menos conocimientos de teología, entiendo que el carisma es el espíritu o el talante que le ha dado el fundador a la institución. Este me está diciendo entonces que van a conservar el carisma o el espíritu de un pederasta. O sea, estamos hablando de una institución que está contaminada con todos los vicios, taras y defectos que el propio Figari ha hecho de esta institución que ha creado él a su imagen y semejanza. Si estamos viendo que esto arranca con Figari, sigue con Doig, y Doig a su vez con pupilos de él, y no sabemos cuántos más están involucrados, aparentemente hay más sodálites pederastas. 

Estamos hablando de una institución que tiene que ser rehecha, reconstruida pero totalmente. Hay gente que piensa que hay que disolverla y a todos los sacerdotes simplemente dejarlos en condición de buscar dispensas o tratar de encaminarse en otras diócesis o moverse a algún movimiento religioso afín a lo que piensen. Yo no sé si sería tan radical. Yo creo, como lo he conversado con algunos sodálites, que deberían pensar en la refundación de la institución. Algunos hablan de purificación, de hacer algunos ajustes, porque no todo es malo en el sodalicio. Y yo no he dicho que todo es malo en el sodalicio. He dicho que al revés, que estoy convencido, que tengo la certeza de que la mayoría de gente que está en el sodalicio es gente buena. El corrupto es Figari y la gente que ha estado en su entorno también está contaminada. La gente que ha estado en su tutela ha sido dañada.

Del libro se ha hablado mucho de las violaciones sexuales, pero hay mucho más...
Una de las cosas que se ha destacado de esta publicación es el tema de los abusos sexuales, que son cinco. Son la minoría de los 30 testimonios. Eso sí, incidentes raros, ambiguos, que tienen connotaciones sexuales, se dan en prácticamente todos los casos. Porque hay una especie de testeo, de prueba, para ver quiénes caen en la trampa. Algunos caen, no todos. Pero todos señalan que hay maltrato psicológico, coerción psicológica, lavado de cerebro, formateo, problemas para reinsertarse en el mundo real, etc.
El culto a la obediencia....

El culto a la obediencia se da adentro, pero digamos sí hay un trabajo de formateo mental, de control mental que se apuntala desde adentro. O sea, el propio Sandro Moroni, como yo se lo he dicho. Él entró conmigo al sodalicio y ha sido uno de mis mejores amigos dentro del sodalicio. Cuando he hablado con él, he sentido al Sandro de antes, pero cuando yo he escuchado varios testimonios a lo largo de la investigación y después de la investigación he hablado con otros ex sodálites que se me han acercado, Sandro aparentemente, él y otros sodálites, como Enrique Elías, por ejemplo, que es el procurador del sodalicio en Roma, se volvieron sumamente violentos. De pegarle a la gente, de maltratarla. De meterle puñetes en la cara. Al final, el sodalicio hace eso. Te educa en la violencia. Al educarte en la violencia, terminas siendo un tipo violento. Mira el perfil del director de ACI Prensa, Alejandro Bermúdez. No le puedes decir ni una sola crítica porque inmediatamente te llama descerebrado, imbécil, estúpido, idiota... Te dice zamba canuta. Y cuando habla sobre un tema sensible, de víctimas de abusos sexuales, cero empatía. Cero empatía con las víctimas, que es un rasgo aparentemente común en este tipo de organizaciones católicas conservadoras, porque vemos que en el Opus Dei también existe eso.

No obstante el escándalo y la indignación, parece que Figari no será llamado por la justicia peruana...

Este es un tema que debería ponerse en la mesa para un debate. La figura de la prescripción no debería aplicarse en casos de abusos sexuales. Lo hemos visto en el caso de los legionarios de Cristo, en los casos de las víctimas de Karadima, y en el caso de las víctimas de Figari, que los abusados sexuales hablan sobre el evento que los traumatizó después de 20, 30 o 40 años.   

