Para algunos sectores de la juventud de Malasia, Tailandia, Japón y Hong Kong el rostro de Adolf Hitler es, antes que una figura asociada al trágico holocausto judío, la representación de un sujeto que merece enorme admiración por sus conquistas militares y porque también se enfrentó a las potencias aliadas de Occidente (estadounidenses, británicos y franceses).
La estela nazi, que recibe el nombre de 'nazi-chic', se extiende a lo largo de una serie de elementos de orden diverso. Tanto en la moda, y aquí podremos encontrar camisetas, bolsos y otros accesorios similares; como en negocios que sirven de punto de reunión para muchos jóvenes, y aquí nos cruzaremos con restaurantes, bares y pubs.

La contundencia del estilo —resaltante y llamativo de inmediato— está por encima del significado histórico. De allí la popularidad de la iconografía. La anulación de su pasado permite su vitalidad actual.
Como se informa en el portal español Diásporas, "este fetichismo no es una tendencia subterránea o un culto 'superexclusivo' de algún grupúsculo de cabezas rapadas orientales. La imaginería nazi ha pasado a formar parte de la oferta más mainstream de la moda del Extremo Oriente. Hitler y su cohorte de asesinos son el principal leit motiv de un negocio lucrativo".
Ya se ha registrado otros sucesos asociados a esta admiración por Hitler.
En Tailandia, en 2011, alumnos del Colegio Católico Sagrado Corazón de Chiang Mai escandalizaron a sus padres y profesores cuando en medio de un desfile un grupo de ellos apareció con uniformes nazis. La noticia llegó hasta medios internacionales causando, como era de esperarse, la reacción inmediata de instituciones judías, que condenaron la actitud de los jóvenes estudiantes.



Precisamente, en opinión de diversos especialistas, la educación es una cuestión de gran relevancia para explicar este fenómeno. Se trataría, por lo visto, de una atracción nacida debido a total desinterés por la historia, de tal modo que solo se accede a la imagen, pero no a todo lo que hay detrás de ella.
Por ello, tampoco debe extrañar que Hitler, pese al aura maligna que se ha instaurado sobre él en el discurso histórico de Occidente, en Asia, por el contrario, es asociado a situaciones más 'livianas', inclusive, vinculadas a escenas humorísticas o tiernas. Se lo coloca en situaciones curiosas o ridículas, conservando tan solo su rostro fiero y no su ideología.
A continuación, una muestra del cada vez más creciente merchandising nazi en Asia:




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