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La internacionalización de Buensalvaje

La afamada revista literaria peruana ya tiene su primera filial en Costa Rica y está por dar el salto a los mercados de Colombia, España y Chile. LaMula.pe conversó al respecto con su director Dante Trujillo.

Publicado: 2014-10-08
En solo dos años, Buensalvaje ha logrado volverse una referencia ineludible en el ámbito de las publicaciones literarias en nuestro idioma. La revista entra ahora a una nueva fase: la de su internacionalización. Conversamos al respecto con Dante Trujillo, su director. 

Hablemos de la expansión de la marca Buensalvaje, que ahora tiene una edición en Costa Rica y pronto tendrá una en Colombia y otra en España. ¿Cómo se inició este proceso?

Se inició de manera involuntaria, aunque en realidad el proyecto original, antes de que existiera propiamente la revista, ya era un proyecto continental. No era exactamente la revista como es actualmente: yo quería hacer una publicación en formato de libro, semestral, que se centrase en mostrar la nueva narrativa latinoamericana. Me parece que es una obviedad que en los últimos 15 años ha habido un salto importante en la producción narrativa en Hispanoamérica en general, y eso ha sido acicateado con algunos eventos como el Festival Hay 39 o la lista Granta en español. En cada país hay unos cuatro o cinco autores bastante interesantes que me parece que deberían ser más difundidos y leídos. Y siempre me ha llamado la atención que los lectores, incluso los más constantes, solo conocen los nombres más relevantes o los que han funcionado más comercialmente. Sentía que había que hacer algo para solucionarlo. La idea original era distribuir la revista con un banco que llega a toda Latinoamérica, pero no funcionó. Entonces pasamos al plan B, que era hacer de esto algo más local, pero conservando esa intención de difusión de lo hispanoamericano contemporáneo y otras de las características que nosotros esperábamos que tuviese esta publicación: reseñas e información de divulgación libresca y literaria, y un formato que la insertase en la tradición de tabloides literarios que existen en todo el mundo. 

el escritor español javier cercas posa con el número de la revista que le está dedicado.

Buensalvaje empezó con estas características y, cuando no teníamos dos años aún, se comunicó con nosotros una gente de Costa Rica, que era el equipo que había editado allá la revista Soho. Me escribieron diciéndome que habían visto la revista en la web, les había gustado mucho y querían saber si podían hacerla allá. Costa Rica es un país pequeño y San José es una una ciudad muchísimo más pequeña que Lima, así que lo primero fue que me llamó la atención, me pareció como asombroso. Pedí referencias de esas personas y me hablaron muy bien de ellos. Entonces les dije que bacán. Les presenté unas condiciones muy amistosas que implicaban un mínimo de rentabilidad para nosotros y suficiente margen para que lo suyo pudiera crecer, ya que esto coincidía con nuestro propósito de difusión. La idea era ejercer un cierto control sobre la marca, pero también que ellos pudieran aprovechar nuestros contenidos y que pudiésemos desarrollar algún tipo de retroalimentación con ellos. Entonces trabajaron de una manera muy aplicada en esto y lo sacaron adelante. Ya van por el tercer número. La cosa funciona a una escala más pequeña porque tiran 1000 ejemplares, o sea 10 veces menos que nosotros, y no imprimen en rotativas, sino en una imprenta de pliegos —por lo tanto la revista es en papel bond— pero la diagramación es idéntica a la edición limeña de Buensalvaje.

Eso fue el año pasado. Este año nos llamaron para organizar la delegación peruana de la Feria del Libro de Bogotá y así entré en contacto con personas que trabajan allá en el ámbito cultural, específicamente en la industria de libro, que allá mueve mucho más dinero que aquí. Para mi sorpresa había mucha gente que conocía la revista. (Eso me ha pasado varias veces. No dejo de asombrarme cuando a veces le escribo a un autor para preguntarle si quiere participar en la revista y resulta que la conoce muy bien. Eso es algo que me procura una especie de placer pudoroso, digamos). Específicamente hablé con dos personas que estaban interesadas en hacer algo con la revista, pero no sabía qué tanto. Cuando regresé Lima volví a hablar con ellos y me dijeron que ya habían conseguido sponsors, tenían el proyecto súper armado, incluso tenían un personaje importante para la tapa, el arte estaba listo… O sea estaban súper avanzados. Ya está lista la revista, la van a sacar en octubre y ya tienen convenios en ferias.

