Propaganda por el Perú (pero sin minería por favor)
La imagen que el Per vende al mundo hecha mano de su riqueza cultural y dentro de ello, su mayor pilar: La gastronoma. Sin embargo las opulentas cifras macroeconmicas no se deben a la exportacin de cebiche o de aj de gallina, ni a la de esprragos, sino a la explotacin y exportacin de oro, cobre, plata, plomo y zinc. Entonces Dnde est la minera en los spots de la Marca Per?
Un artculo de la periodista Hildegard Wille llama a la reflexin sobre la imagen que el Per pretende vender al mundo; segn ella, 'una simptica utopa de un mundo al revs: el Per conquistando el mundo de los antiguos conquistadores'. Pero y Todo el desarrollo que le debemos a la minera en nuestro pas se esconde acaso por vergenza?
"Si fuera por su aporte a la economa peruana, la Marca Per debera enviar a Peru-Nebraska volquetes gigantes y excavadoras", seala Wille.
Por su parte, los Spots con los que la industria minera expone los beneficios de ser un pas minero, ofrecen un modelo de familia que pertenece al siglo pasado; un modelo que actualmente se desdibuja en el mundo europeo. An as cabe preguntarse Cul es la brecha que separa a la gente que vive en un enclave minero y a los campesinos que hacen sus colas para recibir sus 120 soles del Programa Junos?
En una poca en la que los estudiantes de cocina visten con orgullo sus uniformes de chef esnecesario cuestionarse por qu el oro peruano, al que debemos tanto, resulta invisible incluso en Cajamarca donde en vez de oro, por donde uno mira se ve leche y queso, la nica cadena de valor que se percibe. No deje de leer el artculo completo de Hildegard Wille a continuacin.
Propaganda por el Per (pero, por favor, sin minera)
El recientespot de la Comisin de Promocin del Per (PromPer) lanzando la Marca Per muestra un mundo al revs: la conquista del Norte por los nuevos conquistadores peruanos: los chefs. El video pone en evidencia la importancia de la cocina para la identidad del pas: un bus lleno de peruanos autnticos visita a sus paisanos del Norte en una pequea ciudad dormida del Medio Oeste de los Estados Unidos, que por azar tambin lleva el nombre Peru. Los peruanos del Sur traen vida, colores y sobre todo comida al pas de las hamburguesas. En el video aparece una cantante folclrica en polleras que lleva una llama y a un surfista que ensea a los nios que se alimentan con comida chatarra a subir a una tabla hawaina. Pero, sobre todo, exhibe lo rico que se come en el Per nuestro. Los sumos sacerdotes de esta tropa de conquistadores peruanos se llaman chefs. Son ellos los que lideran el club de conquistadores que vienen del Sur a proclamarles su derecho de comer bien a los nuevos peruanos incorporados al imperio de los sabores. Los conquistadores ya no son soldados y sacerdotes, sino chefs que, con su hbito blanco y que ya no necesitan armas, des-arman a los peruanos nativos del Norte gracias a sus dotes culinarias. Qu mejor imagen que cuando Pietro Schiaffino le quita ladonut alsheriff peruano para entregarle un pastel peruano igualmente lleno de grasa llamado picarn. El xito delspot radica en esta utopa simptica de un mundo al revs: el Per conquistando el mundo de los antiguos conquistadores, pero no a la fuerza, sino a travs de la persuasin de sus paladares.
No sorprende que los cocineros sean los embajadores abanderados de este nuevo Per y que todos se colmen de orgullo cuando aparece un plato de su pas, ya que elboom gastronmico ha ido creciendo sostenidamente durante los ltimos aos, hasta culminar en esta fiesta peruana llamada Mistura.
Ms bien, sorprende lo que la Marca Per omite: a pesar de sus indudables aportes a la identidad peruana, la comida no es la responsable del indito crecimiento econmico que est experimentando el Per en algunas partes de su territorio. Las opulentas cifras macroeconmicas no se deben a la exportacin de cebiche o de aj de gallina, ni a la de esprragos (que, por cierto, no forman parte del acervo culinario peruano), sino, sobre todo, a la explotacin y exportacin de oro, cobre, plata, plomo y zinc. Habra incluso que preguntarse si tantos nuevos restaurantes gourmet encontraran suficientes comensales adinerados sin elboom minero que lo acompaa.
