Los miembros de la comunidad shipiba-koniba de Cantagallo no saben qué pasará con ellos. La única certeza que tienen, luego de perderlo todo en el incendio que destruyó sus humildes casas y consumió sus pertenencias, es que no piensan abandonar el lugar donde se asentaron hace 15 años, tras dejar sus tierras de su natal Ucayali.

La desconfianza frente a las autoridades se ha instalado en esta zona devastada, más aún luego de que se revelará cómo la administración del alcalde de Lima, Luis Castañeda, se burló de ellos.

Y es que en mayo de 2015, funcionarios de la comuna aún les decían que serían llevados a Campoy, pero la verdad era que en marzo de ese año ya habían decidido vender el terreno que se había adquirido un año antes, durante la gestión de Susana Villarán, para su reubicación. El terreno formaba parte del proyecto Río Verde, que el actual burgomaestre ya había descartado, incluso antes de que iniciara su tercer mandato.

Lo perdieron todo. El panorama en cantagallo es desolador. (Andina)

Wilson Valles, presidente de la comunidad shipiba de Cantagallo, aseguró que "sus hermanos" no irán a Martinete, la zona de Barrios Altos en donde el municipio de Lima instaló carpas para los más de 2.000 damnificados que dejó el siniestro porque desconfían, con razón, de los funcionarios de Castañeda. Creen que la administración de Castañeda los desalojará definitivamente si dejan ese lugar.

"Preferimos quedarnos acá, no queremos ir al otro lado. No nos vamos a mover", dice Florentina Canayo Huayta, otra miembro de la comunidad nativa, citada por La República, pese a que el panorama en Cantagallo es desolador. Hay cerros de cenizas y escombros que vienen siendo removidos por las autoridades.

No tienen luz, agua ni servicios higiénicos. Pernoctan en unas 'carpas' de plástico improvisadas, mientras la ayuda humanitaria empieza a llegar. Sus esperanzas de un futuro mejor para ellos y sus hijos, prácticamente también se extinguieron con el fuego.  

(Andina)

"Quedamos hasta sin ropa, lo perdimos todo, pero lo importante es que estamos vivos. Ahora necesitamos que nos ayuden, porque esta es una situación horrible. Tener sus cosas y al día siguiente no tener nada es como estar en una pesadilla", relata a La República Gabriela Sarmiento, una madre soltera que tiene tres hijos, uno de ellos con epilepsia y postrado en una silla de ruedas.

Campoy, descartado

En tanto,  el gerente de Promoción de la Inversión Privada de la Municipalidad de Lima, Jaime Villafuerte, descartó que esta comunidad vaya a ser trasladada al terreno de casi 7 mil metros en Campoy. El funcionario alegó que es una zona "rústica sin habilitación urbana".

"El terreno es insuficiente para la reubicación de las 260 familias. No tiene los servicios básicos y mal haríamos para reubicarlos en un lugar donde estarían más hacinados que donde están actualmente".

Villafuerte y los regidores Wilder Ruiz y Shadia Valdez (ambos de Solidaridad Nacional), quienes dieron la cara por el alcalde Castañeda, dieron una conferencia de prensa, en la que pretendieron desestimar la revelación del periodista Daniel Yovera sobre el terreno de Campoy, pero la terminaron confirmando. Y es que la información y los documentos que publicó el citado comunicador no decían que el terreno se había vendido, sino que había una orden y decisión para venderlo. Que la operación no se haya consumado es otra historia.

Incluso el gerente edil aseguró se mantiene la voluntad de vender el referido predio de Campoy. Según él, con el dinero de esa venta se haría realidad la reubicación de la comunidad shipiba-coniba o se usaría como cuota inicial para que accedan al programa Techo Propio.

Sobre este último punto, el regidor de la bancada de Diálogo Vecinal, Hernán Núñez, le dijo lo siguiente a La República:

"Lo que les están diciendo es 'ustedes van a tener que pagar por la vivienda', para lo cual van a tener que, evidentemente, endeudarse ante una entidad bancaria. Esos proyectos no son gratuitos. Están desconociendo su calidad de afectados por el proyecto (Línea Amarilla). Ellos tiene un derecho ganado, ellos no son parte de la reubicación porque la gestión anterior haya sido buena gente".

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