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maestro o chef ecuyer (en francés) en demostración ecuestre en cambio de guardia en el palacio de gobierno peruano. foto: tvperú

Todos los caballos del presidente

De la tradicional guardia montada de Palacio de Gobierno y su historia como Escolta del Primer Mandatario.

Publicado: 2014-07-29

La caballería peruana nació durante las Guerras de Independencia de forma apurada. Fueron jinetes llaneros colombianos y venezolanos y de las pampas argentinas quienes marcaron el acta fundacional de esta arma militar, sin embargo, aquí repasaremos la historia de este emblemático cuerpo montado, uno de los pocos que existen en el mundo. 

LOS ORÍGENES

Fue el mariscal William Miller, mercenario inglés bajo las órdenes de José de San Martín y luego de Bolívar, quien formara el primer cuerpo local de caballería. San Martín ya había creado en 1817 el regimiento Cazadores a Caballo de los Andes, compuesto por oficiales criollos argentinos y soldados afroargentinos . Este cuerpo fue base para otra tropa de caballería, los Húsares de la Escolta del General. Ambos estamentos fueron el origen de la caballería peruana, a través de la acción de Miller.

La leyenda cuenta que Miller expropió hacia 1822 caballos y jinetes (esclavos en su mayoría) de las haciendas al sur de Lima. Le impresionó al británico oficial de caballería, la habilidad de los chalanes afroperuanos para amansar caballos y mulas, sobre todo quedó satisfecho por la forma cómo los jinetes vadeaban ríos y cruzaban éstos montados en sus respectivas cabalgaduras.

Al subir a las sierras, Miller decidió darle nombre propio al regimiento formado a los apuros. Así, nació el cuerpo de caballería Húsares de la Legión de la Guardia (o simplemente Húsares del Perú) que a falta de oficiales peruanos (éstos peleaban a favor de las fuerzas realistas), estuvieron al mando de jefes grancolombianos, argentinos y cómo no, de Miller y otro oficial, el francés Pedro Benigno Raulet.

BATALLA EMBLEMÁTICA

Así las cosas, los jinetes peruanos llegaron a las pampas de Junín. El 6 de agosto de 1824 se enfrentaron las fuerzas independentistas formadas por grancolombianos, argentinos, chilenos y extranjeros al mando de un argentino, Isidoro Suárez -bisabuelo del escritor Jorge Luis Borges y a quien el novelista le dedicara un poema- y de Mariano Necochea, otro argentino contra una fuerza compuesta por peruanos y españoles bajo las órdenes de José de Canterac. Sí, peruanos peleando por el Rey de España y el resto de sudamericanos luchando por el Perú.

Fue, quizás, una batalla única en la historia militar contemporánea pues sólo se usó la caballería como arma de combate y espadas con hojas curvas o sables, cuchillos y lanzas. Fue una masacre, una sangría. No podemos imaginar un combate a caballo usando tan sólo armas punzantes para destazar al enemigo. Ni una bala o cañonazo, sólo afiladas hojas.

El pequeño regimiento peruano estuvo a salvaguarda la mayor parte de la batalla, la cual estaba prácticamente perdida. Sin embargo, la desobediencia José Andrés Rázuri, uno de los pocos oficiales peruanos del Regimiento Húsares del Perú, al ver que había un flanco descuidado por los españoles cargó contra éstos –sin una orden del comando previa- picando espuelas al noble bruto y dio un giro a la contienda. La batalla de Junín significó, pese a la violencia, un triunfo estratégico que permitió ganar tiempo y espacio de cara a la batalla de Ayacucho el 9 de diciembre de 1824, cuando por fin, se selló la Independencia de América. Además fue la legitimización de la participación peruana en las guerras americanas.

"Debería usted ser fusilado; pero a usted se le debe la victoria de hoy día", le dijo el comandante general de las fuerzas acantonadas en Junín José de La Mar a Rázuri, al enterarse de la desobediencia de oficial peruano y a la vez de la victoria.

Desde ese entonces, los soldados a caballo del Regimiento de húsares del Perú mutaron el nombre a Húsares de Junín.

LA ESCOLTA MONTADA

Cabe anotar que un húsar es un tipo de soldado a caballo, cuyo origen se encuentra en el Imperio Austro Húngaro de las guerras napoleónicas. Junto a los Dragones o Coraceros, Hulanos o Lanceros, son una clase de jinetes de caballería pesada y ligera respectivamente.