¿Va a ser un tiraje mayor al de la edición limeña?
Están empezando de forma cauta con el mismo tiraje de 10 000 ejemplares. Pero, eso sí, tienen más publicidad que acá. Y luego, siguiendo con las sorpresas, durante la presentación de la revista en la Feria se me acercó al final David Villanueva, que es el director de la editorial española Demipage, la misma que ha editado a Carlos Yushimito y a Richard Parra en España. David me contó que estaban preparando un proyecto de revista similar, así que habían evaluado los pros y los contras y habían decidido que lo mejor era aprovechar nuestra marca y de paso beneficiarse con los contenidos que estábamos produciendo. Ahí sí ya me entusiasmé, porque de pronto se estaba haciendo realidad la idea de poder generar varias ediciones, en varios países, con una misma dinámica, y que compartiesen contenidos con tal de potenciar más sus propias publicaciones. Me di cuenta de que es lo que realmente anhelo: retomar este sueño de poder tener una publicación que divulgase a los peruanos en Uruguay, a los uruguayos en Colombia, y así. La siguiente posibilidad es hacer algo en Chile.

el escritor español enrique vila-matas.

¿Qué es lo que te dicen de la revista afuera, qué es lo que más llama la atención en otros países?

Es que no lo tengo tan claro. Una vez estaba en Buenos Aires y presenté la revista en la librería Eterna Cadencia, y las personas que fueron a la presentación luego me dijeron algo que me sorprendió, que es que no había allá una publicación que reuniese las características que mezcla Buensalvaje. Esas características en realidad nacen de mi propia carencia, de lo que yo quisiera encontrar en una revista. Una referencia que tenía al momento de crearla era el suplemento Ñ, que sale los sábados con el Clarín. Me parece fantástico. Pero si te fijas, Ñ tiene más ensayo y crítica, pero prácticamente no tiene ficción. En Buensalvaje hay muchísima narrativa de ficción porque es lo que a mí más me interesa de toda la literatura. Uno podría pensar que en Colombia ya debería existir algo parecido pero tampoco es el caso. En Latinoamérica, en general, no hay muchas revistas con este perfil específicamente literario y que se percibe además como una revista sencilla, digamos que lo contrario de algo intimidante. Nosotros queríamos una revista que sintieses que puedes regalar, que puedes leer y luego se la das a otro.  

El modelo de la revista también les puede parecer interesante: es gratis a menos que tú decidas que no lo sea, es decir que te suscribas a ella. En Colombia, por ejemplo, hay una tradición por la suscripción más fuerte que acá; allá casi no existen los quioscos de periódicos y lo que se estila es que la gente se suscriba a las publicaciones que consume. Entonces me parece que eso les puede funcionar bien. Por otro lado, el modelo propone una libertad de acción en cuanto a lo económico, a la manera de financiar el proyecto, lo que permite cierta independencia de cada uno de los editores. Por ejemplo, si en Colombia hacen más dinero con la venta de anuncios, nosotros no les vamos a cobrar más por ello. O sea, bien por ellos si es que pueden hacer más dinero con esto. Finalmente, me parece que hay también cierta valoración del tratamiento editorial. Yo me imagino que en este micro mundo que es la comunidad de escritores también se pasarán la voz... Eso no lo sé. Espero, en todo caso, que los lectores en esos países reciban la revista con el mismo cariño que acá.

guillermo niño de guzmán y fernando ampuero en la presentación de uno de los números de la revista.

