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"El diálogo es la manera ideal para conversar sobre poesía"

Miguel Ángel Zapata, poeta y crítico literario peruano, nos habla de 'La voz deudora', su reciente libro, coescrito con el ensayista mexicano Ilán Stavans.

Publicado: 2014-02-10

Gracias a la tecnología ha sido posible que tengamos una conversación en dos tiempos con Miguel Ángel Zapata, quien ya desde hace varios años desempeña la docencia en la Hofstra University de Nueva York, Estados Unidos. 

En esta ocasión, el motivo es la publicación de 'La voz deudora' (México D. F., Fondo de Cultura Económica, 2013) un libro que ahonda, a partir del intercambio de pareceres entre Zapata y Stavans, en las entrañas de la poesía hispanoamericana, no solo sobre la formación de su tradición —lo que lleva a revisarla desde su origen, en la época Colonial—, sino también respecto al sentido de la práctica poética, de las búsquedas de la crítica, y la naturaleza de la traducción.

En las siguientes líneas, Zapata nos explicará la trascendencia del poeta como crítico y la importancia de difundir más la poesía peruana a nivel mundial.


Este es un libro que reúne las conversaciones que usted e Ilan Stavans sostienen frente a un tema que los apasiona: la poesía. ¿Por qué usar el formato del diálogo? 
Decía Platón (en sus conocidos Diálogos) que la opinión es un discurso pronunciado, y que juzgar, en suma, es hablar. En nuestro caso, decidimos que era necesario hacer un libro donde se reflexione sobre la poesía a través del diálogo, a manera de una conversación a la altura de estos tiempos: encuentros en persona, y mayormente un continuo intercambio de correos electrónicos. El trasfondo fundamental de todo fue discutir sobre la virtud que ejerce la poesía en la vida cotidiana, y hacer una retrospectiva del canon de la poesía hispánica evaluando sus aportes y olvidos desde la colonia.
¿Qué ventajas otorga el diálogo?
Los diálogos son necesarios ya que vierten conocimiento nuevo a través de una plena libertad sin límites ni censura. Los diálogos son un modo muy antiguo para reordenar las ideas dispersas. De esta manera, retomados en este libro, surgen como una tomada de pulso a la poesía en nuestra lengua, aportando nuevos criterios, recuperando el sitial de figuras literarias tal vez olvidadas, y hasta decir cosas que muchos lectores se podrían sentir desorientados por no continuar hablando maravillas de alguna vaca que no era tan sagrada como parecía.
¿Cree, entonces, que el diálogo es la mejor manera a través de la cual reflexionar en torno a la poesía?
En estos diálogos no solo se habla de la virtud elevada de la poesía como fuente de comunicación, sino de sus contradicciones entre belleza y caos, complejidad y transparencia. Me parece que el dialogo es la manera ideal para conversar sobre poesía: juicio-belleza, interrogar-responder, y volver a juzgar para recrear una nueva belleza.
Un aspecto muy resaltado en el libro es la figura del poeta como crítico y viceversa. ¿Qué puede decir al respecto?
Es un tema fundamental y necesario discutir el papel del poeta como crítico, y de un crítico con altura hablando de poesía con certeza. Nos necesitamos mutuamente. Ilán Stavans trata este asunto con inteligencia en varios pasajes del libro. Lo demuestra con criterios de valor acerca de poemas y autores relevantes. 
¿Cuándo cumple cabalmente con esa faceta el poeta?
Es cierto también que no todos los poetas se dedican a hacer crítica literaria. Los buenos poetas son por naturaleza extraordinarios críticos de poesía y de todas las artes. Por otro lado, existen poetas que conversan sobre poesía maravillosamente, pero a la hora de escribir alguna crítica escrita, fracasan.Uno puede descubrir el pensamiento verdadero de un poeta a través de entrevistas, en las cuales responden a preguntas agudas y se ven forzados a hacer un análisis sobre algún autor, poemas específicos o sobre la poesía misma. Entre los diálogos que he sostenido con poetas latinoamericanos, podría mencionar las contribuciones y luces al conocimiento de la poesía de poetas como Álvaro Mutis, Gonzalo Rojas, Oscar Hahn, José Emilio Pacheco, Ida Vitale, y Néstor Perlongher.
¿Qué nombres que encajan en este perfil habría que tener más en cuenta?
Uno de los íconos de esta práctica dual de crítico y poeta fue sin duda el poeta francés Charles Baudelaire. De su defensa al artista, al escritor, como critico nato, viene todo el resto. En Estados Unidos, son insoslayables los ensayos sobre poesía de Poe y Eliot. Y ahora ultimo las contribuciones de Charles Simic, Mark Strand y John Ashbery. En México, dos faros: Octavio Paz y José Emilio Pacheco, recientemente fallecido. Borges es siempre pensamiento y poesía.
¿Y en el caso peruano?
En el marco peruano, sin duda, los que más han contribuido son: Manuel González Prada, César Vallejo, José Maria Eguren, César Moro, Alberto Hidalgo, Gamaliel Churata, Emilio Adolfo Westphalen, Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson, Rodolfo Hinostroza, Marco Martos, Ricardo González Vigil, y Enrique Verástegui.
