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liberado: padre gustavo gutiérrez Op fundador de la teología de la liberación.

Teología de la liberación: ‘liberada’

Cuatro décadas para que la doctrina social de la Iglesia plasmada en la teología de la liberación sea reconocida como apuesta para los pobres 

Publicado: 2014-02-26

Inquisición española, siglo XVI: a no ser que sea para una sesión de juicio o tortura, habría sido poco probable que el inquisidor mayor de España se haya sentado en la misma mesa junto a Martín Lutero o Juan Calvino. Sin embargo, ayer en la ciudad de El Vaticano, el cardenal alemán Gerhard Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe conocida como la ‘inquisición moderna’ (lo que haría de Müller, el ‘inquisidor mayor’ de estos tiempos), invitó al fundador de la teología de la liberación Padre Gustavo Gutiérrez OP como orador durante la presentación del libro del purpurado “Pobres por los pobres: La Misión de la Iglesia” (Editrice Vaticana, 2014) donde además se insertaron dos artículos del sacerdote peruano. 

El hereje

El Padre Gutiérrez (85 años) fue quien diseñó y estructuró las bases de la llamada teología de la liberación durante la década del 70.

El enfoque de esta escolástica iba dirigido a encuadrar a la Iglesia dentro del modelo evangélico de lucha contra la pobreza y el rol del cristianismo católico ante la problemática social sobre todo en Latinoamérica, en un contexto histórico y político donde el estudio de la realidad se encontraba polarizado entre el marxismo y el liberalismo socioeconómico.

A raíz de la propuesta de una teología que analizará dentro de la pastoral católica el problema de la pobreza y su relación con otras áreas del quehacer social como la política y la economía, Gutiérrez fue blanco de críticas que iban desde achacarle una posición heterodoxa al momento de interpretar los evangelios hasta detracciones que le adjudicaban el hecho de pretender vincular principios del marxismo a su propuesta teológica.

El origen de las críticas mayoritariamente provenía del clero conservador y ultra conservador. Sobre todo por la necesidad de esclarecer algunos puntos de la nueva escolástica que 'no estaban' del todo transparentes: se sospechaba de sus vínculos con el marxismo y el tufillo de ‘lucha de clases’ que aparentemente era un ‘llamado’ dentro del discurso de la teología de la liberación. El portal conservador católico ACI Prensa señala con no poca intención: “Esta necesidad de clarificación hizo que la Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida en ese entonces por el Cardenal Joseph Ratzinger (luego Benedicto XVI), emitiera dos instrucciones: La Libertatis Nuntius, de 1984, que condenaba la orientación marxista de la teología de la liberación; y la Libertatis Conscientia, de 1986”.

"El enfoque (...) iba dirigido a encuadrar a la Iglesia dentro del modelo evangélico de lucha contra la pobreza y el rol del cristianismo católico ante la problemática social sobre todo en Latinoamérica, en un contexto histórico y político donde el estudio de la realidad se encontraba polarizado entre el marxismo y el liberalismo socioeconómico"

Localmente, fue el Opus Dei en la figura del entonces obispo de Ayacucho Juan Luis Cipriani quien inició hacía fines de la década de los 90 -aupado por sectores de la curia romana y de la derecha peruana- una campaña de deslinde con la doctrina de Gutiérrez.

Durante ese período, Gutiérrez en su calidad de sacerdote diocesano estaba bajo la tutela del arzobispo, lo que implicaba que una excomunión o impedimento de ejercer funciones eclesiales o de pastoral venida de la oficina obispal debía ser acatada por el estudioso peruano. El temor era fundado pues antecedentes existían: en 1985 Leonardo Boff, franciscano brasilero de la teología de la liberación fue sancionado y condenado por la Congregación para la Doctrina de la Fe a un año de “silencio” (suspensión a divinis) y destituido de todas sus funciones editoriales y académicas en el área religiosa.

"...algunos puntos de la nueva escolástica (...) 'no estaban' del todo transparentes: se sospechaba de sus vínculos con el marxismo y el tufillo de ‘lucha de clases’ que aparentemente era un ‘llamado’ dentro del discurso de la teología de la liberación..."