¿Cómo funciona el tema del intercambio de contenidos y hasta qué punto tienen ustedes un control editorial de lo que sale en las otras ediciones de Buensalvaje?
Hay cierta libertad para escoger los contenidos pero lo que no se puede modificar es el énfasis literario. Por ejemplo, no va música en la revista ni críticas de cine. Si te fijas, en las 40 páginas de Buensalvaje hay dos o tres que no son propiamente sobre literatura, pero eso es todo. Lo que hacemos es ver el índice de cada número juntos y les damos la posibilidad de usar el bolsón de contenidos previos, que pueden utilizar a su antojo. Lo que está previsto es que se genere en cada país por lo menos el 60% del contenido.
¿Es decir que ustedes también reciben material de estas otras ediciones?
Sí, ya hemos utilizado material de Costa Rica y ha funcionado bastante bien.
Ya que me estabas hablando del modelo de negocios, me gustaría preguntarte cómo es que logran que sea sostenible aquí, habida cuenta del pequeño mercado local.
Nosotros tenemos dos auspiciadores permanentes, que son la Fundación BBVA y el Centro Cultural de España. Eso no más ya nos permite obtener un cierto azulito tenue en las cifras. Y luego tenemos anunciantes que son estacionales, si quieres: el Centro Cultural Peruano Japonés, Petroperú y el Británico son algunos de ellos. Además tenemos centenares de suscriptores, que son estas personas que deciden que la revista no sea gratis para ellos. Y eso fue algo que planteamos desde el principio.
Lo que fue, dicho sea de paso, una decisión algo riesgosa...
Sí, pero es un riesgo más o menos calculado porque habíamos previsto cuánto era lo que necesitábamos para que la cosa funcionase y con cuánto cubríamos los costos fijo. Yo dirijo esta empresa desde hace 10 años y me dedico a crear contenidos editoriales; entonces hay cierta expertise del manejo. No solo en el manejo de contenidos sino también en el manejo de proyectos y de su rentabilidad. Les propusimos a nuestros lectores, desde el arranque, una especie de trato, que era que los editores ponían su tiempo, su talento y su arte, al igual que los gráficos, y que los lectores que pudieran pagar la revista, lo hicieran. Ofrecemos básicamente tres cosas: mandarte la revista antes que a nadie a donde tú quieras, mandarte un material de merchandising que usualmente es un polo, y descuentos en librerías. Es 15% de descuento, con lo cual, si compras un libro al mes o un poquito más, ya te sale gratis la revista. Son unos 350 suscriptores que tenemos en el Perú, más los que tenemos fuera.

marco aurelio denegri examina la revista en su programa de tV.

Me gustaría que hablemos ahora un poco más sobre la mirada cosmopolita que ejerce la revista, un rasgo que la distingue sin duda de otras publicaciones locales que, tradicionalmente, han buscando casi siempre poner el énfasis en la difusión de contenido local.

El otro día participé en un conversatorio en la Casa de la Literatura que era parte de un evento que se llamó “100 años de revistas literarias peruanas”. Me invitaron a hablar junto con otras personas —por las que tengo mucho respeto, por cierto— y ahí me di cuenta de lo distinto que era nuestro proyecto. Dos de las cuatro personas con las que estábamos decían que su intención era difundir literatura peruana, o las “otras” literaturas peruanas. Un señor puso hincapié en la literatura de la selva o en todas las literaturas que son dejadas de lado por cierta, llamémosle, hegemonía de la literatura limeña urbana. Esa no es mi bandera. Lo cual no quita que nosotros también publiquemos, por supuesto, reseñas, ficciones, poesía de autores peruanos. A mí también me interesan muchos autores peruanos que no son de Lima. Pero el criterio es principalmente estético. No tenemos esa intensión de impulsar la literatura peruana específicamente; vamos a impulsar la literatura en general y, si es posible, la iberoamericana. En estos trece números hemos escogido a autores que nos parecen importantes: autores que nos gustan, que nos interesan y que nos parece que deberían ser más divulgados y leídos. Nos pasó con Aurora Venturini, por ejemplo, que es una desconocida incluso en Argentina, aún cuando tiene como 37 libros publicados.  

