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donato y carlos (piero) haciendo coro a los mojarras. playa cuzco, lima cercado, 1992

"Mira, mira cómo es tu ciudad..."

En un nuevo fotolibro, Daniel Pajuelo nos presta su mirada para ver la ciudad, y para vernos en ella. 

Publicado: 2014-05-11

La fotografía de Daniel Pajuelo (1963-2000) se ha ganado hace tiempo, y con justicia, el prestigio de ser un documento visual clave de la vida urbana en Lima durante los años 80 y 90, además de la obra de un artista singular cuya mirada nos ayuda a ver instancias de la ciudad que están al margen (y a la vez, quizás, al centro) de la imagen que se va construyendo de una urbe en proceso de transformación. Nos ayuda a verlas y también nos ayuda a vernos en ella, y en esa medida aparece por momentos como un antídoto contra muchas visiones falseadas, discontinuas e inorgánicas de la capital peruana en estos años de su (pretendida, al menos) tercera o cuarta modernización. 

Ahora, un libro publicado por la Universidad Católica del Perú-que aloja el archivo del fotógrafo, con más de 8.000 negativos, gracias a una donación hecha por la familia tras su muerte en el año 2000 a causa de un tumor cerebral- vuelve a poner ante nuestros ojos algunas de las imágenes que son su legado, y nos permite reencontrarnos con la Lima que Daniel vio y vivió con intensidad tal vez única, haciéndola suya y nuestra.

El libro se titula La calle es el cielo. La Lima de Daniel Pajuelo y está basado en una exposición/ intervención urbana de título similar, pero no idéntico: “La calle es el cielo. La fotografía de Daniel Pajuelo”, en las calles del Agustino y Lima, y en la Casa O'Higgins, marzo-junio de 2012, como parte de la I Bienal de Fotografía. Un registro de esa exhibición puede verse en este documental:

La diferencia en el título no es casual: aunque el libro reproduce una buena parte de las imágenes presentadas en aquella muestra y recoge también documentos fotográficos de las intervenciones realizadas para el evento (donde artistas urbanos fueron invitados a desarrollar en un circuito de espacios públicos sus interpretaciones del trabajo del fotógrafo), lo que la PUCP y las autoras del libro nos han entregado no es un catálogo de lo hecho en 2012 sino, basándose en aquella experiencia, un volumen que es a la vez una exploración de Daniel Pajuelo como artista entregado a su ciudad, y una mirada sobre esta última a través de sus ojos. Es un libro, entonces, con dos protagonistas, y en última instancia uno también que nos pide participar activamente de su recorrido, como actores antes que como observadores.

perra "monchita" en acto suicida. circo estrella, lima, 1992

Las autoras del libro son Susana Pastor, (quien participó de la curadoría de la exposición de 2012), Rocío Trigoso y Carolina Arredondo (encargada del diseño y el concepto gráfico del libro). Las tres son profesoras en la PUCP.

“El proceso de selección para el libro viene del proceso de selección para la exposición fotográfica”, explica Pastor. “Para la muestra, revisamos todo el material [del archivo Pajuelo y el archivo Tafos, ambos alojados en la PUCP], que eran como unas 8.000 9.000 imágenes y fuimos preseleccionando hasta que llegamos a una decisión de dividir su trabajo en unos tres bloques, que eran: su recorrido por la ciudad, los retratos y su vida nocturna, la pasión por la música”.

emporio gamarra. la victoria, lima, circa 1993-1999

Por su parte, Trigoso añade que “el libro está planteado para ser un descubrimiento, si tú te das cuenta casi no hay texto en la presentación, casi no se dice nada del libro, se dan pistas para peguntarse qué hay ahí, pero no se da una explicación de cómo leerlo sino simplemente estas pistas para hacer preguntas, y si el descubrimiento no se da de inmediato tampoco nos incomoda, la cosa es que sea un proceso”.

La calle es al cielo. La Lima de Daniel Pajuelo, en efecto, está dividido en tres secciones: “Zapatos bien caminados”, que recoge imágenes captadas por el fotógrafo en sus andanzas por la ciudad, con énfasis en las zonas de El Agustino y el cerro El Pino; “Máscaras”, que presenta retratos de distintos personajes en esos y otros escenarios; y “Escapadas”, donde se reúnen tomas hechas por Pajuelo en la escena de rock subterráneo que frecuentó apasionadamente. La enorme mayoría de las imágenes son de Lima, aunque algunas pertenecen al trabajo que Pajuelo hizo en fiestas patronales en zonas andinas. como Carhuamayo, en Junín, o San Pedro de Casta.

carhuamayo, junín, circa 1994

“Es como un libro en el que algunos quizá podrían algún desorden, pero en realidad tiene un orden interno, y pensamos que así también era la vida de Daniel, ese caminar por la ciudad, ese no tener horarios, vivir de día o de noche, pensar en su trabajo como profesional pero pensarlo también como ciudadano, como padre de familia, como pareja”, dice Pastor. “Esas son sus preguntas esenciales”.

