sin ciencia no hay futuro

foto: cortesía actitud frenética

Actitud Frenética: Chechitar, a tu memoria

Una crónica sobre 'Actitud Frenética' y su lugar en el rock peruano, tras la muerte de César Contreras, bajista de la banda.

Publicado: 2014-07-08

El rock de los 90s en Perú aún no ha tenido un autor que los ponga en relevancia, cuando se lo recorra a fondo, como lo hacíamos por esos antros entrañables de la época, se va mencionar el nombre de Actitud Frenética. Cuando se hablaba de su regreso a escenarios, su bajista, César Contreras, “Chechitar” para los amigos, ha muerto físicamente.

Noventeros  

A fines de los 80, el “rock subterráneo” —entre comillas— para diferenciarlo del rock subterráneo que existía en el país, prácticamente, desde los 60, pasaba por su más serio cuestionamiento, el recambio generacional contribuía a ello. En ese contexto nace la banda Actitud Frenética (AF).

El día de la madre de 1990 debuta AF en el Gremio de Carpinteros, en un concierto compartido con las bandas Héroe Inocente y Combustible. “Fue alucinante tocar ahí, en un ambiente pestilente y de harto humo, con gente empujándose sin razón aparente. Pero lo ke mas me impresionaba era ke habían chicas ke les gustara eso. Teníamos pinta de hippies intentando fusionar hardcorepunk con rocknroll. Solo tocamos 3 temas, y el último fue XXX, ke fue la primera canción ke compusimos. Ni bien terminamos, y cuando el siguiente grupo tocaba, la policía intervino el local, allanaron con patrulleros y tanketas, y se llevaron presos a la mitad de la gente ke allí había. Era cosa común en esos días. Cuando grabamos ‘Puede ser’, incluimos XXX como un homenaje a esos tiempos…” rememoró Ronald “Frenético” Padilla (Guitarra y voz).

portada de 'represión en las calles'

La banda inicialmente la formaban: Ronald Padilla, Juan Chiú (Bajo) y Nilton Lazo (Batería). En algún momento formó parte de ella, Charly Tapia (Guitarra) quien llegó a grabar su instrumento en lo primero que se conoció de la banda, el casete “Represión en las calles” (Auto-producción, 1992).

“Actitud Frenética fue una banda hecha con amigos que gustaban del power rock... en la época solo existía el punk, el metal y los remanentes de los ochentas, pero Actitud, siempre quiso ser diferente, por eso al no encontrarle etiquetas, le pusieron la primera banda grunge del Perú pues en esa época nadie hacía lo que la banda hacía… al comienzo nadie la comprendía. Después vinieron todos los demás” reflexiona hoy, Lazo.

¿Actitud Frenética era grunge? ¿Qué es grunge? El grunge, sobre todo, en la primera mitad de los 90, fue una de las más importantes movidas musicales. Grunge es un sub-género del rock, algunos la definen como el encuentro entre el punk y el metal, más precisamente sería el encuentro del punk y el hard rock, el metal setentero. Y de eso y más tenía AF, lo que era acentuado por sus letras existencialistas.

En Lima, a inicios de los 90, una nueva generación de músicos subterráneos —léase, sin mayores recursos— emergía encontrándose con el, entonces, inmediato e importante referente que constituía “el rock subterráneo”.

Era una época complicada, Sendero Luminoso hacía sentir, más que nunca, su presencia en la capital, no era, digamos, cómodo considerarse un “subte”, era hasta peligroso; en buena parte de los músicos subterráneos de ese entonces, colectivamente, se podría encontrar un espíritu de cuerpo: ni tan cerca, ni tan lejos, de la “movida subte”.

En ese sentido es clarificador acudir a fuentes escritas para conocer lo que pensaba una banda noventera como AF. Victoria Guerrero para el diario “El Comercio” les hizo una interesante entrevista en febrero de 1996.

Les propuso definirse, de arranque ellos dijeron: “No nos interesa nada que tenga que ver con política. De hecho también nos preocupan los problemas sociales, ello se puede ver en la canción ‘Pirañitas’, por ejemplo. Pero en general nuestros temas apuntan hacia una cuestión más bien existencial…”. Guerrero les preguntó si se consideraban los nuevos subterráneos (refiriéndose a la movida “subte”), ellos fueron enfáticos al decir: “Nosotros no queremos etiquetarnos”.

