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“En Cajamarca estamos ante una revolución del campesinado”

César Aliaga, presidente regional de Cajamarca, afirma que en el próximo gobierno del MAS Santos no tomará las decisiones, sino un comité político. 

Publicado: 2014-11-05

César Aliaga Díaz, presidente regional interino de Cajamarca desde hace seis meses, cuando se encarceló a Gregorio “Goyo” Santos, es un hombre menudo (no más de un metro sesenta de estatura) cortés y aparentemente sereno, se diría de ánimo reposado; al que todos reconocen como el ideólogo del Movimiento de Afirmación Social (MAS) —aunque este frente político sea básicamente la fachada de un viejo partido comunista como Patria Roja, junto al cual cohabitan movimientos insulares con fortuna electoral en algunos casos—.  

Durante la entrevista, Aliaga, un abogado de 49 años que a diferencia de Santos, salido de las rondas campesinas y el magisterio, se formó en las canteras del derecho sindicalista ligado a la minería en Lima, citará para interpretar la realidad que vive su región a Antonio Gramsci (el filósofo marxista) y su concepto de hegemonía, lo mismo que a Maquiavelo, ese pensador que reflexionó sobre el poder para los príncipes y terminó recetando la intriga y el engaño como medios de gobierno. 

Aunque varios hitos de la historia personal de Aliaga lo distancien de Santos, sus discursos no parecen tener fisuras en lo que respecta al nuevo modelo de desarrollo que buscan construir en Cajamarca, y en el que la minería parece no tener lugar, al menos no uno preponderante. Cuatro años más en el poder, una posible fisura en el MAS por pugnas de poder y un drástico recorte presupuestal del Gobierno central constituye el panorama próximo para esta región, en la que según Aliaga, se vive una revolución del campesinado.


¿Cómo definiría el proceso que se vive hoy en Cajamarca?
Estamos viviendo un proceso de revolución. Utilizo para esta lectura los aportes teóricos de Antonio Gramsci. Él sostiene que en relación al poder, este tiene dos aspectos: la coerción, representado por el poder del Estado y la hegemonía que es el dominio que ejerce una clase dominante sobre los sectores subordinamos de tal forma que éstos ejercen pacíficamente aceptan este dominio. Se establece una lógica en la que existen ciertas cosas que funciona y así es como debe ser. En Cajamarca hubo un proceso en el que el viejo estado terrateniente fue modificado con la Reforma Agraria [Gobierno de Velasco Alvarado 1968-1974] y se construyó un estado de poder y de dominio que tuvo pocos años de vigencia, y se derrumbó con la caída del gobierno militar. Luego entramos a una etapa de recomposición de ese viejo poder terrateniente a partir de la incorporación de Cajamarca como territorio minero. En los veinte años de gloria de la minería de Cajamarca se fue configurando un poder local asociado a las empresas mineras que estableció un sentido común de que la minería era la locomotora de desarrollo de la región. Ese criterio se aceptó hasta el 2000, y desde ese año empieza un proceso de criticar ese modelo.
A ese proceso ustedes le llaman revolución. ¿No le resulta un poco exagerado?

Ahora vivimos un proceso de sectores subordinados que aceptan una idea: dicen yo ya no quiero esto, yo disputo la hegemonía de la región a esos sectores, todavía no se produce ese cambio, y para usar a Maquiavelo: lo que antes era un pueblo disperso y pulverizado se ha convertido en un pueblo que ya no quiere la expansión minera que quiere otro modelo de desarrollo y otra institucionalidad. Ha habido una toma de conciencia de que no son pequeños grupos, sino un colectivo nuevo que antes no existía y que tiene ahora una visión distinta. No está claro que quieren aún, pero que rechazan el statutos quo. Este proceso tiene un componente de fondo: el rechazo a la expansión minera y la “izquierdización” de electorado cajamarquino. Hace diez años nosotros éramos una fuerza marginal, electoralmente no teníamos representación. Y ahora somos la primera fuerza regional. Estamos ante una revolución del campesinado.

Porfirio Medina en una entrevista en La republica no se mostró tajante respecto a los proyectos mineros. ¿Este es un guiño a la minería?
Nosotros no somos antimineros. No es nuestro dogma, como en el caso de Tierra y Libertad. No somos ambientalistas. Nosotros hemos incorporado la protección ambiental dentro de nuestra tradición ideológica que es la lucha por la justicia social. Creemos que hoy día esta nueva bandera debe ser articulada a nuestra vieja bandera. En el caso de la minería nuestra posición siempre ha sido: primero que no haya más expansión en las zonas que resultan vulnerables, sobre todo ante el recurso hídrico. Esto implica que los proyectos en ejecución prosigan. A nosotros jamás se nos ha escuchado decir que se deben cerrar Yanacocha, Gold Fields o la Zanja. Pero si no vamos a aceptar, por los informes que tenemos, es ninguna expansión de minas en operación o nuevos proyectos decidir en cabecera de cuenca como son las expansiones de Yanacocha, Conga, Galeno [de China Minmetals] y Gold Fields. Michiquillay [de la empresa Anglo American], por ejemplo, está parcialmente en cabecera de cuenca, no totalmente.
Lo cual quiere decir que…
Que podría funcionar si es que retiran la parte del proyecto que está en cabecera de cuenca. Lo mismo ocurre con La Granja [proyecto minero de la empresa Río Tinto] que también está parcialmente. En igual condición está Shahuindo [ahora propiedad de Río Tinto], en Cajabamba. Por esta decisión, algunos compañeros nos han dicho traidores. Lo cierto es que no queremos más minería en cabecera de cuenca, esa es la posición formal del gobierno regional y del MAS.
Son conscientes que sin minería se reducirá drásticamente su presupuesto de inversión.
El presupuesto de Cajamarca es más de S/. 1.000 millones, de los cuales el canon minero representa solo el 7%. Claro que el 85% de ese presupuesto es para pagar planillas. Del presupuesto de inversión el canon minero representa el 60%. Este año, el Presupuesto Inicial de Apertura fueron S/.105 millones, con transferencia y saldos de balance adicionales hemos llegado a 250 millones. Para el próximo año, ya nos ha comunicado que el canon se reduce a S/.43 millones. La disminución del canon esta es una tendencia que se mantiene desde el 2010. Pero vamos a insistir con el gobierno nacional que maneja políticamente como le viene en gana para que nos destinen mayores recursos. También vamos a trabajar de la mano con otras grandes empresas que operan en Cajamarca y que no están en la actividad extractiva como es el caso de Gloria.
Con Santos en la cárcel, el candidato a la vicepresidente de ganar el MAS se iba a convertir en el presidente regional. ¿Por qué se eligió a Porfirio Medina y no a usted?