Además las víctimas no han demandado a Figari en el ámbito penal o en el ámbito civil. Lo han hecho a través de la iglesia porque quieren que la iglesia sea la que lo sancione, rigurosamente. Figari vive una vida de recogimiento, oración y penitencia, protegido por unas monjitas. El tipo no está en prisión. No la está pasando mal. Debe tener su televisor, su cable. No la está pasando mal.

Tras este libro hay una oportunidad para los sodálites de refundarse. ¿Qué otras oportunidades tenemos como sociedad con todo esto que hemos conocido?
Como sociedad esto es un llamado de atención también a los padres de familia que entregan la educación de sus hijos a ojos cerrados a gente que le inspira cierta confianza porque desde sus comunidades hacia afuera te muestran un rostro afable, pero que, como vemos en esta investigación, de puertas hacia adentro suceden y hacen y perpetran cosas terribles. Que no tienen solo que ver con el tema sexual. He conocido un Figari cruel y perverso en el sentido del abuso del poder, de esta cosa del culto a la personalidad de una manera exageradísima, porque es un tipo que inspira miedo. Que no proyecta ser un santo para nada. Es un dictador. Es un déspota, un sátrapa, un monstruo. Eso en “Mateo Diez”, con esto concluyes que Figari es un monstruo.
¿Qué satisfacción te deja esta investigación?

Estoy satisfecho. Con Paola Ugaz nosotros pensábamos solo plantear el tema y samaquear un poco al sodalicio. Hacer que las vendas que tenían muchos cayeran. Ese objetivo se logró inmediatamente. Ellos estaban esperando una suerte de panfleto, o pasquín lleno de epítetos y calificativos. Es una investigación que he tenido que reconstruirla con un montón de fuentes. Me ha costado como 4 años y medio. Yo te vaticino, por ejemplo, que Jean Pierre Teullet, que ha sido el cura rebelde en los últimos años, el último par de años, no llega al 2016 dentro del sodalicio. Se va a ir de todas maneras. Él debe ser una de las personas que más ha visto la basura y el monstruo por dentro protegiendo a Figari. Yo me imagino que alguien que ve eso y es una persona bien intencionada va a tener el buen juicio de decir aquí no encajo. 

El libro está cumpliendo una función catártica y ha sido como un terremoto de 8 grados en la escala de Richter a nivel eclesial. A nivel de sociedad también bacán porque la gente ha tomado conciencia que uno no puede confiar en la iglesia católica plenamente. Ya cumplió también una misión importante, y es que en el sodalicio la venda de muchos, no sé si te puedo decir que en la mayoría, pero sí de muchos, ha caído. Ojalá que se refunde, porque en el sodalicio te repito, hay gente de primera. Hay gente buenísima que yo creo que pueden, si hacen las cosas bien, refundar su organización. Porque creo que le tienen que cambiar hasta el nombre. Crear un nuevo carisma, más colectivo y comunitario y no a partir de lo que existe, porque en lo que existe, en todo lo que hay, está la mano de Figari o la de German Doig. Qué feo pertenecer a una organización que se rige bajo los principios de dos pederastas.

¿Los jóvenes sodalicios se te han acercado?

Lo que pasa es que hay mucha gente que quiere conversar conmigo, y se lo han dicho a otros sodálites que sí tienen acceso a mí porque me conocen desde el ochenta. Pero claro, como siempre me han visto como la bestia negra, el enemigo, el pata que está en el lado oscuro, el demonio guía, se la creen. Muchos de ellos están convencidos de que el diablo, el demonio, Satanás, actúa a través de mí. Soy su instrumento, entonces les da miedo tomar contacto conmigo. En serio. Claro que yo me cago de risa, pero nada, por eso mi nickname, mi falso nombre al inicio, con la gente que estamos en contacto, era Hellboy. Porque claro yo sabía que ellos me ven a mí como el demonio hippie. Con esta investigación más todavía. Me van a ver cornamenta, cola, tridente y todo.


(Fotos: Raúl García) 


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Escrito por

ALBERTO ÑIQUEN G.

Editor en La Mula. Antropólogo, periodista, melómano, viajero, culturoso, lector, curioso ... @tinkueditores


Publicado en

Redacción mulera

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