Si fuera por su aporte a la economa peruana, la Marca Per debera enviar a Peru-Nebraska volquetes gigantes y excavadoras. Pero stos no aparecen por ningn lado en sus campaas. El hecho de que el Per viva de sus minas parece un secreto bien guardado. El pas minero solo sale a la palestra pblica por sus tantos conflictos sociales. El resto parece invisible.
Por qu? Se esconde por vergenza? No obstante que buena parte de sus exportaciones provengan de la minera y de que el Presidente no se canse de decir que sus programas de inclusin social necesitan los ingresos de esta actividad; a pesar de que la tasa de pobreza se ha reducido en un 17%, nadie en el Per parece sentirse orgulloso de su minera.
Cuentos (mineros) de hadas
Con algunosspots, la industria minera ha intentado revertir esta imagen y propagar su visin del Per como pas minero. Un reciente ejemplo es La minera empieza por la gente - Conga. A fines del ao pasado, los televidentes peruanos no saban si rerse o llorar cuando, desde la pantalla, escuchaban gemir a una mujer en labores de parto; eso s, bien atendida por cuatro mdicos y en una sala ultramoderna. Tanto la parturienta como el personal mdico llevaban en la cabeza un casco minero de color verde. Los nios peruanos, ste era el mensaje, no nacen con un pan bajo el brazo, sino con un casco minero sobre la cabeza.
Elspot muestra tambin a una familia minera: la madre se levanta al son del despertador, sacude su edredn, se pone unas chancletas de felpa, prepara las loncheras de sus dos hijos y despide al marido con un beso. ste sale a trabajar como camionero mientras la esposa cuida la huerta y la casa. Tras estespot aparece la promesa de modernidad, de servicios pblicos para todos: una sala de parto ultramoderna, un saln de clase con hijos bien nutridos y una maestra capaz y animada (y, se supone, decentemente remunerada). El modelo de familia en el que el esposo sale a ganar suficiente dinero para que la mujer se pueda dedicar a la casa y a los hijos. En suma, un modelo de vida que motiv a millones de obreros industriales del siglo pasado en Europa y los Estados Unidos; un modelo que hoy en da se desdibuja en el mundo europeo, porque las riquezas hoy ya no se crean con el sudor de las frentes de una armada de obreros, sino con instrumentos financieros fraudulentos y en el caso del oro con la fe de tanta gente en que el precioso metal sea un refugio seguro para sus ahorros.
Sin embargo, esas mismas escenas se pueden encontrar hoy en la ciudad de Cajamarca. Mi amigo Francisco(1) es ingeniero metalrgico; su esposa se dedica a la casa y a los hijos, que acuden a un colegio particular de habla inglesa. En la tarde la madre los recoge para llevarlos a sus clases de msica, ballet y deporte. Es decir, llevan la clase de vida de las familias estadounidenses y europeas del siglo pasado. se es el modelo delspot Conga va.
Lo que no muestra el video es que Francisco y su familia viven en un pequeo enclave minero rodeado por una gran poblacin campesina. No obstante que los separa una distancia de pocos kilmetros, sus respectivos mundos estn separados por siglos, y solo se tocan cuando Francisco sale algn domingo a la ciudad en su 4x4 y ve largas colas de mujeres campesinas esperando su cuota de 120 soles del Programa Juntos. Aunque esta ayuda solo es posible gracias al canon minero, como no se cansa de decir el presidente Ollanta Humala, las mujeres campesinas estn en contra de la ampliacin de la mina Conga. Ellas viven al costado de las minas y siguen tan pobres como lo han sido antes de que llegara la minera, pero gracias a la presencia de los ingenieros estn muy conscientes de su propia pobreza y de la riqueza que se llevan otros.
La promesa de inclusin en la modernidad que transmite elspot minero debe sentirse como una bofeteada por gente como doa Mara, del pueblo de La Encaada, que, con su hija de 17 aos, espera para recoger el aporte del citado Programa. Su hija suea con dejar el campo y estudiar Enfermera. Y el deseo quedar en sueo: la familia no puede pagar el alquiler de un cuarto en la ciudad: los alquileres han subido enormemente desde la llegada de los mineros.
