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Jorge Bruce: "La página del machismo no ha sido volteada"

Publicado: 2012-01-15

El psicoanalista Jorge Bruce, en su reciente columna publicada en el diario La República, presenta una reflexión sobre la presencia de las mujeres en la política nacional a raíz de los cuestionamientos que recaen sobre la alcaldesa de Lima, Susana Villarán, y su estilo "femenino" de gobierno.

Como señala Bruce, esto revelaría que a pesar de la creciente presencia de mujeres en altos cargos de poder, en el país "la página del machismo no ha sido volteada". El estilo de Villarán, que privilegia el diálogo y el concenso, estaría contrapuesto a la exigencia de muchos ciudadanos por mano dura, firmeza y don de mando para gobernar. Como apunta, la población espera de la alcaldesa que se comporte "como un hombre autoritario… sin dejar de ser una mujer".

A continuación la columna.

Damas de Hierro

Por Jorge Bruce

Comentando la noticia del intento de revocatoria de Susana Villarán en su noticiero matutino, Augusto Álvarez Rodrich me preguntó por la percepción ciudadana de una autoridad femenina. Con la premura de los programas en vivo, atiné a responderle que en el Perú habíamos tenido a varias mujeres en cargos públicos de importancia en las décadas recientes.

Martha Chávez, quien acababa de dejar el plató de tv, fue presidenta del Congreso y la congresista más votada. Beatriz Merino fue premier y Defensora del Pueblo (fue agraviada pero nadie la llamó nunca Bea o tía). Tenemos ministras, congresistas y alcaldesas. También ha habido candidatas a la presidencia de la República, una de las cuales pasó a la segunda vuelta de la última elección. De modo que ya no es noticia que una mujer ocupe cargos de poder, tanto en la esfera pública como en la privada.

No obstante, mi impresión es que, pese a ciertos avances, la página del machismo no ha sido volteada. Lo cual incluye tanto a hombres como a mujeres. Esto significa que a las mujeres se les exige demostrar firmeza, don de mando, mano dura, que no les tiemble el pulso y todas las metáforas trilladas que se pueden resumir en una frase: demostrar que pueden comportarse como un hombre autoritario… sin dejar de ser una mujer. En el ámbito internacional, Margaret Thatcher es el ícono más representativo de esta figura. No en balde la apodaban La Dama de Hierro. Una de las interpretaciones que circulaban en su época es que los ingleses –que no los escoceses o irlandeses, quienes la detestaban– la sentían como su nanny. Es decir, una niñera severa e inflexible pero que podía cuidarte y protegerte de los riesgos de la calle. Entre los cuales se incluían tópicos tan diversos como el declive de la potencia británica, así como las “amenazas” de la Unión Soviética o la Europea. Por eso la representación que ha hecho de ella Meryl Streep en la película The Iron Lady ha generado una álgida polémica al presentarla con su padecimiento actual, el Alzheimer.

Retornando a Lima y nuestra alcaldesa, es obvio que no es percibida como una dama de hierro. Que su afán de mostrarse empática y dialogante le está jugando una mala pasada, siendo leído como debilidad… femenina. Como dijo Alex Kouri con soberbia desfachatez: “Es mejor pedir perdón que pedir permiso” (frase que debería ser estampada en las casetas de peaje camino al aeropuerto). Porque lo cierto es que la desfachatez, si viene acompañada de una buena dosis de cemento y aplomo, puede terminar pagando en más de un sentido, tal como lo demuestra la popularidad que tenía Castañeda como alcalde, pese a las groseras evidencias del caso Comunicore o el tren eléctrico, ese monumento a la cutra y la ineficiencia que no impidió la reelección del candidato García y hoy chisporrotea sin pudor.

Así como Villarán no puede ignorar la realidad de las mentalidades en una ciudad megadiversa como Lima, los peruanos no podemos desconocer que la participación de las mujeres peruanas en los cargos públicos de elección popular es limitada aún: representan solo el 3,8 por ciento de autoridades electas en comicios, según Transparencia. No hay una sola presidenta regional. De las 1.800 municipalidades del país, solo 69 son encabezadas por mujeres. No necesitamos damas de hierro pero sí autoridades eficientes y con capacidad de escucha, representativas –lo cual incluye al género– y nunca, bajo ningún pretexto, hacer la vista gorda con la corrupción.


Escrito por

Esteban Valle-Riestra

\"Nothing great was ever achieved without enthusiasm\" RWE


Publicado en

Redacción mulera

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