Otro punto que se destaca en el libro es la atención que le ofrecen al poema en prosa, un género "híbrido".  ¿Es esta época —con las características que le conocemos— la que empuja a que las obras adquieran una naturaleza híbrida?
Sí, y tal vez la hibridez haya existido desde hace siglos pero no se hacía de manera consciente. Para que uno establezca un nuevo tipo de combinatoria genérica, pienso yo, o mezcla de varias cepas literarias o variaciones, hay que tener una intencionalidad de antemano. Cuando Mario Vargas Llosa se sienta a escribir una novela es porque va a terminar una novela. Lo mismo sucedería con García Márquez o cuando Borges comenzaba alguno de sus magníficos cuentos o un poema. Borges sabía y entendía bien la diferencia entre un poema en verso y un cuento o un breve ensayo. Lo maravilloso en él, como en Juan Rulfo, es que la poesía siempre se le metía entre sus páginas y sus ensayos breves. Borges hacia bien ambas cosas, como pocos escritores han podido lograrlo, ser buenos poetas y buenos narradores. En el Perú, un caso similar seria el de Rodolfo Hinostroza. A mí personalmente me interesa y me atraen los textos que tienen un poco de todo: crónica, diario, poesía, o quizás parezcan cuentos que te están tomando el pelo o relatos breves como los de Monterroso que no pasan de una línea.
¿Qué factor hace posible la existencia —en tanto género híbrido— de un poema en prosa?
El caso del poema en prosa —a partir de la conciencia plena de Baudelaire y la modernidad estética de París— es un acto de liberación del yugo del verso, es un ir mas allá de los límites de la imaginación, rompiendo las barreras y las medidas que te aten. Es una práctica del descontrol pero con un oleaje interior bien nivelado, con desprendimientos de imágenes cataratas que se liberan como la fuerza de un rio cristalino y turbio al mismo tiempo. Baudelaire pensaba que para escribir un poema en prosa, el poeta tiene que querer escribir un poema en prosa. Ahí está el secreto. No a todos los poetas les sale bien un poema en prosa. El poema en prosa va contra los tiempos difíciles, contra la corriente. Es rebelde, no se ajusta ni al canon ni a la sociedad y sus moldes o normas. Va más allá, siempre más allá. Es irrespetuoso y altisonante. Es un océano y una planicie: una duna al lado del mar. Una duna con sus millones de partículas, un cielo oscuro, un charco de luces después de una nevada, y el hielo. Es el reflejo del hielo. Vallejo escribió espléndidos poemas en prosa, lo mismo que Huidobro, Neruda, Lezama, Ramos Sucre. Para mi gusto, los franceses son los maestros del poema en prosa: Mallarmé, Baudelaire, Reverdy, Jacob, Ponge, Cluny).
¿Cuál es la verdadera posición de la poesía peruana en el ámbito mundial? 
La poesía peruana, se ha dicho y se dirá siempre, es una de las de mayor vuelo en parnaso de la lengua castellana. El siglo XX fue el siglo de oro de la poesía peruana. En el presente siglo sigue siendo más dorada que el mismo sol. 
Esto, sin embargo, contrasta con el hecho de que —prácticamente— no existan demasiadas ediciones y traducciones, si las comparamos con circuitos como los de Argentina y México.
Hay varias cosas que faltan para que la poesía peruana tome posesión de un lugar importante en la poesía mundial. Hacen falta traducciones de la poesía peruana que deberían estar ya circulando en los Estados Unidos e Inglaterra. No existen traducciones (con excepción de la poesía de Vallejo, Belli, Watanabe) de la poesía de poetas peruanos contemporáneos importantes. Hay solo algunas pocas excepciones pero no son suficientes. En este campo, el lector en los Estados Unidos encuentra mejor acceso a traducciones de antologías de poetas mexicanos que de peruanos o argentinos. He sabido de dos poetas peruanos jóvenes que con mucho entusiasmo e inteligencia están editando una antología bilingüe de poetas peruanos contemporáneos partir de Eielson en Estados Unidos. Esto si es una gran contribución en difundir la buena poesía peruana de estos tiempos que corren.
¿Qué falta por hacer para difundirla de acuerdo a su nivel?
Faltan ediciones críticas sobre poetas fundamentales del Perú. No hay que esperar a que los poetas fallezcan para hacerles una buena antología o una edición crítica sobre su poesía. El problema de las editoriales en el Perú es mucho más complejo: no abundan, y las pocas buenas que hay se dedican a publicar narrativa “porque la poesía no vende”. Un modelo a seguir es el mercado y el respeto de las editoriales mexicanas y argentinas por la difusión de su poesía. Es fundamental que un poeta peruano publique en otros países como España, México o Argentina. El horizonte de expectativas espera una nueva señal para nuestros poemas, para nuestros libros, en otras planicies, bajo otros cielos letrados, una voz deudora.

Escrito por

Paulo César Peña

Literatura. Historia. Arte. Lima. Y también dibujo ciudades en mis ratos libres. @dinamodelima


Publicado en

Redacción mulera

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