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"Videla nunca más", por Eduardo Adrianzén

A continuación, compartimos la reflexión* del dramaturgo Adrianzén acerca de la muerte del exdictador argentino Jorge Videla.

Publicado: 2013-05-18

Se fue del mundo uno de los seres más siniestros y abyectos de nuestros tiempos. Jorge Rafael Videla no solo ensangrentó a la Argentina, sino a la humanidad entera: a eso se le llama genocidio, a los crímenes contra la humanidad toda. Y quienes lo juzgaron y condenaron fueron infinitamente moralmente superiores a él porque Videla murió en la cárcel. El lanzaba a los chicos desde los aviones, entre otros horrores, y sin embargo a él se le perdonó la vida. Y murió preso. Como tenía que ser, como debía ser. Creo que nadie que respete la vida humana dirá que no fue justo.


Les comparto esta pequeña reflexión:


Se calcula que en Argentina asesinaron / desaparecieron a unas 30,000 personas. Si yo hubiera sido argentino en 1982, con seguridad me habrían matado (a mí y a varios de mi apellido) o mínimo hubiera tenido que exiliarme. Pero no pues: tuve suerte de ser un jovencito limeño en los 80´s. Tuve suerte de tener 18 años en Jesús María, y no en Ayacucho, Huanta o las zonas de emergencia. Tuve muchísima suerte de que no arrasaran mi comunidad, ni que fusilaran a los míos, ni terminar en una fosa común, como sí le pasó a muchos chicos de 18, tan personas como yo y tan personas como los argentinos. La CVR calcula que nuestra guerra interna costó 69,000 vidas. La mayoría víctimas de Sendero, sí... ¿Pero cuántos miles en la guerra sucia?

 

Entonces me pregunto: ¿Cuántos pichones de Videla peruanos de esa época están presos por asesinar a comunidades indefensas? Bien poquitos, ¿No? Como que aquí no ha importado tanto, ¿Eh? Felizmente Abimael y casi todos los cuadros están presos, en buena hora, y que así se queden. ¿Pero, y los victimarios del otro lado, para cuándo? Hay bastantes, pero muy poca gente sabe quiénes son, y andan sueltos o bien protegidos. No quisiera pensar lo obvio, lo que muchos de ustedes ya están pensando.


¿Quizá porque a la “perricholesca” Lima no le importó -y siguen sin importarle- los deudos de los muertos que no lloran en castellano? ¿La respuesta será algo tan feo? ¿Qué la impunidad se perdona dependiendo de quiénes son las víctimas?


Disculpen la reflexión. Videla nunca más. Ni allá, ni aquí. Sería lo coherente. ¿Pero alguna vez seremos coherentes?


*Tomado del muro de Facebook del dramaturgo y guionista Eduardo Adrianzén.



Escrito por

Jorge Luis Paucar Albino

Periodista con especialización en Gobierno y Políticas de Salud (PUCP), miembro de la Red Labora y especializado en temas de cannabis.


Publicado en

Redacción mulera

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