Otro rasgo que nos distingue de la mayoría de revistas literarias tradicionales es que le damos un menor énfasis al contenido ensayístico. Tenemos un eslogan que es “desvíos para lectores de a pie” y lo que pretende esa frase, sea feliz o no, es llegar a un lector que no tenga necesariamente una formación académica humanística. No siempre lo logramos, pero pensamos que lo chévere de las reseñas, por ejemplo, es que puedes no conocer al autor y de pronto la revista hace que te provoque leerlo. Buensalvaje no tiene esta sobrecarga erudita y ensayística, para lo cual existen otras publicaciones, incluso virtuales. Existen publicaciones más profundas que le pueden dedicar 10 mil palabras a un ensayo, pero esa no era nuestra intención. Nuestra intención era llegar a 10 mil personas, a 10 mil lectores o potenciales lectores de narrativa y poesía. El reto es entonces tener cuidado de no parecer lejanos y encontrar ese equilibrio entre no estar en un pedestal pero tampoco ser prosaico. En eso ayuda, por cierto, el diseño de la revista, porque es serio por dentro pero por fuera es un poco ruidoso, un poco pop. Esa fue una decisión editorial desde el inicio.

Otra de las decisiones editoriales de la revista ha sido casi no publicar críticas negativas, y eso es algo que se puede prestar a suspicacias. ¿A qué se debe?

Es cierto que hay una intención de favorecer lo positivo y te voy a decir por qué. Yo no creo que a los libros haya que perdonarles la vida o que las reseñas solo deberían ser favorables, pero sí creo que en un medio donde hay una evidente carencia de información sobre libros, de poco o de nada sirve decirte “mira, no leas este libro”, que nunca ibas a leer de todas formas. Me parece un poco solipsista incluso porque estoy casi hablándome a mí mismo. Yo prefiero otro enfoque: si nos encontramos con ese libro que no consideramos recomendable, lo dejamos de lado. Es como hacerle publicidad a algo que no se lo merece. Y más bien, decimos, qué te parece si te acercas a este otro libro de Lenin Solano, al que probablemente nunca habrías llegado de otro modo, a menos que tengas la suerte de tener un buen librero que te lo recomiende. 

el escritor argentino rodrigo fresán.

Ahora sucede que llegan más libros que nunca a Lima. Hace 10 años, si querías conseguir cosas recientes, tenías que encargarlas a alguien que viajase a México o a España. Ahora ya no, ahora hay muchas cosas, incluso cosas bastante exquisitas, como lo que uno encuentra en librerías como Sur o Communitas. Pero si los medios no te informan tú no vas a saber que eso existe. La idea, entonces, es llevar como la buena nueva de estos libros.  

Ahora bien, si eres un consumidor habitual de literatura te vas a dar cuenta de que también hay unas ausencias increíbles. Recuerdo que en el número 2 de la revista publicamos una reseña de Libertad de Jonathan Franzen —y estamos hablando de Franzen, un autor importantísimo, trascendental—, pero cuando buscamos en google no había salido ni un solo comentario. Figuras muy importantes de la literatura contemporánea son ignoradas, o son tratadas con una ligereza increíble. Es cierto que a mucha gente le ha llamado la atención que todas nuestras reseñas sean favorables, pero, nuevamente, eso no significa que deseemos perdonarles la vida a los autores sino que preferimos una actitud propositiva: lo que queremos es invitarte a que leas. Si la idea es sugerirte que ese libro mejor lo evites, me parece que ese rol debería ser de los medios más grandes. Deberían abrir más el debate. Es decir, entiendo tu punto, pero me parece que si hubiese más debate, si en nuestro medio de pronto aparecieran otras revistas como Buensalvaje o si los periódicos empezaran a reseñar libros, probablemente empezarían a aparecer las discrepancias porque se supone que ya habría una masa crítica de lectores que tendrían la oportunidad de contrastar las diversas opiniones. Pero no existe esa masa crítica, me parece. Sobre todo con los libros que nosotros reseñamos, que no suelen recibir la atención de los medios.

