Yo me quedo en casa

Cuidado con ese test, Eugene

La noticia tecnológica de la semana involucró a una "supercomputadora" que habría superado el test de Turing. He aquí las razones por las que los periodistas deberíamos haber sido más cuidadosos antes de reportarlo. 

Publicado: 2014-06-13

El nombre de Eugene Goostman ha aparecido esta semana en incontables publicaciones de los cuatro rincones del mundo. La noticia, reportada inicialmente por el diario The Guardian, y suscitada por un comunicado de la Universidad de Reading, involucraba a una "supercomputadora" que habría superado el test de Turing, la famosa prueba diseñada en 1950 por el precursor de la informática moderna, Alan Turing, para determinar si una máquina es capaz de tener pensamiento propio. Yo mismo mencioné el tema en un artículo publicado aquí en La Mula hace un par de días.

Desgraciadamente, debo reconocer que me apresuré en darle crédito a una noticia que presentaba problemas por donde se la viera. Veamos algunos de ellos:

1- Eugene Goostman no es una "supercomputadora", es un chatbot. Un chatbot es un sofisticado simulador de la conversación humana que corre en base a scripts (listas de instrucciones). 

2- Un montón de otros chatbots han "superado" el test de Turing en el pasado, y a menudo con puntuaciones más altas. He aquí, por ejemplo, una historia de hace tres años sobre otro bot, Cleverbot, que "pasó" el test de Turing, convenciendo a 59% de los jueces era humano (un score muy superior a los 33 % de Eugene Goostman).

3- Los creadores de Eugene distorsionaron las reglas del juego al decirle a los jueces que el programa era un niño de 13 años procedente de Ucrania con el fin de explicar mentalmente las respuestas extrañas.

4- Las "reglas" del test de Turing siempre parecen cambiar. En todo caso, el test diseñado originalmente por Turing era muy diferente.

5- No puedes hacer una sola prueba con jueces que has elegido tú mismo y declarar que has logrado algo científicamente. Así no se hacen las cosas. Si alguien afirmara haber logrado la fusión nuclear en frío, le esperaría un largo proceso de revisión por parte de sus colegas con múltiples pruebas en circunstancias distintas antes de que el logro sea aceptado por la comunidad científica, ¿verdad?

En fin, fue bello mientras duró.

En homenaje a Eugene y a todos esos momentos de ingenuo placer nerd que nos procuró, solo nos queda recordarlo con un tema de Pink Floyd:


Escrito por

Alonso Almenara

Escribo en La Mula.


Publicado en

Redacción mulera

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