Otra pregunta de esa entrevista indagaba sobre la diferencia de la banda con grupos de los 80, ellos contestaban: “La concepción de ahora es que sin buscar la masificación lo que queremos es difundir y ello se puede hacer ahora con los medios a tu alcance. Ahora hay más cobertura. Pero el sentimiento sigue siendo el mismo”.

Es también esclarecedor el diálogo que tuvieron, en plena mitad de los 90, dos de los fundadores de AF: “Nunca nos hemos llevado bien con las definiciones, no nos interesa estar bajo ningún cliché. Es evidente que existe un rock marginal pero creemos que nosotros no debemos ocuparnos de ello. Nos interesa tocar y hacerlo bien” decía Nilton Lazo.

“El rock que tú llamas marginal existe, pero lo que no hay es una clasificación estricta de lo que es y lo que no es. Simplemente hay grupos que tocan rock y con ellos te puedes encontrar en cualquier parte…” se expresa Ronald Padilla, puntualizando que le interesaba tocar bien sus canciones más allá de que eso lo lleve o no a la fama.

Justamente lo que distinguía a un sector de los músicos subterráneos noventeros en relación a los ochenteros era una necesidad de hacerlo mejor, manejando con propiedad sus instrumentos -aunque ello seguía siendo, mayormente, de aprendizaje autodidacta- y contando con mejores condiciones para tocar, ensayar y grabar.

Creo que la herencia autogestionaria de los 80 fue bien recibida por los noventeros, y quisieron más. Eso coincidió, en buena cuenta, con el aporte de los ochenteros que abrieron salas de ensayos, estudios de grabación, productoras y locales de conciertos, emblemáticos, como: el “Más allá”, “El árabe pub” o “La Noche”. Incluso, algunos nos “infiltramos” en medios de prensa escrita, radio, televisión y finalmente Internet para gestionar espacios donde difundir propuestas nuevas.

Un historia frenética

Los primeros tres años de Actitud Frenética son recordados como rocanroleros, más precisamente: como una manera de entender en Lima al rock; si escuchamos el tema “Represión en las calles”, que le da nombre al primer casete, encontraremos, al arranque, un guiño a “Gente de noche” de Los Mojarras. Mojarras en su etapa auroral.

No digo con esto que hayan sido influenciados conscientemente por la banda de El Agustino, sino que nuestro rocanrol suele sonar fusionado —y bueno, el mismo origen del rock and roll es fusión—, en este caso, similares influencias han podido nutrir a ambas bandas.

Habría que recordar que Ronald declaraba en el 2003, para un medio en el cual laboraba, que su banda se separó (a fines de los 90), porque “iban perdiendo el estilo ya que la onda psicodélica y la fusión se fue adueñando de ellos”, por eso, en los primeros años del nuevo siglo, su guitarrista-vocalista se dedicó a su proyecto personal llamándole a su estilo “psicodelia tropical”, llegando a editar el disco “Sacando recontra bien” (2002).

El video de “Represión en las calles” fue emitido durante el verano del 93 en el programa “Disco Club” de Gerardo Manuel, en el canal del Estado. Se menciona en el texto que acompaña a este trabajo audiovisual en Youtube que: “Fue censurado por los directivos… y al negarse Gerardo a editar partes del video donde se mostraban escenas de la violencia terrorista de ese tiempo, su programa fue sacado del aire”.

En algún momento de 1994 y ya con el grupo sonando con lo que muchos identificarían como grunge, César Contreras ingresa a tocar el bajo en reemplazo a Juan Chiú, que decide formar una nueva banda: Circo de Marionetas. Ese año participan en el recopilatorio “Entre héroes y cobardes”, con dos temas que adelantarían lo que traería su segundo casete: “XXX” y, su himno, “Anemia depresiva”.

Durante 1995 se dan a conocer más ampliamente en la escena, tocando en diversos lugares e ingresan al El Techo Estudio Digital a grabar los 13 temas de su siguiente casete “Puede ser” (Navaja Producciones, 1996). Del casete o de su repertorio, en el 2011 cuando regresó la banda a celebrar los 15 años de su lanzamiento, se dijo: “en estilo garaje, grunge y power-rock, producto de evolución musical, paralela a las grandes bandas de Seattle de ese mismo tiempo (no como influencia)”. Sonaba demasiado pero no dejaba de tener razón, a fines de los años 80 las bandas pioneras del grunge eran garageras… subterráneas.

