la naranja está partida

José Luis Rénique: La historia política del Perú se caracteriza por pensar que la salvación está en la sierra

En el programa El Arriero de La Mula TV, Javier Torres entrevista al historiador peruano a propósito de sus dos libros presentados este año.

Publicado: 2015-11-15

¿Les suena conocido? La idea de pensar que 'el verdadero' Perú estaba en la sierra y que ahí está la salvación de nuestro país es una tradición política. Este es uno de los temas comunes en los libros 'Incendiar la pradera' (La siniestra ensayos, 2015) e 'Imaginar la Nación. Viajes en búsqueda del verdadero Perú (1881-1932)' (Fondo Editorial del Instituto de Estudios peruanos, el Congreso de la República, el Ministerio de Cultura y la Dirección Desconcentrada de Cultura, 2015) del historiador peruano José Luis Rénique, quien señala que "la historia política del Perú contemporáneo está aún por escribirse".

Tomando en cuenta que los mitos típicos que se tienen es la de líderes marchando con las masas, Rénique aclara que esto es relevante, ya que la realidad compleja del país provoca que "la comunicación interna sea difícil".

"Mariátegui solía decir que 3/4 partes del Perú era indígena y que la clave era entender la manera de incorporar a los indígenas a la política, pero ¿cómo hacerlo en un país que no estaba conectado? Ahí aparece la necesidad de la ciudad letrada capitalina de crear las fórmulas, los puentes literarios, las ideas fuerza que pudieran vincular el espacio dónde se tomaban las grandes decisiones con ese 'verdadero Perú' al que hago alusión en mis libros", dijo el historiador en entrevista al programa El Arriero de La Mula TV.

El autor sostiene que su reto como historiador fue narrar esta historia sin que se piense que sus libros es un tratado teórico.

"Yo he elegido el camino de la narración, estos son libros que tienen historias para ser leídas, discutidas, conversadas. En el capitulo sobre Haya de la Torre [Imaginar la Nación], mi interés no es poner a juicio su participación en la lucha por las 8 horas, sino ver cómo él construyó una narrativa sobre sí mismo en la que aparece como líder de la salvación del Perú. Este concepto era atractivo porque había una idea ya establecida de que la salvación estaba en la sierra, en el indio, en la gloria prehispánica", señaló.

El Cerro El Pino es un "punto nodal" de sus libros, ya que es el lugar con el que sus dos libros comienzan. "Los lectores entenderán por qué geográficamente el Cerro El Pino termina siendo un punto nodal en toda esta historia", dijo.

Explica que fue la sumisión simbólica con el Contrato Grace, lo que impulsa un crecimiento exportar, una lógica capitalista que excluye a la sierra, lo que provocó que se vaya generando la necesidad de una "ruptura con ese orden" y la "única garantía para generar esto era la sierra".

"Ahí hay que añadir algo más: en el contexto de los años 30, el movimiento aprista derrota a la izquierda. Instaura, crea un partido político enraizado en los sectores medios y pobres, mestizos de las ciudades, y se convierte en una de las compuertas de lo nacional-popular, les dan ciudadanía a los migrantes costeños y serranos. Eso condena a la izquierda a irse a las márgenes de la república para concebir su destino, el destino de la propuesta revolucionaria como una ataque desde afuera hacia dentro", afirmó.

Sobre Sendero Luminoso, el historiador sostuvo que el Gobierno Militar universalizó la noción de revolución, "regresó a Túpac Amaru y en los ochenta tenemos a Sendero Luminoso que es como la coronación, ya con una vanguardia provinciana cerrada que mira todo a través del lente de la semi-feudalidad, y eso es lo que crean". 

El autor encuentra una continuidad entre González Prada y Abimael Guzmán, lo cual explica de la siguiente manera:

"Busco continuidades y cambios, pongo a consideración del lector esta continuidad, esa es la naturaleza de plantear, yo no estoy poniendo una concatenación de proyectos políticos, sino en un mecanismo de memoria de personas que han vivido en un mismo espacio, en el mismo dilema en momentos distintos y que espontáneamente han recurrido a similares ubicaciones y perspectivas. ¿por qué el discurso subversivo de los 80 suena familiar y puede a apelar a un conjunto de presupuestos irracionales? Porque existe esta mirada desde el ángulo de la república incompleta, del país que resulta falso, aduanero que mira al exterior, y ese deseo de reivindicar lo profundo, el fondo el país real", explicó.

Otro punto común que encuentra Rénique entre sus dos libros es que en ambos está presente la idea de que "en un país tan desintegrado, parte de pensar el futuro ha sido inventarlo, porque no lo podíamos conocer como un todo".

"Lo teníamos que imaginar como una nación para poder actuar sobre este país. Si hay esa admisión, nuestra historia política podría ser mucho mejor entendida", dijo el historiador.


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