Aquella premisa de que “la historia se escribe con sangre” puede que no sea tan cierta. También se traza con cenizas, según una investigación sobre 2 mil 500 años de erupciones volcánicas que ha publicado la revista Nature (Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2007). Esta cronología de erupciones revela que estas tuvieron un impacto significativo y repetido en el clima mundial y por lo tanto en la historia de la civilizaciones.
El estudio demuestra que a los quince de los dieciséis veranos más fríos entre el año 500 a.c. y 1000 d.c. les precedieron grandes erupciones volcánicas. La relación es tan estrecha que las cuatro erupciones más grandes coinciden con los veranos más fríos.
“A lo largo de la historia humana, los efectos sostenidos de enfriamiento volcánico sobre el clima han provocado la pérdida de cosechas y hambrunas. Estos eventos también pueden haber contribuido a pandemias y al deterioro social en las comunidades agrícolas”, ha señalado ABC.
Uno de los aspectos que más ha llamado la atención es el relacionado a la caída del Imperio Romano, constantemente atribuida a las causas militares y políticas durante años de decadencia. El documento agrega un nuevo factor de gran relevancia: una serie de erupciones volcánicas provocó el periodo de hambruna y enfermedades que terminaron dando el golpe final a dicha población.

Thomas Cole, La caída de Roma
Aquella suciedad de origen desconocido que apareció en Europa por el año 536 d.c. y a la que hacen alusión los historiadores como “la plaga de Justiniano” no sería otra cosa que el sulfato y la ceniza producto de una serie de erupciones volcánicas sucedidas en América del Norte y los trópicos en los años 535 y 539. Estas al tapar la luz para cultivos produjeron hambrunas y, a la vez, la toxicidad ocasionó también enfermedades.
“Todos aquellos desastres acabaron con la vida de un tercio de los europeos y debilitó a la sociedad romana de tal forma, que la terminó dejando indefensa ante las consiguientes invasiones bárbaras. Fue la puntilla para una civilización ya renqueante”, parafrasea el diario español a Michael Sigl, profesor e investigador del Instituto Paul Scherrer de Suiza y del Instituto de Investigación del Desierto de Nevada.
En total, han participado 24 científicos de 18 universidades e institutos de investigación en los Estados Unidos, Reino Unido, Suiza, Alemania, Dinamarca y Suecia, incluyendo a especialistas en el Sol, el espacio, el clima o la geología, así como historiadores.