Nicholas Carr: "El interés de Google <br/> es mantenernos en la distracción perpetua"
Seres distraídos. Esa al menos parece ser la conclusión de Nicholas Carr tras escribir y publicar su último libro, "Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?". La respuesta para Carr parece evidente y radica en que Internet en realidad es el túnel de una época oscura. Cualquiera que entre en la sociedad red tendrá que asumir la pérdida de ciertas habilidades y la exasperación de ciertas sensaciones: la desmemoria, la desconcentración, la impaciencia. Internet necesita de la aceleración y el consumo rápido y el mundo virtual nos predispone para obviar la calma y la reflexión. "Google", por ejemplo, "no quiere que nos desaceleremos y seamos positivos". ¿Hemos perdido la serenidad frente al mundo? ¿Adiós contemplación?
Andrés Hax de la Revista Ñ tuvo una entrevista con Nicholas Carr y aquí nos comparte este inquietante diálogo.
Usted es un lector de literatura. ¿Hay un novelista que haya logrado representar esta era de la Red, tanto en el contenido como en la forma de su obra?En cuanto a la forma, creo que el fallecido David Foster Wallace capturó en su prosa algo de la fuerza abrumadora de sobrecarga mediático que sufrimos y cómo eso nos lleva a ser consumidores de información. En cuanto al contenido, dos novelas recientes que he leído —A Visit from the Goon Squad, de Jennifer Egan y Super Sad True Love Story, de Gary Shteyngart— ambas se conciernen con las consecuencias de la Red para nuestras vidas interiores. Ninguno de estos libros, tendría que agregar, es optimista sobre el futuro de la escritura y la lectura serias.
Google ha aplicado el "taylorismo" a nuestras conciencias y la ambición de esa empresa es nada menos que crear la inteligencia artificial. ¿Tendríamos que aterrorizarnos por Google?
No creo que debiéramos aterrorizarnos por Google, pero sí preocuparnos por la empresa y su poder. Google tiene una mirada estrecha sobre las posibilidades del intelecto humano; una que no tiene en cuenta las alegrías del pensamiento meditativo y solitario. Y esta inclinación se refleja en los servicios que provee. Esta en el interés de Google, tanto ideológico como económico, mantenernos en un estado de distracción perpetua y distraídos por corrientes entrantes de información. Google no quiere que nos desaceleremos y seamos pensativos.
¿Después de diagnosticarse con un problema de atención debido a la Red, tomó algunas medidas para atacar los síntomas?
Cerré mis cuentas de Twitter y Facebook y he intentado limitar mi uso de la Red, pero no he sido del todo exitoso en eso. El hecho es que la presunción de conectividad constante ya es parte de las normas sociales y es difícil extraerse de este imperativo tecnológico. Ya no es un tema de elección personal.
Después de publicar su último libro, Kevin Kelly dijo que sería el último libro impreso que publicaría. ¿Se ve diciendo lo mismo en algún momento?
Desde ya, espero que no.
¿Vislumbra un momento en el futuro en cual la tecnología será autónoma?
No veo ningún signo que indica que la tecnología se está acercando a la autonomía. Si sacas a todos los seres humanos de la Tierra, en poco tiempo todas nuestras tecnologías dejarían de funcionar. Siguen siendo completamente dependientes de nosotros. Mi miedo no es que las tecnologías tomen comando, sino que mientras nosotros –los seres humanos–nos volvamos más dependientes de las tecnologías para comunicarnos y para pensar, nos vamos a convertir en algo más parecido a las máquinas y menos como los humanos. Entonces, en ese sentido, seremos formados por las herramientas que usamos, como sucedía en el pasado.
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(Post)estructuralista, narrador sci-fi, cuentista metaliterario, pixel-prototipeador, {css: lover}, poeta [01]nario.
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