Doa Mara, como todas las mujeres de la cola, est contra el proyecto Conga. Hace tiempo que dejaron de creer en las promesas de que la minera las incorporara en la vida moderna y ofrecera a sus hijos las mismas oportunidades de las que gozan otros.
La segunda bofetada delspot minero o metida de pata desde el punto de vista comunicacional son los cascos que llevan los protagonistas. Se trata de cascos de color verde, con la linterna que generaciones de mineros han venido usando para bajar a los socavones. Para la minera moderna, un casco con linterna es un instrumento de museo. Los nicos reflectores que necesitan pesan kilos y estn fijados en los volquetes para que puedan aplanar los Andes las 24 horas seguidas. Para ver los enormes tajos abiertos que se incrustan como heridas mortales en los paisajes no se necesita ninguna linterna. El oro se saca hoy da a la vista de todos pero no est al alcance de todos.
El clamor por la inclusin
Cada vez que converso con personas de comunidades campesinas que viven cerca de minas modernas, creo sentir no solo la preocupacin por el agua y el medio ambiente, sino tambin la gran decepcin porque la promesa de inclusin moderna con la que lleg la minera no se ha cumplido. Los campesinos no quieren otra vaca u oveja de regalo, y en eso suelen consistir los Programas de Responsabilidad Social de las mineras. Los campesinos quieren que sus hijos puedan ir a buenos colegios y que luego puedan llegar a trabajar como ingenieros en la mina o en la ciudad. Y lo que ven son dos mundos totalmente separados por siglos. Por un lado el campo, donde la gente se desplaza a pie, a caballo, o tal vez apretada en una combi de segunda importada desde Corea; donde el mayor medio de comunicacin son las radios de transistores a pila que los campesinos llevan a la espalda, y donde a las 7 de la noche se enciende si alcanza la plata para comprarla una vela porque no hay luz elctrica. A solo pocos kilmetros, los hijos de los ingenieros conversan por Smartphone con sus amigos, estudian en colegios privados de habla inglesa para prepararse para la competencia global o se preocupan por la marca de zapatillas que van a comprar. El puente entre los dos mundos podra llamarse educacin, pero nadie parece querer construirla.
La cocina transporta la promesa de inclusin social
Esta promesa de la inclusin por la educacin la lleva en el Per actual no la minera sino la cocina: as como hace medio siglo el orgullo familiar consisti en tener un hijo sacerdote, hoy los padres alardean de tener un hijo chef. En todo el Per las escuelas de cocina crecen como hongos. Los grandes empresarios chefs del Per envan a sus propios cocineros para que enseen a los chicos ms talentosos en los barrios ms pobres de Lima. La escuela de Gastn Acurio en Pachactec es una empresa seria que se dedica a preparar cocineros de primera para que tengan una oportunidad real de hacer una carrera como chefs. En cambio, mi amigo ingeniero metalrgico en Cajamarca sera un profesor fantstico y le encantara ensear a los futuros ingenieros cajamarquinos, pero parece que la empresa no tiene ningn inters en que los hijos de los campesinos se conviertan en ingenieros metalrgicos y futuros colaboradores profesionales.
En la feria gastronmica Mistura se reconoce a los estudiantes chefs por sus uniformes de cocinero. Los llevan con el mismo orgullo como lo hacan antao los cadetes de la Marina o los seminaristas jesuitas. Mistura es una fiesta popular, casi tanto como la fiesta de la cerveza en mi natal Baviera. Durante dos semanas de septiembre, miles de peruanos hacen largas colas para poder degustar los platos de los mejores restaurantes peruanos. En otro saln, los productores campesinos de todas partes del Per exhiben los frutos de sus tierras. La feria es una fiesta de sabores, olores y sentimientos, sobre todo para la identidad peruana, que se enorgullece de tener una de las mejores cocinas del mundo. Quien se la pierde en septiembre puede visitar el Museo de la Gastronoma Peruana en el Centro de Lima, donde la entrada es gratuita.
Es algo que no se puede decir del Simposio del Oro. La reunin de los ms importantes productores y comerciantes del precioso metal se llev a cabo en mayo del 2012 en el hotel ms caro de Lima. Una entrada costaba 850 dlares. Lo que se dijo y negoci en esta asamblea se poda leer si por mucho en algunos medios limeos.
