El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, no ha desaprovechado el momento. Estuvo presente en la multitudinaria marcha en París el pasado 11 de enero, junto al presidente de Francia, desfilando por la paz, pese a que este le pidió que no asistiera. De acuerdo a la prensa internacional, el presidente francés temía que Netanyahu intentara sacar provecho político de los eventos de París.

No le faltaba razón. Tras el ataque terrorista perpetrado en un supermercado de productos kosher, Netanyahu se dedicó a alentar públicamente a los judíos franceses a emigrar a Israel. Además, convocó a un equipo ministerial especial para repatriar a aquellos ciudadanos franceses de origen judío que desearan regresar a “casa”.

"El Estado de Israel no es sólo el lugar hacia el que dirigen sus rezos, es también su casa", dijo.

Esto no ha sido bien recibido por la comunidad judía francesa que, actualmente, es la más grande en toda Europa. Cuando Netanyahu ingresó a la Gran Sinagoga en París el pasado 11 de enero, con la intención de rendir oraciones por las cuatro personas fallecidas en el supermercado kosher, los asistentes rompieron en un canto espontáneo de la Marsellesa, el himno nacional de Francia.

En consecuencia, Netanyahu se mostró sorprendido y, finalmente, se despidió de los judíos franceses recordándoles su derecho a “vivir en seguridad en el lugar que elijan”, y “particularmente en Francia”.

A continuación, el video que muestra el rostro desconcertado del primer ministro de Israel ante la entonación del himno francés.

(foto de portada: Yahoo news)

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