Hay otro punto interesante sobre el tema de la mirada cosmopolita de la revista y es que, me parece, tiende a despolitizar la conversación literaria. Y tradicionalmente, la conversación literaria en el Perú siempre ha sido politizada.
Sí. Creo que tu pregunta va por si la revista sigue esta, no sé si llamarla tendencia, pero que es algo como un rasgo posmoderno de no involucrarte con los procesos mundiales, históricos, sino más bien con lo individual y la creación. Sí, es muy posible. Ahora, eso no quita que, por ejemplo, hayamos publicado una entrevista con Julián Pérez Huarancca que incluyó preguntas sobre su hermano Hildebrando Pérez (que fue, se supone, el cerebro de Lucanamarca). Lo mismo con Oswaldo Reynoso y con Miguel Gutiérrez. Los tres han sido entrevistados sin evadir los temas políticos porque están muy vinculados a su obra. Igual sucedió con Diego Trelles. También hemos publicado relatos e incluso poesía que tienen cierta temática asociada al terrorismo o a la violencia, sea directa o indirectamente. Además, hemos tenido un artículo buenísimo de Carlos Arturo Caballero respecto a la narrativa de la violencia. Yo no he evadido el tema, es simplemente que si no se presenta o no toca directamente lo que estamos tratando, no tenemos por qué hablar de ello. Además, de los escritores políticamente comprometidos, los que más valoro son los que hacen política fuera de la literatura. La literatura, propiamente, el mundo de la creación, me parece que cuando se contamina de política se convierte en un panfleto y decae automáticamente. Hay casos, por supuesto, en los que sí funciona, pero eso es algo que sucede rara vez.

el escritor cubano leonardo padura.

Para terminar me gustaría preguntarte cómo ves la evolución de la escena literaria en Lima en los últimos años.

Me parece que se está atravesando un buen momento. No es un momento glorioso, tampoco, pero es un momento saludable. Siempre ha habido poetas acá pero me parece que ahora hay más. Abelardo Oquendo lo dijo muy bien el otro día: antes había pocos grandes autores y nada debajo, y ahora hay pocos grandes autores pero hay una gruesa clase media de la literatura. Eso es bueno porque genera lectores y además genera gusto, genera filias, que permiten que se desarrollen pequeños círculos literarios alrededor de ciertas estéticas, como por ejemplo la ciencia ficción. Por otro lado, hay una emergencia de sellos otra vez, como sucedió hace unos diez años. Yo también fui parte de eso —se llamaba Punche y después fue la ALPE (Alianza Peruana Editorial)— y ahora está sucediendo de nuevo. Pero además hay muchas cosas que hace diez años no se hubieran imaginado. El sello Polifonía, por ejemplo, que publica unos libros para niños lindísimos. O lo que hace Animal de Invierno, que a mí me parece que está muy bien.  

La cosa está mejorando lentamente. La oferta en las librerías ha aumentado muchísimo, y aunque existe el problema del monopolio, aun así hay casos sorprendentes de librerías como La Libre, que es de dos esposos en Barranco, y es una librería chiquita y familiar. Aparecen más autores, se generan más concursos, hay una nueva dirigencia de la Cámara Peruana del Libro y el Perú fue el país invitado a la Feria del Libro de Bogotá, que fue un éxito. También organizamos el Festival de la Palabra, que el próximo año va a tener una nueva edición.

Me parece importante que la gente esté consumiendo más literatura, peruana o extranjera, al margen de que los medios no se interesen en el tema. En estos dos años que hemos estado publicando Buensalvaje la cosa se ha ido dinamizando, hay cada vez más victorias, y quiero creer que aunque sea una parte ínfima de ese cambio se debe a nosotros. Esa es mi ilusión. No pretendo, sería idiota de mi parte pensar que hemos logrado generar un cambio sustancial, pero si hubiéramos conseguido 20 lectores nuevos, eso ya me parecería que es un hit. Y me gusta, porque tengo como ese espíritu de librero de recomendar cosas. Yo tenía una librería...

¿Cómo se llamaba?

Minotauro. Estaba en 28 de Julio y Porta. Eso fue hace 15 años.


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Escrito por

Alonso Almenara

Escribo en La Mula.


Publicado en

Redacción mulera

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