El oro invisible
A pesar de las linternas que adornan los cascos mineros, el oro peruano es invisible. Deben de ser contados los peruanos que han visto el oro peruano del que habla todo el mundo. El que se produce en las grandes minas se exporta directamente y por vas muy secretas a China y Suiza.
Hasta en Cajamarca, el oro es invisible. Hace 500 aos primero se despoj aqu al Inca Atahualpa de su oro para, luego, decapitarlo. La historia del oro en el Per va de la mano de la explotacin, la conquista violenta, el despojo y el asesinato. Tambin 500 aos ms tarde, el oro parece ser el metal menos apropiado para impulsar un desarrollo moderno y sostenible inclusivo para todos.
Porque el oro de Cajamarca es una quimera. Quien busca aqu,ad portas de la mina de oro ms grande de toda Amrica del Sur, un grano de oro, no lo encontrar. Algunas pequeas tiendas de joyeros estn medio escondidas en una galera en el Centro. Ofrecen las piezas de joyera artesanal sobre todo a los pocos turistas. Gabriel, el joven joyero, muestra ms bien rabia cuando le pregunto por el oro de Yanacocha. Producir joyas de oro en Cajamarca significa un costo adicional para l. Tengo que hacer el depsito en el banco para que me lo enven desde Lima, comenta. A veces tambin les compra a mineros artesanales de La Libertad.
Ningn turista casual en Cajamarca pensara que se encuentra enEl Dorado peruano. En vez de oro, por donde uno mira se ve leche y queso. sa es la nica cadena de valor que se percibe. Cajamarca sigue siendo una de las cuencas lecheras ms importantes del Per. Y antes de que los suizos empezaran a comprar el oro, se les conoci por all por ensear a los agricultores a hacer queso tipo suizo. Hay en el Centro de Cajamarca una gran cantidad de tiendas que lo venden. Cada valle fabrica su propio queso o dulce de leche. Solo en la vitrina posterior de una tienda de artesana encuentro un indicio de que Cajamarca es una ciudad minera. Debajo de telas de San Miguel y de las bolsas tpicas de la jalca hay unos volquetes esculpidos en piedra de basalto. Son copias de los camiones grandes que aplanan los Andes a la vista de los cajamarquinos. Pareciera que ellos mismos quisieran esconder la presencia minera en su regin.
Mostrar lo indecible
Mientras elspot oficial de Marca Per niega la fuente de la riqueza econmica de sus ciudades costeras y elspotminero pinta una promesa de inclusin moderna del siglo pasado, desfasada de la realidad de sus enclaves, s existen producciones artsticas que exhiben lo que nadie quiere ver: que la bonanza econmica cuya promesa hasta ahora incumplida sera la inclusin moderna de todos los peruanos se paga con el precio de una naturaleza vulnerada, unas tierras descompuestas y tal vez contaminadas por mucho tiempo. La autoproclamada ltima reina de Cerro de Pasco, la joven artista Elizabeth Lino, junta lo injuntable y muestra lo que Marca Per quiere esconde : el tajo abierto, la tierra adulterada. En elspot percibimos la belleza de una joven mujer que con vestido de gala y con la faja de las reinas de belleza de provincias presenta al visitante el tajo abierto de Cerro de Pasco. Las aguas contaminadas y oscuras invitan al recorrido de los supuestos visitantes, el ruido de la dinamita reemplaza el cantar de los pjaros para los supuestos ornitlogos.
Es una propuesta artstica que invita al debate urgente sobre qu beneficios podran justificar tantos sacrificios irreversibles para la naturaleza. O, para decirlo con otras palabras: si se decide sacrificar parte de la naturaleza, entonces que sea por algo que valga la pena, sabiendo que la negociacin se da entre dos valores contrapuestos y de por s irreconciliables: la naturaleza intacta como valorversus la inclusin moderna para todos. Ojal que no estemos, de aqu a veinte aos, con la resacaposboom minero, lamentando una naturaleza daada irreversiblemente y elmea culpa tardo de que la hemos sacrificado a cambio de un centro comercial ms cercano y el ms reciente modelo de 4x4.