Originalmente pensábamos que yo podría ser candidato a la alcaldía de Cajamarca. Pero en ese entonces sospechábamos, como luego se confirmó, que habíamos perdido el consejo regional, porque varios de nuestros consejeros habían llegado a un acuerdo con Yanacocha [la empresa minera dueña del proyecto Conga]. Ya se conocen los audios en los que estos consejeros le están pidiendo dinero a esta minera. Entonces de contar con 10 consejeros de 16, hoy somos una minoría. Si Goyo iba a ser candidato a la región, yo tentaría la municipalidad, pero en ese caso hubiésemos tenido que encargar la presidencia a un consejero, y como comprenderá la situación iba a ser muy complicada. Goyo dijo el primer sacrificado es Aliaga. Como yo soy un hombre de partido, y ojo no porque Goyo lo haya dicho, consideré que no era prudente en pleno periodo electoral dejar a la oposición casi al frente del gobierno.

Pero el respaldo del MAS en la ciudad de Cajamarca es minoritario. Es casi seguro que usted hubiese perdido.
La ciudad de Cajamarca es una plaza importante y hoy nos damos cuenta que no haber presentado una candidatura nos ha impedido ganar las elecciones. En otras provincias donde presentamos candidatos o hicimos acuerdos políticos con fuerzas locales como en San Ignacio o Bambamarca, tuvimos resultados muy importantes. Aquí nunca lo hicimos. Se hizo un acuerdo político en el último mes con Sergio Sánchez [Frente Amplio] que consiguió el segundo lugar, y eso que el Frente Amplio casi no tenía ningún apoyo en la ciudad. Pero como nuestro apoyo fue tardío, no todos nuestros votantes apoyaron a este candidato. Esa división nuestra permitió la victoria de Manuel Becerra (candidato electo del fujimorismo).
¿Y cuál será su papel en el próximo gobierno regional?
Seguramente seré asesor, pero aún no se ha decidido.
¿Porfirio Medina será un lugarteniente de Santos o tendrá autonomía de adoptar sus propias decisiones en la región?
Las políticas del gobierno regional se adoptan colectivamente, siempre ha sido así. Goyo sí tiene un liderazgo personal bastante grande e incluso ha tenido mayor autonomía respecto al partido o el comité político que en el papel debía decidir el gobierno de Cajamarca.
¿Medina no lo tiene?
No, es más par entre los pares.
¿Quién decidirá el gobierno entonces, Goyo o el comité político?
No sería conveniente dejar las decisiones a alguien que no está cercano a los problemas. Pensamos que debería ser, como formalmente siempre ha sido, el comité político.
No le parece que su afirmación no le sentará nadie bien a Santos.
No sé si se le sentará bien, pero tendremos que hacerle entender la decisión.
¿Cuál es, ahora, la relación del MAS con Tierra y Libertad?
Es una relación cercana, pero muy tensa. En esta campaña nunca pudimos ponernos de acuerdo para ir juntos. Después de la detención de “Goyo”, recién Tierra y Libertad pone en orden a su gente, y decide apoyar la candidatura regional del MAS. Aun así ellos han puesto candidatos en lugares en los que han podido poner en peligro nuestra victoria, como en Huasmín o Bambamarca, donde nosotros apoyábamos a Edy Benavides. Han competido con nosotros en un distrito que es nuestro bastión político desde los setenta como Chugur. Nosotros quisimos construir una candidatura única y ellos se negaron. En un principio, Arana [líder de Tierra y Libertad] nos decía que si Goyo iba a postular a la región, de una vez anunciar que descartaba la posibilidad de postular a la presidencia. Nosotros le respondimos que descartar la elección nacional era muy apresurado y que, además, la victoria regional, en todo caso, ayudaba al posicionamiento de Goyo con miras a las presidenciales.
Entonces, no hay acuerdo, sino disputas.
Mire ellos hicieron, en esa época, su congreso en Lima e hicieron un acuerdo bien tonto que señala: que las fuerzas de izquierda que presenten candidatos regionales o provinciales que no vayan con la inscripción de Tierra y Libertad no podrán participar en la alianza electoral del 2016. Como bien sabe la inscripción electoral de Tierra y Libertad es la del Frente Amplio, es evidente que estaban pensando en Cajamarca.
Es decir que está descartada la opción de que Santos lidere la plancha electoral del 2016 del Frente Amplio.
Así fue el acuerdo que se tomó en el congreso de Tierra y Libertad.

Escrito por

Enrique Larrea

Editor y periodista. Escribo informes, reportajes y crónicas que han aparecido en diferentes diarios. Formo parte del equipo de La Mula.


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Redacción mulera

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