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Respeto, de eso se trata

¿Cómo enfrentamos el acoso callejero en América Latina? El Perú es un país pionero en la lucha contra este tipo de violencia.

Publicado: 2014-05-16

“A todas las mujeres les gusta que les digan un piropo (…). Aquellas que dicen que no, que se ofenden, no les creo nada (...)”. Estas fueron las polémicas declaraciones del alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, hace dos semanas, a lo que añadió: “No puede haber nada más lindo, por más que esté acompañado de una grosería, que te digan qué lindo culo que tenés, está todo bien”. 

Aunque sus palabras no sorprenden – ya en 2009 señalaba al diario El País que para ser como el ex Primer Ministro de Italia Silvio Berlusconi solo le faltaban “las chicas de 18 años”-, no deben tomarse a la ligera, teniendo en cuenta que el alcalde ocupa el tercer lugar en las encuestas para las elecciones presidenciales de 2015.

¿A qué tipo de frases se refiere Macri? Veamos ejemplos: “Que rica”. “Amiga, ¿a cuánto el kilo de mango?”. “Como quisiera ser papa para acompañar ese lomo”. “Que buen tarro”. “Dame un hijo” “Amiga, qué buen keke”. Numerosos “piropos” que 'supuestamente' toda mujer desea recibir. ¿Quién no ha sido víctima de comentarios de este tipo? El problema del acoso callejero se vive a diario en las calles. En la mayoría de ocasiones, se trata de una sutil y cotidiana forma de violencia que transforma a la mujer en un objeto sexual.

Pero veamos, ¿qué es el acoso sexual? La Real Academia Española define el piropo como un "dicho breve con que se pondera alguna cualidad de alguien, especialmente la belleza de una mujer". ¿Dónde está el límite entre la alabanza y el acoso?

El Observatorio Virtual de Acoso Sexual Callejero de Perú, lo define como “un tipo de violencia que incluye prácticas como silbidos, comentarios sexualmente explícitos, miradas fijas, masturbación pública, seguimiento, tocamientos (meter la mano), exhibicionismo (mostrar los genitales), entre otros, del que son víctima las mujeres cotidianamente en la calle o en el transporte público”. 

Aunque el acoso limita la libertad de las mujeres, son pocas las que actúan directamente contra esta práctica masculina. Por ello, cada vez son más las iniciativas que buscan concienciar sobre esta situación. ¿Cómo es el panorama en América Latina?

El Perú a la cabeza contra el acoso

Nuestro país es pionero en la lucha contra este tipo de violencia. Con el objetivo de colocar en la agenda pública el acoso callejero y visibilizarlo como problema real, en 2011, la socióloga Elizabeth Vallejo creó Paremos el Acoso Callejero y el llamado “Observatorio Virtual de Acoso Sexual Callejero” que rápidamente se extendió a otros países de la región.

mapa de datea

Entre sus iniciativas, en 2013 usando la plataforma virtual Datea creó un mapa para registrar los casos de asedio. Este año el grupo organizó por primera vez en América Latina la semana contra el acoso callejero, una iniciativa del grupo norteamericano “Stop Street Harassment”.

Destaca también la Asociación Apala ( palabra aymara que significa "la que inspira respeto") que busca “visibilizar todas las formas de violencia simbólica, psicológica y física hacia las niñas y las mujeres en el espacio público”. Para ello, organiza actividades y pequeñas acciones, que incluyen charlas e intervenciones directas en las calles.

Y del lado de las autoridades políticas, la Mesa de Mujeres Parlamentarias Peruanas, liderada por Rosa Mavila, prepara un proyecto de ley para sancionar a los responsables del acoso sexual callejero en el país. Aunque el código penal peruano castiga el acoso sexual en su forma de acciones explícitas (exhibiciones, gestos, tocamientos u otra conducta de índole obscena en lugares públicos) esta figura no contempla los piropos y silbidos (las formas más comunes de acoso callejero y normalizadas).

Otros países:

Chile creó en 2013 el Observatorio contra el Acoso Callejero, con el objetivo de redactar un proyecto de ley para establecer los parámetros del hostigamiento en la calle y fijar penas. Su página en Facebook ya tiene más de 26 mil seguidores donde se recogen denuncias.

En febrero de este año, el observatorio realizó la primera encuesta nacional sobre esta problemática. Los resultados revelaron, entre otras cosas, que las mujeres comienzan a sufrir acoso a una edad promedio de 14 años y que cerca de un 40% de las mujeres es acosada diariamente.

Existe también la versión colombiana que busca promover debates en espacios públicos y explicar cómo el asedio en las calles es un tipo de violencia. “Primero escribimos a los observatorios de Perú y Chile para saber un poco más del asunto y tener una idea de cómo organizarnos acá. Nos parece fundamental visibilizar el acoso callejero como una práctica que es sistemática y naturalizada por muchos, que afecta negativamente a muchas mujeres y que además es una violencia cotidiana a la que no se le presta mayor atención, incluso muchas veces se ve justificada socialmente”, destaca la socióloga de Occaccol Natalia Giraldo Castro. El resultado: el Observatorio contra el Acoso Callejero Colombia (Ocaccol).

Nana Queiroz

En Argentina existen varios grupos que realizan intervenciones en la vía pública. Como respuesta a las palabras del alcalde Macri, Acción Respeto colocó carteles con ejemplos de las frases que sueltan los desconocidos a las mujeres bajo el lema “Si te incomoda leerlo, imagínate escucharlo”. 

En Brasil las campañas para educar y combatir el acoso callejero han sido impulsadas principalmente por periodistas que trabajan en concienciar contra la violencia, destacando la propuesta de Nana Queiroz que lanzó el lema "Yo no merezco ser violada" para denunciar la creciente tolerancia hacia los violadores en su país.  


Escrito por

Tamara Lasheras

Politóloga, amante de la música y el buen vino. Buscando formas distintas pero posibles de hacer las cosas.


Publicado en

Redacción mulera

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