Los precios del petróleo en el mercado internacional ya están cerca a su menor nivel en 11 años. El barril de Brent se vende en Londres a US$36,40 y el WTI en EEUU, llega a US$35,49, debido al exceso mundial de suministros y el temor a una guerra de precios presionan a la baja la cotización del crudo.
Pero la caída sostenida de los precios internacionales del petróleo en el último año y medio -en julio del 2014 el barril bordeaba los US$105- no se ve reflejada en el Perú, donde las personas siguen pagando las tarifas más caras de combustibles en la región, a diferencia de lo que ocurre en países con economías similares a la peruana, como Colombia o Chile.
De hecho, en lo que va de este año, la cotización en el mercado bajó entre 35% y 40%; y si se toma en cuenta el periodo comprendido entre junio del 2014 y diciembre del 2015, la reducción es de 65%.
Incluso, el gerente general del Banco Central de Reserva (BCR), Renzo Rossini, cuestionó la semana pasada esta situación, al señalar que en Perú “los precios de los combustibles debieron bajar entre 10% y 15% o más y no han bajado”. Y no es la primera que lo hace.
El experto en hidrocarburos Aurelio Ochoa, consultado por la web de PODER, identificó cuatro factores que configuran esta situación, en detrimento del bolsillo de los peruanos, aunque precisó que el traslado al consumidor final de los menores costos nunca se da en la misma proporción.
1. DUOPOLIO EN LA REFINACIÓN: En Perú solo operan la estatal Petroperú y la firma de capitales españoles Repsol, cada una con alrededor de 50% del mercado. Lamentablemente, estas compañías no están trasladando lo suficiente (de la rebaja) hacia los consumidores, pese a que el viernes el barril de crudo llegó a tocar el mínimo de US$35, sostiene Ochoa.
2. EMPRESAS COMERCIALIZADORAS “HACEN CAJA”: En el país, hay cerca de 3,000 estaciones de servicios de diferentes compañías, en las que debido al libre mercado la diferencia de precios entre un grifo y otro puede oscilar entre 10% y 15%. Para Ochoa, en esta parte de la cadena hay un descontrol, un libertinaje de precios que solo afecta al usuario final.
En Colombia, por ejemplo, la rentabilidad de empresas similares no supera el 8% porque hay alta rotación de stocks, la cual es promovida por el Estado. En contraste, en el mercado peruano, las comercializadoras aprovechan “para hacer caja” y, en promedio, obtienen rentabilidades que oscilan entre el 20% y el 25% pues suelen acumular stocks cuando los precios bajan.
3. LA PERMISIVIDAD DEL ESTADO: Para Ochoa, el Gobierno no debe permitir este abuso, que además de vulnerar a los consumidores, afecta la competitividad de la economía y ha impedido -con precios altos- la reactivación de la economía. Por ello, recomienda al Ministerio de Energía y Minas intervenir y generar mayor competencia.
El especialista en temas energéticos recordó, además, que el Indecopi ya ha detectado concertación de precios en los mercados de otros combustibles (gas natural y GLP). El problema es que esta entidad se toma muchos años para mostrar resultados. “Tal vez de aquí a 10 años podrían salir resultados de una investigación en el rubro del petróleo”, agregó.
4. EL ALZA DEL DÓLAR: La recuperación de la cotización del billete verde, moneda en la que se realizan las transacciones con el petróleo en el ámbito mundial, también ha impedido un sinceramiento en las tarifas de los combustibles en el mercado local. El dólar ya ha ganado 13% en los últimos 12 meses.