En 1998 era primado del Perú un jesuita, Augusto Vargas Alzamora con quien Gutiérrez no había tenido problema, habida cuenta que la pastoral de la teología de la liberación dialogaba parcialmente con el enfoque que los miembros de la Compañía de Jesús venían trabajando desde hacía tres o cuatro décadas en Latinoamérica. Sin embargo, en 1999 ante el fallecimiento de Vargas Alzamora subió al arzobispado del Perú Cipriani. El nuevo purpurado peruano del Opus Dei enfiló sus cañones con los actores de la teología de la liberación, entre ellos su fundador quien para evitar represalias habida cuenta su calidad de sacerdote diocesano tuvo que incorporarse a la Orden de Santo Domingo, capeando así el temporal de la amenaza del reciente “príncipe de la Iglesia”.

"El nuevo purpurado peruano del Opus Dei enfiló sus cañones con los actores de la teología de la liberación, entre ellos su fundador quien para evitar represalias habida cuenta su calidad de sacerdote diocesano tuvo que incorporarse a la Orden de Santo Domingo..."

El derecho canónico acepta que los miembros de órdenes religiosas no necesariamente son punibles de sanción desde la diócesis (léase: el cardenal), dejando a las primeras la deliberación del castigo ante una falta doctrinal, fallo teologal o de derecho civil. Trascendió por esos años que fue esta la razón que impulsó a Gutiérrez a ser dominico: para evitar las posibles condenas provenientes desde el palacio arzobispal de la plaza mayor de Lima.

‘Vatiayuda’

Con la entronización del Papa jesuita en 2013, se terminaron los años de aparente persecución de los teólogos de la liberación en el Vaticano. Poco antes, el actual pontífice emérito Benedicto XVI (Joseph Ratzinger), pese a sus reticencias originales con la nueva doctrina ya había flexibilizado su actitud con Gutiérrez y el resto de los estudiosos libertarios, prueba de ello fue el punto de quiebre que dio el mismo Ratzinger al nombrar en 2012 como nuevo prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe al prelado alemán monseñor Gerhard Müller.

izq. a der.: p. garatea, p. gutiérrez y mons. müller, tres piedras en el zapato de cipriani. foto: religión digital

Como su futbolístico compatriota y cuasi homónimo Gerd “el bombadero” Müller, el cardenal teutón realmente inició su carrera goleando: a sus responsabilidades como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, le siguieron la de presidente de la Pontificia Comisión “Ecclesia Dei”, de la Comisión Teológica Internacional y de la Pontificia Comisión Bíblica. Es decir, todo un inquisidor moderno con plenos poderes sobre la doctrina y pastoral católica, pero progresista por su posición ante la pobreza y el alineamiento con el pensamiento del pontífice jesuita de otorgarle un nuevo rumbo a la Iglesia.

Más allá de sus responsabilidades, monseñor Müller no sólo es un conocedor de la obra de Gutiérrez sino amigo personal y entendido de la realidad social peruana al haber pasado durante la década de los 80, en zonas urbano-marginales de la ciudad de Lima por un buen tiempo.

Hábil político Müller respondió a un despectivo Cipriani en septiembre del año pasado quien lo tildó de “ingenuo” por promover el encuentro entre el Papa Francisco y el Padre Gutiérrez contestándole: “Todos somos ingenuos. Él (Cipriani) debe saberlo. Este no es el problema. No me importa mucho ser ingenuo, pero es necesario reconciliar los partidos que existen en la Iglesia”

"Más allá de sus responsabilidades, monseñor Müller no sólo es un conocedor de la obra de Gutiérrez sino amigo personal y entendido de la realidad social peruana al haber pasado durante la década de los 80, en zonas urbano-marginales de la ciudad de Lima por un buen tiempo"

Esta reunión inicial entre el Papa y Gutiérrez, fue catalogada por el historiador y profesor jesuita de la Pontificia Universidad Católica del Perú Padre Jeffrey Klaiber SJ como “…un nuevo y gran paso para recuperar de las sombras a la Teología de la Liberación”. Citado por el portal católico de izquierda Religión Digital, Klaiber señaló que “…esta teología fue revisada y aprobada por Benedicto XVI pero luego fue marginada (...) por la cúpula vaticana”… “Donde el Opus jugó un papel importante”, completó la redacción del citado portal.

Al finalizar la ponencia del libro del día de hoy, Müller se la pasó respondiendo preguntas de los periodistas con un poncho andino cubriendo la ‘capa magna’ cardenalicia.

Después de 43 años, la teología de la liberación literalmente vistió al Vaticano.

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Escrito por

Eduardo Recoba Martínez

Economista, periodista, docente. Corresponsal para Latinoamérica de iFX financial news, consultor y analista. Sígueme en @eduardo_recoba


Publicado en

Redacción mulera

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