De esta forma, casi de inmediato, se decidió que el regimiento sea escolta del Presidente de la naciente República peruana.

Sin embargo, fue a raíz de la Misión Francesa para reorganizar el ejército peruano de la post guerra con Chile a fines del siglo XIX e inicios del siglo XX, que se decidió formar el Regimiento de Dragones Escolta Mariscal Nieto, cuyo uniforme corresponde al republicano francés de la era post Napoleón Bonaparte. La tradición de que sea el Mariscal Nieto  la escolta se rompió en 1987, cuando el presidente Alan García los desactivó y los reemplazó por los Húsares de Junín. Pero la actual administración presidencial, incorporó nuevamente al Regimiento Mariscal Nieto como escolta en 2012.

En América prácticamente es uno de los pocos estamentos montados, sólo vistos en Argentina en el Cuerpo de Granaderos, Colombia, Ecuador y Chile. En Europa, la Household Cavalry sirve como guardia de la Casa Real Británica en ceremoniales oficiales.

captura del The Household Cavalry Mounted Regiment de inglaterra, junto al regimiento mariscal nieto del perú son de las pocas unidades montadas en el mundo que brindan custodia a la reina británica y al presidente peruano, respectivamente. foto: royal army.

De hecho, el ejército peruano mantiene la tradición de ir montados y no sólo para ceremonias, existen cuarteles en el norte del Perú, incluso en la sierra sur, en Puno, donde el patrullaje se realiza a caballo.

El yeguarizo o ganado caballar usado –llamado castresmente ‘remonta’- es netamente argentino. La línea sanguínea es del país del Plata, pero criado en un haras en Lucumba, Tacna. Otro tanto, los importan directamente también de Argentina.

guardia REPUBLICANA francesa, otro cuerpo montado que funge de escolta al presidente de francia. nótese el uniforme, muy similar al peruano. foto: flickr.

El uniforme –como se mencionó- es francés. El casco es de hierro bañado en oro y plata importado de una casa francesa de prendas militares, los oficiales y suboficiales usan en el yelmo un penacho hecho con crines de caballos, los pantalones de montar son de color rojo para recordar la bandera de la Casa de los Austrias, primeros gobernantes del Perú colonial. Las espuelas son fabricadas de los herrajes usados que después de fundidos, son manufacturados para servir de acicates para los ijares del caballo.


coracero peruano de la guardia escolta con uniforme francés. foto: rpp

La escolta y el ganado están acantonados en el virreinal Cuartel de Barbones, entre Barrios Altos y San Juan de Lurigancho. Cuentan con una farandola o banda de guerra de músicos que utilizan a la entrada o salida del Presidente de La República la marcha “Aída” de Giusseppe Verdi.

Actualmente, realizan montados el cambio de guardia. Y entre los oficiales, hay Maestros de Equitación formados académicamente en la Escuela de Equitación del Ejército de La Molina. Los ejercicios del cambio son de Alta Escuela Ecuestre. Con estas evoluciones, se puede afirmar que es el único regimiento montado que efectúa este acto en el mundo.

Aquí, un cambio de guardia montado:


LAS ÚLTIMAS CARGAS DE CABALLERÍA

Aunque puede antojarse anacrónico, la tradición de contar con caballería montada –que no es una redundancia pues la caballería moderna es llamada ‘blindada’- es más que una tradición.

Aquí, una escena de la película El Coronel Chabert (Yves Angelo, 1994), basada en el libro de Honoré de Balzac, donde se ven a coraceros con el uniforme francés usado por el Regimiento Escolta Mariscal Nieto:

Durante la Segunda Guerra Mundial, en Filipinas un cuerpo de soldados estadounidenses cargó a caballo contra un nido de ametralladoras japonesas, siendo la última carga de caballería del siglo XX y cómo no, la apócrifa carga polaca contra tanques alemanes durante la invasión a Polonia. No obstante, durante la ocupación estadounidense en Afganistán en 2001, soldados de Estados Unidos entraron en combate usando caballos contra un emplazamiento talibán. Esta sí fue la última carga del presente siglo.

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Escrito por

Eduardo Recoba Martínez

Economista, periodista, docente. Corresponsal para Latinoamérica de iForex financial news, consultor y analista. Sígueme en @eduardo_recoba


Publicado en

Redacción mulera

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