Eduardo Adrianzén: "A los revocadores de Villarán les irrita no poder exhibir casos de corrupción"

Publicado: 2012-01-16

El dramaturgo Eduardo Adrianzén, en su columna de La República titulada "Las buenas intenciones", señaló que aunque la gestión de Fuerza Social en la Municipalidad de Lima no sea perfecta, esta ha decidido enfrentar a "mafias decididas a salirse con la suya y para quienes todo el que no sea corrupto es su enemigo natural". Añadió que por ello a los revocadores "les irrita no poder exhibir casos de corrupción".

Adrianzén señaló que jamás creyó que los problemas de la capital se solucionarían en dos minutos y destacó que el esmero de la alcaldía por "transar y lograr acuerdos en vez de patada y mordaza".

La columna completa a continuación:

Yo voté por Fuerza Social y Susana Villarán para la alcaldía de Lima. Voté por un grupo y un ser humano real, no por Hechizada, y jamás creí que todos los problemas que arrastra la capital durante décadas se arreglarían en dos minutos moviendo la nariz o chasqueando los dedos. Voté por ellos, fui uno de sus miles de personeros y volvería a serlo cien veces, hoy con muchísimas más ganas al ver que reaparecen personajes indeseables.

Pero ya no solo con su típico discurso pseudo-tecnócrata de “eficiencia”… sino pretendiendo dar lecciones de ciudadanía, ante lo cual la mismísima del Campo de Marte se sonroja. Como me dijo un opositor ecuánime de FS –que los hay, obviamente– la revocatoria está condenada al fracaso por una razón muy simple: sus líderes carecen de credibilidad. Casi ningún político ni personaje público serio quiere poner la cara apoyando pataletas de un grupo incapaz de explicar los motivos de algo tan fuerte como una revocatoria, con argumentos que vayan más allá de “me cae chinche” usando otras palabras. Si se trata de que los cargos se sostengan en la simpatía, mejor que gobierne el elenco de Al fondo hay sitio, y listo. Pero ya sabemos quiénes manejan los hilos. Sabemos que los lobbies del transporte y la construcción mueven muchos millones y mucho poder, y han quedado picones por no hacer los negocios que soñaban si Villarán salía del juego. Jamás le perdonarán su triunfo a pesar de una guerra sucia tan sucia, creo que hasta peor que la de la segunda vuelta. Hubo y hay muchos que robaron y mintieron, pero a ella la apedrearon por no declarar el alquiler de dos tiendas, ¿recuerdan? Y hoy la condenan por una ola en La Herradura, mientras que quienes negociaron tajadones en peajes pontifican: “para gobernar, mejor pedir perdón que pedir permiso”. Eso ya ni siquiera es amnesia: es lobotomía.

Nadie dice que la gestión de FS sea perfecta, pero tienen varios logros que mostrar y es buenísimo que (al fin) le pongan punche a su difusión. Por mencionar solo uno, es magnífico su apoyo a la difusión de la cultura viva. Lo que me interesa destacar es algo que pasa inadvertido, algo que desprecian los hinchas de la patética frase “no importa que robe con tal que haga”: el ejercicio de la honradez, la transparencia y las buenas intenciones. Esas virtudes que hoy parecen importar poco o nada son sin duda el mayor capital político del equipo de Villarán. Buena fe y buenas intenciones en vez de coima bajo la mesa. Esmerarse en transar y lograr acuerdos en vez de patada y mordaza. Organizar e ir paso a paso –aunque sea lento, OK– en vez de clavar cemento para la foto. Nunca el mediano y el largo plazo cobraron tanto sentido lógico como en los planes del municipio, pues resulta que los problemas eran y son tan complejos que solo pueden solucionarse atacándolos de raíz. Se están enfrentando a mafias decididas a salirse con la suya y para quienes todo el que no sea corrupto es su enemigo natural. Por eso la gestión de FS los saca de cuadro, y a los revocadores les irrita no poder exhibir casos de corrupción. ¿Es demasiado idealista exigir que las buenas intenciones sean la base de toda labor pública? Pues justo quienes cumplen con esta condición hoy son amenazados. El mensaje es: “atrévete a ser honesto y te sacamos”.

Ese es el verdadero infierno. Y está empedrado de ¿galletas?