No se relaja y se queda en casa

“Si se me ocurre una canción, es para que la comparta”

La Lá es el nombre artístico de la cantautora local Giovanna Núñez, que acaba de lanzar su primer LP, 'Rosa'. LaMula.pe conversó con ella sobre su proceso creativo y sobre hacer música no comercial en Lima.

Publicado: 2014-03-29

El 2014, por lo menos en sus primeros meses, se ha presentado como un año muy positivo para Giovanna —conocida en el ambiente musical contemporáneo como La Lá—, pues además de haber lanzado en febrero su primer LP, titulado 'Rosa', en marzo tuvo la oportunidad de difundir su música a través de sus recitales en los auditorios de las distintas sedes del Centro Cultural Británico. 

Dedicada plenamente a la música desde 2010, año en el que publicó un EP de seis canciones, desde entonces ha compuesto más canciones que, junto con su repertorio inicial, han servido de base para 'Rosa'. Giovanna, sin embargo, confiesa que —pese a que uno podría pensar lo contrario— cada vez que le toca salir al escenario todavía se siente asaltada por los nervios: “Siempre —pero siempre— tienen que haber, porque cómo si no, si estás en una situación muy delicada, muy vulnerable”.

Y es que, como comenta entusiasmada, ella busca en cada una de sus presentaciones llegar a un estado de apertura que califica como lo mejor de estar allí, ante la gente, ya que le permite dejar de lado el miedo inicial. “Yo creo que, en todo caso, ese es mi ideal, lograr ese punto... Más bien, lo que me puede asustar es que no suceda eso, que yo no me abra”, agrega.

La vocación

Mas no siempre fue así. Hubo una época en la que Giovanna no estaba dispuesta a mostrar sus creaciones. Cantaba, sí, pero en proyectos de otros y nunca sus propias composiciones. El desconocimiento de las reglas para leer partituras o para tocar algunos instrumentos se lo impedía. “Esa fue mi excusa por años para no hacer nada de música y para ni siquiera intentarlo”, comenta al respecto.

Pero la vocación que tenía desde niña fue más fuerte: “Pasó que un día me salió una canción y me di cuenta que eso también era una canción, pese a que yo no supiera nada. Entonces me di el permiso de probar por ese lado”. Descubrir que se generaba un vínculo con las personas a partir de sus canciones fue el detonante para continuar en esta aventura. Y aquella decisión la tomó a los 24 años. Como para demostrar que la edad tampoco tenía que ser un impedimento para entregarse a la música.

De igual forma, la ausencia de un soporte académico terminó quedando de lado. Esto derivó en que le diera mayor cabida a la intuición. “Yo ni siquiera sé los acordes que toco porque los saco a oídas (...) A veces sí puedo identificar una nota que no me gusta y la muevo, pero no sé por qué. No sé la relación entre un acorde y otro”.

La conexión emocional

El valor de la música radica, de acuerdo con la mirada de Giovanna, en la posibilidad de activar las emociones de las personas. Sea en el caso de alguien como receptor, sea en el caso de la propia compositora: “Que a alguien le guste algo puede ser muy significativo. Puede hacer que le emocione. A mí personalmente como compositora las canciones me sirven a mí misma para canalizar cosas que me afectan. Entonces para mí es sanador”.

¿Cómo hace Giovanna para crear sus canciones? Al respecto, ella es muy clara: “Yo no busco las canciones, nunca me siento a componer, nunca digo 'quiero hacer una canción, voy a hacer una canción'... Las canciones que tengo son canciones que me han salido, que me ha venido una melodía, me gusta, y la grabo”.

El circuito independiente

“El factor económico es algo que definitivamente no se toma en cuenta para tu trabajo”, dice Giovanna, enfatizando una de las principales trabas que tienen que enfrentar los músicos —y demás artistas— independientes.

Según su experiencia, hay una gran mayoría de personas, ya sean las que ofrecen contratos, ya sean las que son espectadores, que no cree que el trabajo del músico valga algo en términos monetarios. Y es que entre las frases más recurrentes que alguien puede escuchar en un entorno como este están, dice Giovanna: “¿Por qué no vienes a hacer una tocadita?” o “¿Por qué no traes tu guitarrita?”. Ella describe este panorama con énfasis: “Existe una idea súper hippie de lo que es un músico. No sé por qué no se establece la relación música-servicio”. Servicio que, por supuesto, debería ser retribuido económicamente.

Giovanna señala que en su caso se trata de un proyecto autogestionario. Si bien es una solista, necesita de un grupo que la acompañe (integrada siempre por los mismos intérpretes), y ella tiene que cubrir los costos que ello implica. Es por eso que si algo no funcionará económicamente, prefiere no participar. Esta situación la empuja a trabajar en otras cosas: “Debo pagar mi casa, yo soy cabeza de familia, vivo con mi hijo”, comenta.

El entorno

Pero no es el dinero el único problema. En muchos locales de Lima, para limitarnos al ambiente en el que se suele mover Giovanna, no está tan extendida la costumbre de respetar al músico mientras lleva a cabo su interpretación. “Es difícil encontrar un lugar que tenga un espacio adecuado, que tenga buen sonido, que el trato con los artistas sea claro; no sé, que la gente no vaya en un plan bullanguero”, dice la cantante.

Un espacio idóneo fue el de Cholas Bravas, en Magdalena. Giovanna recuerda que en ese ambiente todo estaba cuidado, se difundía distintas artes y se respetaba el trabajo de los demás. Los auditorios del Británico fueron otra experiencia agradable. Además de su infraestructura, comenta Giovanna, el público —pese a no conocerla, en su mayoría— iba predispuesto a escucharla.

“Sería muy bueno para nuestra cultura que tengamos otra mirada sobre nuestra música”. El reclamo de Giovanna puede ser, sin duda alguna, el reclamo del resto de músicos: “Los espacios culturales no sobreviven, se hunden. Te puedes gastar 50 soles en un cajón de cerveza, pero no 10 soles en una entrada. Hay que tener más conciencia sobre eso para que puedan haber más cosas”.

Motivaciones

Ante el paisaje gris que se le puede presentar de cuando en cuando por mantenerse fiel a su vocación, le pregunto a Giovanna qué es aquello que la mantiene motivada como para continuar con la música. Ella responde que es el hecho de compartir: “Todas las personas tenemos algo que dar, algo que hacer (...) Si se me ocurre una canción no es para que me la quede en casa, sino para que la comparta”.

“Yo siento que lo puedo asumir. Voy a dar hasta donde pueda, hasta donde no sienta que sea malo para mí. Y hasta ahora siento que todo es auspicioso para que siga trabajando en esto”, concluye.


Escrito por

Paulo César Peña

Literatura. Historia. Arte. Lima. Y también dibujo ciudades en mis ratos libres. @dinamodelima


Publicado en

Redacción mulera

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