“Lo ke hacemos ahora puede tener una pizca de grunge o psicodelia, pero lo ke realmente hacemos está influenciado por la música de los 60s y 70s, ya sea por el rock ácido de Hendrix, The Doors, The Who, Led Zeppelin o Black Sabbath, o incluso el punk, de los Ramones y los Sex Pistols”, decía Ronald en un reportaje a inicios del 96, con el casete (de color) “verde” estrenándose.

De ese segundo casete, lanzaron un único video clip oficial, para ello eligieron uno de sus mejores temas: “Éxtasis Coyuntural”. Contó con la actuación de la desaparecida y recordada Adriana Dávila, poeta, actriz, antropóloga y periodista autodidacta.

Un tema recordable de esa cinta era: “Esquizofrenia”. De otro de los temas: “Limeñita presidiaria”, Ronald dijo: “…la compusimos el 93, keriamos explorar el soul y el funk pq mucho de lo alternativo se centraba en eso. Keriamos hablar de Lima Ciudad, meterle valcesitos cachacientos, festejos improvisados, burlarnos de las corridas de toros, y de la mazamorra morada. Finalmente nunca nos pusimos de acuerdo de ke trataria, asi ke se me ocurrió hablar de una puta limeña, chibola… hacer el tema más dinámico sin tanta payasada al medio, y asi kedó”.

En 1997 graban lo que iba a ser su tercer casete: “Saca bien”, orientado más a la psicodelia, pero no lo podían editar; ello, sumado a los cambios profundos que se empezaban a operar en la escena musical de fines de siglo, contribuyó para crear un futuro incierto para la banda que optó por la disolución.

'ronieco' y 'chechitar' en el escenario

En el 2003, se relanza “Puede ser” en versión disco compacto. Para el efecto crearon el sello Producciones Sicodélicas. El regreso de Actitud era como cuarteto, Ronald ya conocido como “Ronieco” (Voz y primera guitarra), César Contreras (Bajo), Juan Chiú (Guitarra rítmica y voz) y Nilton Lazo (Batería).

En el 2005, finalmente “Saca bien” ve la luz y también reeditan “Represión en las calles”, ambas con su sello Producciones Sicodélicas y en disco compactos. El regreso, antes mencionado, de 2011, no contó con Lazo en la batería.

La actitud está presente

2014, algunos rumores empezaron a circular sobre la reunión de AF, digamos “etapa Puede ser”, sin embargo el pasado fin de semana una tragedia se interpuso en las conversaciones que sostenía el trío, César Contreras fallecía en un hospital local.

“César, Césitar, Chechitar, Pastel o simplemente el Gran Amigo que acompañó con su bajo, su responsabilidad, entereza y lealtad a muchos artistas, proyectos y bandas de la escena local… se volvió inmortal.

Nos dejó mucho, su calor de amigo, sus frases cargadas de vibra positiva, su calma, paciencia y buen humor. No siempre fue así, hubo un tiempo en que fue frenético y salvaje y casualmente por haber deambulado en el ‘other side’ es que enseñaba con el ejemplo… Césitar… nunca separó géneros o estilos, personalidades o rollos de competencia. Para él lo único importante era LA MÚSICA y siempre mantuvo la idea de que TODOS deberíamos trabajar UNIDOS en pro de lograr un crecimiento general… ‘Fluyamos’ como decía Césitar hacia algo ¡más grande!”, escribió el cantautor, productor y profesor Wayo en su Facebook, sintetizando el sentir de muchos amigos y colegas de la música. Él fue uno de los músicos que contó con la participación de Contreras en su banda. 

Y la primera reacción ha sido de AF. “Por motivo del lamentable fallecimiento de César, Actitud se lanzará con todo en una nueva gira que tiene por objetivo recolectar fondos para la familia del amigo, que ha tenido que asumir fuertes gastos. Se vuelve, también, para poder reivindicar al grupo y el trabajo de su gran amigo César. Estén atentos a los festivales que vendrán pues también contarán con grandes grupos de hoy y de los grandes noventas limeños”, ha acotado Lazo vía Face.

Creo que hay desapariciones físicas que abren nuevas posibilidades de vida, quiero pensar que la de Chechitar es una de ellas. La generación noventera que ya aporta en la enseñanza musical en instituciones educativas o en la organización de conciertos, como en otros aspectos, aún puede hacer visualizar más su presencia en escenarios, tocando y cantando porque, como decían los frenéticos: “todo puede ser real”... nuevamente.


Escrito por

Wili Jiménez Torres

Wili Jiménez Torres de Lima (Perú) es Comunicador Social, dedicado a la música y +


Publicado en

Redacción mulera

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