valdiviezo, el agustino, lima, 1991

Aunque había estudiado economía en la universidad Garcilaso de la Vega, carrera que abandonó, Daniel Pajuelo tuvo desde mucho antes un interés por la fotografía, y encontró su medio y su tema gracias a lo que luego sería el proyecto colectivo TAFOS (Taller de Fotografía Social), al que se incorporó primero en 1986 como tallerista en El Agustino y luego como coordinador. Luego, trabajó como reportero gráfico en diarios como El Mundo y El Comercio, así como para la agencia Associated Press, sin abandonar nunca sus proyectos personales. Asociados a la ética de TAFOS, estos proyectos tienen un carácter esencialmente documental y se centran sobre todo en el registro de escenas y personajes en el área de El Agustino, que Pajuelo, a pesar de no vivir ahí, habitó por años como uno de sus residentes.

cerro el pino, la victoria, lima, circa 1993-1999

“Las imágenes de Daniel contienen toda esta dinámica de un periodo importante de Lima, recogen si quieres la experiencia de El Agustino y todo su proceso de asentamiento y crecimiento”, explica Trigoso. “Para mí lo que hace diferente a Daniel es que no estaba transitando, como hacemos todos, él está en esos espacios con una dinámica de poblador aún si no lo es tal como lo entendemos, su vida la hacía ahí en un momento en que el barrio como tal funcionaba, y establece dinámicas con la gente, reconoce caras, rostros, juegos, intercambios, él que es una persona con la observación y la sensibilidad tan desarrolladas”.

La calle es al cielo. La Lima de Daniel Pajuelo incluye además secciones y fragmentos de los que Pajuelo llamaba sus “cuadernos de bitácora”, escritos como diarios en los que se registra impresiones, pensamientos, datos técnicos sobre el trabajo fotográfico, y pequeños relatos que en conjunto revelan una sensibilidad artística compleja y expansiva. Los textos fueron tomados de un total de 35 de estos cuadernos que también hacer parte del archivo actualmente en la universidad, y que cumplen un rol integral en el arte de Daniel Pajuelo.

cuadernos de bitácora de daniel pajuelo

“También en sus textos uno lee imagen”, dice Pastor. “Cuando él describe cómo es el guachimán de su cuadra, a quien él llama “el capitán centella”... va describiendo cómo es, como se viste, como se relaciona con la señora de la casa que va a cuidar... esa pequeña palabrita que casi la podemos escuchar en el tono de voz, nosotros somos limeños y sabemos cómo hablan cada uno de los distintos sectores... y ese palo de plástico blanco... es muy visual, y sin embargo es literatura”.

avenida la colmena, lima cercado, 1992

Gracias a las bitácoras, explica a su vez Trigoso, "Daniel es como el personaje de un proceso narrativo, y es este personaje el que nos cuenta su recorrer la ciudad, a través de las fotos y las bitácoras. Por eso no hemos buscado para nada esta asociación entre lo que dice y cuál es la imagen que lo ilustra”.

lima, circa 1990-1999

Las imágenes captadas por Pajuelo en esta Lima que en esos años se llamaba “urbano marginal”, y también en espacios culturales alternativos como los escenarios del rock subterráneo de la época, podrían aparecer en parte como documentos históricos, visiones de la ciudad en un momento específico de su historia. Pajuelo empezó su trabajo en los años de la violencia interna en el Perú, y la mayor parte del archivo y de las fotos reproducidas en el libro datan de los años 90, que fueron años de transición en muchos sentidos políticos y sociales.

"el ángel exterminador", procesión del señor de los milagros, huancayo, junín, 1991

Sin embargo, este contenido en apariencia histórico puede servir también como una revelación de rostros y formas de una ciudad que cree habr cambiado, pero sólo porque no está mirando todos sus espacios. “El 'progreso' se ha instalado y ha cambiado la imagen de ciudad que esperamos” dice Trigoso. “Yo siento que ahí todavía nos golpea ese textito de Daniel que dice que 'muchos quisieran que Lima fuera la avenida Javier Prado...', y de pronto un reacciona y dice ay caramba, me está cayendo a mí. No es que uno quiera pero esa es la imagen que al final tenemos de Lima la moderna. Es precisamente en el año 2000, el año de la muerte de Daniel, cuando de pronto uno siente que Lima los imaginarios de Lima se pueblan esa nueva modernidad, hay un salto precisamente en un conjunto de elementos, el nuevo centro de la ciudad, de pronto todos dejamos de cuestionarnos y 'la ciudad se moderniza'. Pero efectivamente sí, hay muchas de las imágenes donde la ciudad no ha cambiado. Y eso lo pone como en un tiempo pasado quizá más allá de la data de la fecha”.

Y esto, finalmente, hace de Pajuelo aún nuestro contemporáneo, y le devuelve la urgencia a su mirada de documentalista y participante.

“La gente joven cuando ve las fotos se queda impactada, y mira la ciudad y mira los sectores urbanos marginales de una manera muy crítica y a la vez muy divertida”, concluye Pastor. “No es una denuncia social dura que te hace persignarte porque tú te sientes también pecador, no, es algo que te interpela, apela al igual que él, dice ya, mira, mira cómo es tu ciudad”.


Escrito por

Jorge Frisancho

Escrito al margen


Publicado en

Redacción mulera

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