Yo me quedo en casa

Miembros de la Unión de Trabajadores de Myanmar durante la manifestación del primero de mayo reuters

La lucha contra el 'Made in Bangladesh' se extiende

Este primero de mayo, trabajadores en el sudeste Asiático han salido a las calles reclamando mejoras laborales y salariales.

Publicado: 2014-05-02

A pesar de las críticas tras el derrumbe del edificio Raza Plaza, que causó hace un año 1,127 muertos en la peor tragedia industrial de Bangladesh, los países del Sudeste Asiático siguen siendo el destino estrella de las grandes transnacionales para la producción a bajo costo. Así, las textiles internacionales -Mango, Benetton, Primark o Bonmarche entre muchas otras- subcontratan a trabajadores en los países asiáticos a través de empresas locales. 

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Pese a las prometidas "intenciones" de los gobiernos y las multinacionales occidentales para tomar medidas que mejoren la situación laboral en el sector textil, las protestas por una mejora salarial no cesan.

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Por ello, durante las manifestaciones convocadas por el Primero de Mayo, miles de ciudadanos reclamaron mejoras laborales en China, Indonesia, Malasia, Myanmar, Bangladesh o Filipinas, en una jornada marcada por incidentes contra los trabajadores del textil en Camboya.

La policía camboyana dispersó a decenas de miembros de sindicatos que se habían congregado cerca del Parque de la Libertad de Phnom Penh, la capital, a machetazo limpio, según informó BBC.

cambodia 

Los disturbios llegaron tras el homenaje de los líderes de la oposición a cinco trabajadores muertos por disparos de agentes del orden durante la huelga textil de enero. 

Entre sus reclamos: un aumento del salario mínimo hasta los 160 dólares al mes, 60 más de lo que les ofrecen, y la puesta en libertad de 21 compañeros detenidos en enero.

En Bangladesh los manifestantes han pedido mejores condiciones laborales, manteniendo también entre sus reclamos las incumplidas promesas de una compensación a los familiares y afectados del derrumbe del edificio Raza.

Bangladesh reuters

La industria textil es fundamental para la economía bangladesí, ya que representa el 78% de las exportaciones, lo que supone el 17% de su PIB y da trabajo a cuatro millones de personas.

Sin embargo, el costo salarial por hora es el más bajo del mundo y el país no ha ratificado las principales convenciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Según este organismo, en 2011 el país contaba solo con 93 inspectores para casi 25,000 fábricas en todo el país. Ahora, los empleados piden que se eleve el salario mínimo mensual de 38 dólares hasta los 102 dólares.

En julio, el Parlamento bangladesí aprobó una enmienda a la ley laboral que permite a los trabajadores la creación de sindicatos sin el permiso de los dueños de las fábricas y la creación de un fondo de ayuda a la calidad de vida de los empleados. Además, unas setenta marcas de ropa multinacionales firmaron un acuerdo para aumentar la supervisión y seguridad en las fábricas. Pero el aumento del salario mínimo, una promesa del gobierno tras la tragedia del edificio Raza, sigue pendiente.


Escrito por

Tamara Lasheras

Politóloga, amante de la música y el buen vino. Buscando formas distintas pero posibles de hacer las cosas.


Publicado en

Redacción mulera

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